sábado, 8 de marzo de 2008

Hollywood se queda corto. Lucas 2:8-11

“Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.” Lucas 2:8-11

Este es uno de los anuncios más espectaculares que registra la Biblia acerca del nacimiento de Jesús. Es uno de esos pasajes donde Hollywood se queda corto. No hay capacidad de producción para representar lo que sucedió allí.

Vamos por pasos, primero, Dios hace el anuncio a unos pastores. No hace un anuncio espectacular a los reyes de la época, ni a las familias “nobles”. Sino que elige un puñado de pastores. Cabe mencionar que no sólo buscó pastores sino que buscó a aquellos que estaban trabajando en la noche. No fue con pastores que estaban descansando en su casa.¿Porqué? Creo que a Dios le fascina la gente trabajadora. A David, cuando lo ungieron como rey, estaba trabajando con sus ovejas. Cuando dice que velaban y guardaban las vigilias de la noche nos dice que eran pastores que estaban atentos, pendientes de lo que sucediera. Probablemente tenían sueño, tal vez alguno que otro cabezeó un momento pero su actitud era de estar despierto. Esto es importante porque nosotros como cristianos debemos tener esa actitud siempre, tener la actitud de expectativa de “estar despierto” listo para cualquier cosa.

A veces creo que los cristianos estamos en actitudes pasivas frente a la vida, frente a lo que nos acontece. Y vemos pasar la vida sin tener esa actitud de estar despiertos.

Y me atrevo a más, muchos padres de familia están pasivos frente a la vida de sus hijos. En este caso se le podría llamar “su rebaño”, cuando leemos este pasaje por la alegoría de los “pastores y ovejas” damos por sentado que se refiere a personas que tienen el cuidado de una grey, pero sinceramente creo que abarca mucho más. Yo creo que podemos interpretarlo como padres de familia, dueños de negocios, y cualquier persona que tiene bajo su cuidado personas. Los cristianos debemos estar velando y guardando las vidas de nuestra gente.

Cuando un padre de familia ve cómo crecen sus hijos sin participar activamente en la educación de sus hijos está con actitud pasiva viendo cómo crecen sin ton ni son. Y cuándo vienen los problemas no saben cuándo ni cómo empezó. Sin embargo el padre que está pendiente del desarrollo de sus hijos y participa en su crecimiento está con una actitud alerta ante su gente. Y esto se puede aplicar para cualquier caso de personas que tienen el cuidado de gente bajo ellos. Un empresario que no ve a sus trabajadores como personas es la misma actitud pasiva que le puede costar mucho a la larga.

Por ultimo quiero mencionar lo importante que es estar “en la región” dice que había pastores en la misma región. Yo sé que ellos no sabían lo que iba a suceder y que no buscaron estar presentes en ese spot publicitario divino. Pero nos dice mucho que estaban en la misma región de los acontecimientos. Si nosotros YA sabemos que Dios está en la tierra moviéndose fuertemente y no vamos a donde Él se manifiesta entonces nos vamos a perder de mucho. Es necesario estar en la misma región espiritual, en la misma sintonía, en el mismo canal para ver lo que Dios está haciendo. Yo no quiero que me platiquen…yo quiero verlo. Quiero disfrutarlo con mis propios ojos. Quiero ser protagonista. Quiero ver lo que otros sol van a escuchar, quiero ver lo que para otros será una historia, yo quiero estar en la misma región espiritual donde Dios se está moviendo. No quiero menos.


Armando Carrasco Z.

sábado, 1 de marzo de 2008

Cuando el destino te alcanza. Lucas 2:6-7

“ Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. 7 Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.”
Lucas 2:6-7


Tal vez este sea uno de los pasajes que todos nos sabemos, que todos hemos escuchado por lo menos una vez en la vida, pero me gustaría analizar algunas cosas que serán de beneficio para nosotros.

Lo primero es darnos cuenta de que no nació el bebé hasta que estaban ellos allí no se adelantó el embarazo. No fue sietemesino, dice que se cumplieron los días de su alumbramiento. Nació cuando ya estaban en Belén. Lo que se había previsto se cumplió. El destino marcado se alcanzó. Lo mismo pasa en nuestras vidas el destino que Dios tiene para ti se va a cumplir. Sólo una cosa hay que ser obediente. ¿te imaginas si José y María hubieran dicho “na…no nos vamos a empadronar…ya vienen el fin del mundo para qué le hacemos caso al gobierno…” o “ para qué vamos si este niño es verdaderamente el Salvador del Mundo pues…” y cosas por el estilo. La obediencia trae consigo el destino. Así de fácil para decirlo y muy difícil de lograrlo. Sin embargo vale la pena intentarlo.

Por otro lado vemos algo de suma importancia. El tema es delicado y mi intención de todo corazón es no ofender a nadie. Dice que dio a luz a su hijo primogénito. No dice unigénito. María tuvo otros hijos, hijos de José, concibió a Jesús siendo virgen, pero después llevó una vida matrimonial normal y tuvo más hijos en otras porciones vemos que dice “los hermanos de Jesús”. Lo impactante de esto es que Dios usa personas normales comunes y corrientes. Es su gracia lo que determina todo. Es por pura gracia que nos escoge. Regalo inmerecido en el cual no tenemos participación alguna mas que recibirlo y disfrutarlo.

Un punto que no quiero dejar pasar, dice que “lo envolvieron en pañales” esto es una de las cosas que todas las mamás hacen, nunca pero nunca toma el alumbramiento por desprevenida a la madre. Siempre tiene los pañales listos, y las chambritas y las mamilas. Cuando la madre se sabe embarazada empieza a producir su ropita. Y cuando llega el gran día toda su ropa está lista. Esta enseñanza es más bien para los hombres que dejamos todo para la mera hora. Debemos aprender no sólo de María sino de nuestras esposas que tienen todo prevenido. Un gran acontecimiento debe tener grandes planes.

Aún cuando se ha enseñado mucho sobre el tema quiero tocar el tercer punto. José y María no encontraron lugar para dar a luz a su hijo. Y se alojaron donde pudieron. En este caso fue en un pesebre. Lleno de animales con todo lo que esto significa…suciedad, malos olores, incomodidades y un largo etcétera. Lo cual tiene un grandísimo significado. El pesebre representa el corazón del hombre antes de reconciliarse con su Creador. Cuando Dios nos encuentra estamos en las mismas condiciones que un pesebre, lleno de tantas cosas que lo ensucian. Heridas, amarguras, odios, rencores y demás.

Dios estuvo dispuesto a llegar al lugar más incomodo y sucio con tal de rescatar al hombre. Si por alguna razón crees que eres “demasiado sucio” o “pecador” como para que Dios te atienda, déjame decirte que a Él no le interesa en lo más mínimo tus porquerías, a Él le interesas tú. El te ama y si pudo nacer en un pesebre puede nacer en tu corazón.

Actualmente también hay muchos lugares “apropiados” para que Jesús se manifieste. A los ojos del hombre serían lugares idóneos. Pero cuando Él se acerca para morar en ellos, no le dan su lugar y como dice en el versículo final “…no había lugar para ellos en el mesón.” Dios no se detiene por la negativa de los lugares “apropiados” y busca corazones “pesebre” donde nacer.

Sólo recuerda lo que dijimos al principio, la obediencia trae consigo el destino. Y un destino eterno te espera.

Armando Carrasco Z.

sábado, 23 de febrero de 2008

Lo importante de tu destino. Lucas 2:1-5


“ Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. 2 Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. 3 E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. 4 Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta”

Lucas 2: 1-5

A veces perdemos de vista cuán importante es para Dios nuestro destino, pero pasajes como este nos sirven para poder dimensionar la magnitud de lo que Él quiere para nosotros y para que nosotros veamos lo mismo que Él ve.

Para Dios era muy importante que José y María se movieran. Estaba profetizado que el Salvador nacería de Belén, Cuando María estaba embarazada no estaba en Belén, dice en le versículo tres que se encontraban en Galilea. Y los que hemos estado esperando un hijo sabemos lo mucho que significa mover a una mujer embarazada, por eso muchos padres prefieren quedarse en la ciudad donde radican que ir a la ciudad donde les gustaría que naciera su hijo. Creo que muy pocos lo hacen, la mayoría nos quedamos donde nos toque. Y así estaban José y María. Si no se movían Jesús hubiera nacido en Galilea y no se hubiera cumplido la profecía.

Dios tuvo que mover a toda una nación, a todo un gobierno para que toda la gente de esos lugares se empadronara, y este empujó a José a moverse a Belén.

Muchas veces en nuestra vida pasa algo muy parecido, Dios usa al gobierno y mueve todo lo que sea necesario con tal de “empujarnos” para movernos a algún lugar o a alguna situación. La mayoría de las veces ni siquiera nos damos cuenta de la magnitud de lo que verdaderamente está detrás de cada movimiento de los que hace el gobierno, o tu empresa o tu jefe. Pero créeme Dios está en control.

¿tú crees que fue fácil para María moverse? Imagínate esos tiempos sin auto moderno lleno de comodidades, lo más seguro es que se haya transportado en caballo o mula. Esos viajes eran pesados para cualquier mujer embarazada. Cuando tenemos que movernos de un lado a otro lo primero que hacemos es quejarnos porque sabemos todo lo que implica un cambio. Pero a veces no hay otra forma de llegar a nuestro destino.

Es muy interesante el significado de cada uno de los nombres de las ciudades en cuestión por un lado Galilea, según el diccionario, significa algo así como “círculo” o “región” lo cual no dice nada ni nos lleva a algún significado trascendente, sin embargo Belén si lo tiene, el diccionario dice que significa “Casa de pan” y esto si tiene, para mi, un gran significado. Porque sabemos que Jesús es el pan de vida. El pan que todos necesitamos para vivir y nacer en Belén le daba significado espiritual al acontecimiento más grande de la humanidad el nacimiento de Dios en la Tierra. Belén se convierte en la casa del pan eterno.

Belén fue un nombre profético, hablaba de que en esa pequeña ciudad sería el albergue del pan de vida, sería el escenario del nacimiento de Jesús.

Ahora bien lo interesante, Nuestras vidas deben ser como Belén. Un hogar para Jesús. Si tu nunca has abierto tu vida, tu casa espiritual al Señor Jesús, este es el tiempo. Tu puedes convertirte en “casa de pan” un lugar donde la gente pueda encontrar nada menos a Dios mismo.

Armando Carrasco Z

lunes, 18 de febrero de 2008

Un paréntesis. Declaraciones fuertes. Lucas 1:46-55 y 67-79

Quise reservarme para la clase 16 esta porción porque me llama mucho la atención un punto. Cuando María habla no menciona nada de que “fue llena del Espíritu Santo” ella empieza a decir, consulta por favor tu Biblia en el versículo 46 al 55, cosas que seguramente ella había aprendido ya que cita muchas partes del antiguo pacto. De hecho cada párrafo es una mención de las escrituras, yo creo que a María le cayó el veinte, como decimos en México, y empezó a darse cuenta de lo que le había sucedido y no pudo contenerse de hablar y expresar a los cuatro vientos lo que Dios había hecho con ella.

Por el otro lado, Zacarías, dice la Biblia que fue lleno del Espíritu Santo y empezó a profetizar. Habla de dos cosas, primero habla de Jesús como salvador, dice “…y nos levantó un poderoso Salvador…” y mas adelante habla de su propio hijo y dice “…y tú, niño, profeta del Altísimo, serás llamado.

Esta diferencia entre uno y otro es una diferencia que a veces nos sucede a nosotros, a veces después de un tiempo de caminar en el cristianismo, aprendemos muchos versículos y pasajes de la escritura, y cuando en un momento importante de nuestra vida los expresamos de manera natural como una alabanza, es parte de nosotros, es nuestro conocimiento de las escrituras, es nuestro lenguaje, sin embargo, también llega a suceder que cuando estamos en una determinada situación, también podemos ser llenos del Espíritu Santo y profetizar, son dos dimensiones diferentes, las dos válidas, pero es bueno poder distinguir una de otra.

Siempre he creído que los cristianos debemos ser gente pensante, gente que medita las cosas, principalmente la palabra de Dios, y estos pasajes de que tanto Elisabet y Zacarías fueron llenos del Espíritu Santo, verdaderamente rompen todos mis esquemas, porque podríamos pensar que para ser llenos del Espíritu Santo, primero debemos ser cristianos y haber nacido de nuevo, pero este pasaje nos hace pensar porque Zacarías y su esposa fueron llenos del Espíritu Santo antes de que siquiera Jesús hubiere nacido. Jesús no había ido a la cruz a derramar su sangre, y sin embargo ellos fueron llenos del Espíritu Santo. Yo en lo particular creo que intervienen dos cosas; la gracia soberana de Dios y la fe del hombre. Observación: tanto como Elisabet como Zacarías mencionaron dos cosas importantes Elisabet dijo “…que la madre de mi Señor venga a mi?” en fe reconoció a Jesús como su Señor, Por otro lado Zacarías dice “… y nos levantó un poderoso Salvador” y más adelante dice “…para dar conocimiento de salvación a su pueblo, para perdón de sus pecados” yo creo que estas dos declaraciones fueron hechas en fe y son declaraciones muy fuertes.

Cuando podemos ver que Dios nos llena de su Espíritu no es otra cosa que gracia sobre nuestras vidas. Nosotros no lo merecemos, pero Él nos da el regalo.

Armando Carrasco Z.
info@jfi.com.mx

lunes, 11 de febrero de 2008

Crece y manifiéstate. Lucas 1:8

"Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu; y estuvo en lugares desiertos hasta el día de su manifestación a Israel." Lucas 1:8

En este sólo versículo veremos varias cosas importantes:

Número uno; dice que “Y el niño crecía”, cuando uno lee por primera vez esto parece exageradamente obvio. Es natural que todos los niños crezcan, es lo normal que todos los niños se desarrollen, anormal y antinatural es que no lo hagan. Pero yo creo que podemos detenernos en esto, cualquier cosa que nace de Dios; su naturaleza es crecer, desarrollarse. Cuando Dios te da algo es casi imposible que no crezca. Si deja de hacerlo hay algo anormal. Es un principio divino. Así que si Dios te da un negocio su naturaleza es crecer. No te desesperes y deja que tu negocio crezca o esa promesa que estás dando a luz, dale su tiempo que empezará por naturaleza a crecer.

Punto dos; dice “Y se fortalecía en espíritu” esto es aparte del crecimiento natural de las cosas, el fortalecerse en el espíritu sólo puede hacerse por conductos divinos, principalmente por su palabra, también puede hacerse por la meditación en Su palabra y por la fe, cuando te conviertes a Cristo puedes empezar un crecimiento “natural” de conocimiento, pero fortalecerte en espíritu es otra cosa, lo que debes hacer es buscar toda aquello que haga más fuerte tu espíritu.

Punto tres; “y estuvo en lugares desiertos hasta el día de su manifestación a Israel” el desierto siempre ha tenido mucho que ver con el pueblo de Dios desde los judíos al liberarse de Egipto hasta Jesucristo que fue llevado al desierto y hasta nuestros días que en ocasiones somos llevados a “desiertos”. El desierto es sinónimo de soledad. Es en esas soledades que aprendemos a escuchar Su voz, a veces el bullicio de la ciudad, de nuestro trabajo, de nuestra vida diaria hace que no podamos escuchar la voz de Dios, entonces somos llevados al desierto donde no hay nada de ruido, donde no hay muchas distracciones y podemos poner atención a Su voz.

Punto cuatro: Dice también “hasta el día de su manifestación…!, como hemos estado estudiando, todo tiene su tiempo y todo tiene su hora. Si en alguna ocasión te Dios te ha dado la noticia de que tu oración ha sido escuchada y respondida, entonces no te afanes, créele, camina y da pasos de fe, y confía en ese día donde se va a manifestar lo que Dios ha hecho contigo.

Déjame decirte que cuando Dios manifiesta algo, todo se altera, el ambiente espiritual se rige por su mandamiento, las cosas se alinean a su mandato. Dice el diccionario que manifestar es poner al descubierto, eso es precisamente lo que Dios hace con nosotros, nos descubre y exhibe lo que Él ha hecho con nosotros, queda asentada su gloria en nuestras vidas, la gente puede ver que Dios está en medio de nosotros.

Armando Carrasco Z

sábado, 19 de enero de 2008

Las bendiciones de Dios no vienen solas. Lucas 1:66

"Y todos los que las oían las guardaban en su corazón, diciendo: ¿Quién, pues, será este niño? Y la mano del Señor estaba con él."

Está hablando de las cosas que acompañaron el embarazo de Elisabet. Y vemos tres cosas importantes en este versículo, la primera de ellas es que dice que todos los que las oían las guardaban en su corazón.

No las guardaban en su mente o alma, sin en su espíritu, hay una diferencia entre guardar las cosas en el alma y guardarlas en el corazón, lo que guardamos en el alma son las emociones y heridas, son cosas que no trascienden mucho, pero las cosas que guardamos en el corazón son cosas que permanecen y que no tienen nada que ver con las emociones. La gente que conocía a Zacarías y a Elisabet y que vivieron de cerca todo lo que acontecía con ese embarazo, se dieron cuenta que realmente era algo importante lo que estaba aconteciendo con ellos.

Y no sólo se emocionaron por los milagros que vieron, no sólo gritaron jubilosos, sino que guardaron todo en su corazón. Guardar nos lleva a pensar en protejer algo del ambiente y del paso del tiempo. Imagínate a aquellas personas que vieron todas las escenas de la vida de Juan, cuando fue anunciado, cuando se embarazó Elisabet, cuando nació cuando se hizo profeta, cuando presentó a Jesús, la gente que vio su vida, seguramente quedó impactada.

Tanto que se hacían una pregunta: “¿quién, pues, será este niño?” Eran tantas las cosas que estaban sucediendo que no podían dejar de preguntar qué pasaría con ese niño y la atención de las personas se centró en el niño, no en los padres. No decía “wow, por la santidad de Elisabet” ó “por el ministerio de Zacarías”. Tampoco centraban su atención en las manifestaciones que estaban experimentando. No. sus ojos estaban atentos al niño. Esto nos enseña que cuando Dios hace algo debemos prestar atención a Él y no tanto a los que están dando a luz al niño, ni mucho menos a las manifestaciones de poder del Espíritu Santo. Otra cosa que vale la pena destacar es que no se preguntaban Qué va a hacer este niño, lo que preguntaban era quién es este niño. Se daban cuenta que el quién es mas importante que el qué.

Y por ultimo dice que “La mano del Señor estaba con él” en México tenemos una frase que nos va ayudar a entender esto, cuando queremos pedir ayuda a alguien decimos “échame una mano” o cuando alguien le ayuda a otro decimos “le echó la mano” y son frases de total apoyo, a veces pasamos por la vida situaciones en las que nos estancamos y no podemos salir si es que alguien no nos echa la mano. Imagínate Dios echándote la mano…impresionante. Y era tan notorio que Dios le “echó la mano a Juan” que quedó registrado en la Biblia, desde que estaba en el vientre de su madre fue notoria “la mano de Dios” sobre su vida.

Dicen que las bendiciones de Dios no vienen solas. Creo que es muy cierto, quiero terminar con otra frase muy mexicana también pero creo que nos ilustra perfectamente lo que hace Dios cuando nos echa la mano…”cunado Dios da, hasta los costales presta”.

Armando Carrasco Z.

lunes, 3 de diciembre de 2007

La fuerza de la tradición Lucas 1:59-65

LUCAS 1: 59-65

"Aconteció que al octavo día vinieron para circuncidar al niño; y le llamaban con el nombre de su padre, Zacarías; pero respondiendo su madre, dijo: No; se llamará Juan. Le dijeron: ¿Por qué? No hay nadie en tu parentela que se llame con ese nombre. Entonces preguntaron por señas a su padre, cómo le quería llamar. Y pidiendo una tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron. Al momento fue abierta su boca y suelta su lengua, y habló bendiciendo a Dios. Y se llenaron de temor todos sus vecinos; y en todas las montañas de Judea se divulgaron todas estas cosas."


Este es un claro ejemplo de lo que llegan a ser las tradiciones de los hombres, lo que llega a ser la religiosidad en los hombres. Vemos que cuando nace Juanito, los que circuncidaban querían llamar al niño igual que su Padre, como una tradición. Pero María les dijo que no se llamaría Zacarías sino Juan y parece ser que se armó un alboroto porque no confiaron en lo que ella decía sino que fueron a ver a Zacarías y le preguntaron lo mismo, pero cuál sería su sorpresa cuando Zacarías respondió lo mismo “se llamara Juan”.

Cuando nace algo nuevo de parte de Dios, comparando un poco a un bebé, lo primero que sucede es que muchos le quieren poner el mismo nombre que los antepasados. No quieren perder la costumbre. El nombre es sumamente importante porque de alguna manera representa lo que eres, por lo que cuando nace algo nuevo sólo sus padres saben como se va a llamar. Porque son ellos los que han recibido el mensaje y el llamado. Y saben cuál es el nombre que debe dársele a la nueva criatura.

Es notorio que cuando Zacarías escribió el nombre de “Juan” en la tablilla, en ese momento pudo recuperar el habla. Quedó como testimonio delante de todos el nombre que debería llevar el niño nuevo. Cuando nace algo nuevo de Dios a veces no podemos hablar abiertamente, como que tenemos la boca “cerrada”, pero cuando le ponemos un nombre…!pum¡ se destapa nuestro entendimiento y podemos hablar claramente. El nombre dice mucho de lo que somos.

Después dice que todos se llenaron de temor al ver lo que sucedía y que pronto se propagó toda esa historia por todas las montañas de Judea. Cuando nace algo nuevo de Parte de Dios, sobreviene un temor de Dios tremendo, porque la gente puede “palpar” y “ver” a Dios con sus propios ojos, y son cosas que se divulgan de inmediato. Me pongo a pensar en lo que sucedió hace muchos años en Toronto, cómo fue que se propagó por todo el mundo lo que estaba aconteciendo en esa congregación…¡todos querían ir a ver lo que Dios estaba haciendo!

Armando Carrasco Z.