lunes, 20 de abril de 2009

Sanidad en todas partes. Lucas 4:38-39

“Entonces Jesús se levantó y salió de la sinagoga, y entró en casa de Simón. La suegra de Simón tenía una gran fiebre; y le rogaron por ella. E inclinándose hacía ella, reprendió a la fiebre; y la fiebre la dejó, y levantándose ella al instante, les servía” Lucas 4:38-39

Este pasaje me gusta por la sencillez con la que se platea la sanidad divina. Pero primero veamos algo importante de este pasaje; dice que Jesús se levantó y salió de la Sinagoga, “levantó” lo vamos a tomar como una acción para hacer algo. Y es que precisamente cuando queremos hacer algo por lo demás lo primero que tenemos que hacer es “levantarnos” pero después es salir de la “sinagoga”, aquí hay dos percepciones; la primera significa que salgas de tu círculo de trabajo, de familia, y vayas a donde está la necesidad, pero a mi me gusta más que la sinagoga de alguna manera representa la ley, entonces debemos salir de los legalismos y mecanismos que ponemos para ayudar a la gente y salir directamente a donde está la necesidad de las personas.

Recordemos que Simón es Pedro. Entonces vemos que Jesús fue a la casa de Simón y llegando le rogaron por ella. Ahora bien aquí rogar no significa, tal cual “rogar” en el sentido de súplica, sino de pedir. Sabemos que gente que no conocía a Jesús ni tenía ninguna relación con Él, a gritos le rogaban que los sanara, pero en esta ocasión vemos que es alguien cercano a Pedro. Lo que quiero decir es esto; Jesús sanó tanto a los que le suplicaban un milagro tanto como a los de la casa de algún familiar. No importa si la gente tiene alguna relación con nosotros, la gente tiene necesidad y el amor y la compasión debe movernos para levantarnos y actuar.

Después dice “inclinándose” lo cual de alguna manera es un gesto amable que nos muestra la actitud de nuestro Señor en situaciones así. El con todo el poder y señorío pudo ni siquiera verla tan sólo pudo decir “sea sana” y hubiera sanado, pero vemos como se inclinó y vemos que nos muestra su corazón humilde y comprensivo hacía los demás. Cuando veamos a alguien con necesidad y lo ayudemos debemos seguir el mismo ejemplo y con mayor razón, porque Él es Dios. Y nosotros somos hombres frágiles que dependemos al 100% de Él. Inclina tu corazón a los necesitados.

Otra cosa, que me gusta mucho de este pasaje, es que no era una enfermedad de esas mortales y tremendas y feas de las que a veces encontramos en la Biblia, era fiebre. Tal vez por una gripa un malestar estomacal o alguna infección menor. Y Jesús la sanó. Tú sabes qué molesto es estar enfermo. Todo tu cuerpo se predispone y se aminora la capacidad de trabajar. A veces una pequeña fiebre en un momento importante nos puede poner de cabeza, en ese momento me quiero imagina que la suegra de Pedrito era la que se estaba organizando todo para recibir a Jesús y más si les llegó de sorpresa.

Dice la Biblia que la fiebre le dejó al instante. La fiebre la tenía en cama imposibilitada de poder servir a los demás, y la fiebre la dejó al instante. Gracias a Dios por este tipo de milagros, tan prácticos y tan atinados.

El otro punto; a veces en nuestro caminar cristiano nos llega una pequeña enfermedad que nos “tumba” a la cama. Y dejamos de servir y he conocido a muchos que como ven que no es algo grave ni van al doctor ni mucho menos oran, pero no se dan cuenta que esa pequeña enfermedad, los tiene en cama. Creo que debemos pedirle a Dios que nos sane en esos momentos para poder seguir sirviendo.

Armando Carrasco Z.

lunes, 13 de abril de 2009

Su Autoridad y la expectativa. Lucas 4:31-37

“Descendió Jesús a Capernaúm, ciudad de Galilea; y les enseñaba en los días de reposo. Y se admiraban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad. Estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de demonio inmundo, el cuál exclamó a gran voz, diciendo: Déjanos qué tienes con nosotros Jesús nazareno?¿Haz venido para destruirnos? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios y Jesús le reprendió, diciendo; Cállate y sal de él. Entonces el demonio, derribándole en medio de ellos, salió de él, y no le hizo daño alguno. Y estaban todos maravillados, y hablaban unos a otros, diciendo:¿qué palabra es esta, que con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos, y salen? Y su fama se difundía por todos los lugares de los contornos.” Lucas 4:31-37

Aquí vemos que en sus enseñanzas de Jesús casi siempre le seguían grandes acontecimientos, grandes para los que recibían algo de Él porque sus vidas cambiaban radicalmente, gente que no podía ver recibía la vista, o gente que se levantaba de una enfermedad o era liberada su vida cambiaba, esto independientemente si eran agradecidos o no, sus vidas eran afectadas.

Yo creo que gran parte de lo que decían de que Jesús tenía autoridad para enseñar era precisamente eso, ya que lo que hablaba lo confirmaba.

En este pasaje vemos que había un hombre con un demonio y lo impresionante es que los demonios conocían a Jesús. No se refieren a él como un profeta o una persona ungida…lo reconocen como “El Santo de Dios” el espíritu podía ver a través de la carne, lo que muchos hombres no podían ver los espíritus si podían. Lo reconocen y le hablan. Pero lo mejor de todo es que lo obedecen. Jesús dio una orden y los demonios lo obedecieron.

Y la gente se preguntaba con qué autoridad lo hacía, lo curioso es que la respuesta estaba allí mismo en sus narices, los mismos demonios les dieron la respuesta pero dudo mucho que la hayan “captado”. La autoridad provenía de Dios mismo, porque Jesús es Dios. El Santo de Dios.

Cuántas veces nos ha pasado, diría mi papá “buscamos el amor teniéndolo tan cerca”, estamos en una situación en la que dentro de la misma situación está la respuesta, pero queremos respuestas “especiales” “sobrenaturales” queremos que todas nuestras preguntas lleguen directamente del cielo en un sobre con alas. Pero muchas veces no es así, la respuesta está en medio de las circunstancias que estamos viviendo.

Otra cosa que vale la pena analizar es que otra vez después de los milagros que hace su fama empieza a crecer. Esto como lo hemos estudiado anteriormente generaba un estado de expectación que provocaba que los milagros se dieran al por mayor, por una sencilla razón la fe juega un papel importante en el resultado de los mismos. Cuántas veces Jesús le dijo a la gente “Tu fe te ha salvado”. Y lo que hace la expectación es que de alguna manera hace crecer la fe de las personas. Hace tiempo vi una película que relata a un predicador estafador que emociona a la gente esperanzándola a recibir su petición, sabiendo que él era un timador, pero un día para su sorpresa Dios contesta una oración de él y uff, todo cambia para el pueblo donde se da el milagro, el sigue siendo el mismo, pero la gente no, la gente recibió la respuesta de Dios. A ese grado llega el poder de la expectativa.

Con el pasar de los años creo haberme dado cuenta que a Dios le gusta la expectativa, es un estado preparatorio para cualquier cosa que haga Dios. Yo se que ha habido muchos que han abusado de esto para fines personales, pero también he visto el gran poder de Dios que se mueve en terrenos expectantes.

Armando Carrasco Z

jueves, 9 de abril de 2009

¡Y lo sigue haciendo! Lucas 4:31-32

“Descendió Jesús a Capernaum, ciudad de Galilea; y les enseñaba en los días de reposo. Y se admiraban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad.” Lucas 4:31-32

Hay dos cosas que vamos a enfatizar en este pasaje, la primera de ellas es que Jesús enseñaba, con el paso de los años hemos sabido que Jesús vino a salvarnos y estamos concientes de que vino a enseñarnos muchas cosas. y debemos estar enormemente agradecidos por ello, porque sus enseñanzas hasta el día de hoy son guianza para nuestras vidas.

Creo que una virtud implícita en el corazón de Jesús es la de enseñar, aún hoy en día, el quiere enseñarnos muchas cosas prácticas para nuestra vida, muchas veces va a usar la Biblia para darnos su enseñanza y muchas otras va a usar otras cosas para hacerlo, como una conferencia, un sueño, circunstancias, y un largo etcétera, es natural que debemos “corroborar” con la Biblia las enseñanzas, pero a lo que me refiero es que Jesús actualmente sigue enseñando. Por lo que nosotros debemos tener un corazón enseñable. En el siguiente estudio veremos las consecuencias de NO tener un corazón dispuesto para la enseñanza.

En esta ocasión quiero resaltar que debemos estar con los oídos bien dispuestos porque el Maestro sigue enseñando. Ahora bien, aquí viene algo que debemos prestar mucha atención. Dice en este pasaje que los que lo oían se admiraban de su doctrina. Se quedaban impactados con lo que escuchaban. Y dice después que porque su palabra era con autoridad.

Y enseña con autoridad por la sencilla razón de que Él es el creador y conoce perfectamente lo que el hombre necesita.

Cuántas veces hemos estado en conferencias o en clases donde sólo repiten palabras aprendidas de memoria y el maestro carece de autoridad. Cuando una persona es un experto se dice que “es una autoridad” y Jesús es un experto en cuestiones del hombre. Por eso cuando enseñaba se podía reconocer su autoridad.

La otra cuestión que le da autoridad a las palabras de Jesús es que Él vivía lo que enseñaba y eso es una bomba a la hora de enseñar.

Creo que nosotros podemos tomar en cuenta esto cuando enseñamos. Nuestra palabra debe ser con autoridad. Cuando demos una enseñanza debemos conocer bien el tema y sobre todo tratar de enseñar cosas que vivimos o por lo menos que estamos comprometidos a intentarlo.

Yo creo que dentro de todos los mensajes que recibimos durante el día y la semana, todos los comerciales, los mensajes políticos, los discursos religiosos, en medio de todo esa enorme cantidad de mensajes, nuestros mensajes deben sobresalir por la autoridad con la que se enseña.

Es necesario que hagamos un alto en el camino y checar si lo que estamos enseñando está cargado de autoridad. En verdad lo digo… si no es así es mejor quedarnos callados.

Armando Carrasco Z

lunes, 30 de marzo de 2009

Matarlo a como de lugar. Lucas 4:29-30

“y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarle. Más Él pasó por en medio de ellos y se fue.” Lucas 4:29-30

Aquí hay una enseñanza que puede servirnos de guía. Muchas veces el hombre enojado trata de matar a su enemigo abiertamente con un arma o con lo que sea pero abiertamente, pero otras veces tratan de matarte llevándote a lo más alto. Porque saben que de una caída alta es muy difícil que te levantes, en este pasaje la gente quería matar a Jesús físicamente, pero podemos aprender de este pasaje que muchas veces la gente te quiere llevar a la cima sólo para ver cómo te caes.

La ira siempre se manifiesta de varias maneras, una de ellas es que la persona enojada quiere ver el motivo de su enojo desecho y qué mejor que despeñado.

Una forma de llevarte a “la cumbre” es la alabanza, cuando una persona te alaba y te alaba con mucha insistencia, casi es seguro que sus motivos están equivocados, porque es muy obvio pero aún así habemos muchos que no nos damos cuenta y empezamos a creer que efectivamente somos los mejores y que estamos en lo más alto de nuestra carrera. Y dice la Biblia que después de la soberbia viene la caída. El que se enaltece será humillado. Y eso el enemigo lo sabe muy bien.

Y de eso quiero hablar cuando me refiero del enemigo, muchas veces la gente actúa queriendo llevarnos a una cumbre para vernos caer. Pero del que debemos tener cuidado es del enemigo que con sutilezas hará que se “nos suban los humos” para que el orgullo y la soberbia sean sembrado y que cuando menos lo esperemos se produzca una caída.

Un punto importante para analizar es que lo primero que hace es “sacarte de la ciudad” que podemos interpretar como del lugar seguro donde tienes tus familiares y amigos que te pueden ayudar, que sales de los límites que te protegen por naturaleza. Es tanto tu orgullo que no te das cuenta que te están aislando y llevándote lejos de la ciudad, te deslumbra “la cumbre” y sigues caminando.

El propósito final de llevarte a “la cumbre” es para despeñarte. Cuando estés en lo más alto basta con un pequeño empujón para tirarte.

Quiero hacer un a aclaración, los principios que estamos hablando aquí del despeñadero no tienen nada que ver con la actitud perfecta de nuestro Señor Jesucristo. Porque el no fue llevado a una cumbre “mental” o interna en las emociones, a Él lo querían matar físicamente, estoy aprovechando el punto donde vemos un proceso que utiliza el enemigo para hacernos caer a nosotros.

Aclarado este punto estudiemos la parte final del pasaje, dice la Biblia que Jesús “…pasó en medio de ellos y se fue”. Jesús estaba libre de toda presión, tanto que pudo pasar en medio de ellos y salir de esa situación.

Y de este pasaje vamos a aprender algo; la gente estaba presionando a Jesús para caminar a la cumbre para despeñarlo, puedo ver que la gente camina rumbo a la cumbre de frente y de repente Jesús camina enfrentándolo y pasa en medio de ellos. Eso es lo que debemos aprender, cuando tenemos una presión muy fuerte de algún enemigo que quiera llevarnos al despeñadero, debemos enfrentarlo, no tiene la fuerza sobre nosotros y podemos pasar en medio de ellos. La presión, sea cual sea siempre te empuja, y la mejor forma de deshacerte de ella es enfrentándola.

lunes, 16 de marzo de 2009

Mantente a raya. Lucas 4:27-30

“Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio. Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira; y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarle. Más Él pasó por en medio de ellos y se fue.” Lucas 4:27-30

Aquí vemos cómo continua la enseñanza del texto que estudiamos anteriormente. Jesús está en la sinagoga y les está enseñando que hay algunas personas que son elegidas por parte de Dios para hacerles algún milagro. En su soberanía, Dios el Padre selecciona y elige a algunos, pero dice en el pasaje que todos se llenaron de ira. No dice que los escribas o sacerdotes, dice que todos. Les enojó lo que Jesús les estaba diciendo al grado que quisieron matarlo.

Yo en lo particular creo que ya habían llegado al punto de creer que ellos eran los merecedores de las bondades de Dios sólo por su linaje de Abraham, confiaban mucho en que eran descendientes de Abraham y creían que por sólo ese hecho eran merecedores de todas las bondades de Dios, entonces cuando Jesús les habla de la gracia, soberanía y elección de Dios, se llenan de ira y tratan de matarlo.

Lo curioso de este caso es que los israelitas no tenían que haberse enojado porque ellos fueron escogidos, dentro de todos los pueblos de la Tierra ellos fueron elegidos, le enseñanza de Jesús debió de darles gusto y sentirse agradecidos pero en su corazón ya había otras cosas y lo externaron tratando de matarlo.

Lo más tremendo de esto es que sigue sucediendo en la actualidad, muchos creen que porque pertenecen a una determinada congregación, o porque son miembros de una iglesia, o porque está dentro del mover más fresco de Dios ya son merecedores de las bondades de Dios. Y cuando alguien les habla de la soberanía, de la gracia y de la elección de Dios para alguna personas, se llenan de ira.

Alguien ha dicho que las personas religiosas están dispuestas a matar por defender lo que creen, pero que los que son realmente guiados por Dios, están dispuestos a dar su vida por lo que creen. Gran diferencia. Unos son los perseguidores y otros los perseguidos, así ha sido siempre, el hijo de la esclava persigue al hijo de la libre. Siempre ha sido así.

Por eso, en el estudio anterior enfatizamos porqué debemos comprender que Dios es infinitamente superior a nosotros, porque algunas veces empezamos a creer que lo podemos todo y que podemos entender a Dios de manera cabal y que aún sus hechos podemos darles explicación, haciendo a un lado toda humildad. Con el tiempo dejamos de ser agradecidos y más tarde surge la soberbia y después la caída. Y cuando alguien habla de la gracia, de lo sobrenatural, del poder, de soberanía y de tantas cosas que no podemos entender y explicar al cien por ciento, entonces surge la ira.

Un buen consejo para mantenernos siempre “ a raya” es reconocer que sólo Dios es Dios y siempre dar las gracias por todo lo que os da, ser agradecidos es un hábito que nos mantiene sensibles a lo que verdaderamente somos. Dependemos totalmente de Él. Somos muy frágiles, el nos sostiene y mantiene. Nuestra vida depende de Él.

Una buena prueba para conocer el estado de nuestro corazón es ver cómo reacciona cuando alguien nos habla de la gracia, de la soberanía, del poder de Dios. Dependiendo de nuestra reacción es como debemos actuar. Si surge una especie de ira, empecemos por dar las gracias por todo lo que recibimos.

Amigo, amiga. No hay nada más hermoso que poder descansar en Dios, sabiendo que sólo Él es Dios y que nuestra vida depende de Él, y que no por no entender muchas de sus cosas nos hace menos espirituales, el nos ama siempre, pase lo que pase, su amor es eterno e inmutable. Dios te ama.

Armando Carrasco Z.

lunes, 9 de marzo de 2009

Dios es Dios siempre. Lucas 4:26-26

“Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra. Pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta de Sidón.” Lucas 4:25-26

Todos los hombres tenemos una manía de querer encontrar explicación para todas las cosas que hace Dios. Cuando sucede algo malo decimos “fue el diablo” o “fue por su pecado” y cuando sucede algo bueno “Dios lo ama mucho” y cosas por el estilo lo cierto es que a veces nos topamos con cosas que no podemos explicar. Y no debemos frustrarnos por eso, debemos entender que Dios sabe todas las cosas y que Él tiene todo bajo control y que muchas cosas no podemos entenderlas.

El caso donde debemos tener cuidado es en hacer formatos para dar respuesta a todo. Esto es imposible. No podemos emitir juicios a la ligera, Hay cosas que simplemente suceden y no tenemos que encontrar “a la fuerza” una explicación. Debemos ser humildes y reconocer nuestros límites humanos que nos delimitan en nuestro entendimiento.

En este pasaje vemos que había muchas viudas en el momento de la necesidad pero sólo a una se le mandó la ayuda de Elías. Ojo dice la ayuda de Elías, tal vez las otras viudas recibieron ayuda de otra manera y seguro algunas no recibieron ayuda. ¿Porqué? No lo sabemos y no podemos entenderlo. Este es el caso para darnos cuenta de que nuestra capacidad humana es demasiado limitada. Sólo Dios es Dios y sólo Él sabe lo que hace y lo que sucede.

En tiempos cuando se “cierra el cielo” podemos estar en dos partes, en un momento dado que Dios nos envíe nuestro “Elías” pero también nos puede tocar estar del lado donde “Elías” no llega nunca.

En este caso Elías representa la parte milagrosa del profeta porque cuando visitó a la viuda le produjo un milagro, por lo que podemos interpretar las líneas de la siguiente manera, a veces cuando el “cielo está cerrado” recibimos la ayuda de Dios por medio de un milagro. Pero a veces no. a veces tenemos que sudar “la gota gorda” trabajando horas extras, o tenemos que pagar medicinas caras o recurrir a la cirugia. No entendemos porqué pero así sucede y no por esto Dios deja de ser Dios ni por esto dejamos de ser sus hijos.

Ahora bien también sucede cuando todo pinta bien, cuando todo va de maravilla, se nos hace fácil entender y curiosamente cuando sucede algo así creemos que suceden las cosas bien porque "somos buenos" o porque hicimos una "gran obra" o porque ya somos cristianos maduros. Pero también aquí estamos equivocados, porque muchas cosas que recibimos de Él sino es que todas, las recibimos por pura gracia. No mereces lo que recibes pero aún así Dios te la da.

En ambos casos debemos ser centrados y balanceados en nuestros comentarios. Si un día le muestras tu camioneta nueva a tus amigos y les dices “Mira cómo me ama Dios” en ese momento estás poniendo una carga pesadísima en ellos porque la pregunta inmediata es “Entonces…como yo no tengo camioneta del año ¿Dios no me ama tanto?” Y empiezan a surgir un montón de dudas. Dios te ama tanto te de un coche del año o no, Dios te ama tanto te sane por milagro o por cirugía. El amor de Dios es inmutable. No lo hace cambiar por lo que te de, ni lo que recibes es una muestra de la cantidad que te ama Dios.

Es por fe que estamos de pie delante de Dios creyendo que Él es Dios y que sabe lo que hace. No vamos a entender todas las cosas que nos suceden en la vida pero de una cosa estamos seguros que Dios es Dios. Lo mejor que podemos hacer ante cualquier situación es ser agradecidos.

Armando Carrasco Z.

lunes, 2 de marzo de 2009

Dios sí nos conoce. Lucas 4:23-24

“El les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico, cúrate a ti mismo; de tantas cosas que hemos oído que se han hecho en Capernaum, haz también aquí en tu tierra. Y añadió: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su propia tierra.” Lucas 4:23 y 24

Una de las cosas que mas han impactado de Jesús es el conocimiento que tenía del corazón de los hombres. Yo casi podría aseverar que toda su enseñanza fue basada en ese conocimiento. El conocía exactamente la condición del hombre y su forma de actuar y de pensar.

Y han pasado los años y esa misma condición persiste. Cuando nosotros en la actualidad queremos hacer algo, Dios ya lo sabe. El conoce de una manera precisa la forma en cómo pensamos y cómo actuamos, de hecho el no se espanta por lo que hacemos, así se lo peor del mundo, el no se espanta. Lo mas impactante de todo esto es que no sólo conoce al hombre y sus intenciones reales, sino que al hacerse hombre sabe también en carne propia. Por eso es que podemos confiar en que podemos salir adelante en cualquier situación que tengamos enfrente. Son dos promesas poderosísimas dadas en función a que Él sabe la condición del hombre; una que no pasaremos por una tentación que no podamos vencer y dos que siempre nos dará la salida.

En este pasaje nos damos cuenta que los hombres iban a reprocharle muchas cosas, el mensaje de esta parte nos lleva a pensar cuando sus hermanos en la carne dudaron de Él, pero también nos lleva a cuando Jesús estaba en la cruz donde la misma gente que algún día lo apoyó cuando lo ve en la cruz empieza a reprocharle para que el mismo se salve y se baje de la cruz. Él lo sabía y por eso se los dice casi en el inicio de su ministerio. Él sabía lo que iba a pasar. Y aún así decide dar su vida por todos, es algo que en nuestra limitada mente humana no puede caber, y es una muestra de su gran amor inmutable a pesar de nuestros actos.

Y eso mismo sucede actualmente, ningún profeta es acepto en su tierra. Sucede muy a menudo que los “grandes hombres de Dios” tienen familia cercana, tienen gente que los conoce desde niños, que saben cómo son en la vida diaria. Y les cuesta trabajo aceptar que han sido llamados y escogidos y constituidos por Dios. Cuando ven a unos de estos hombres recuerdan todo lo que han visto de ellos. Por eso la pregunta que estudiamos en el mensaje pasado. ¿es éste el hijo de José? Porque lo han visto tantas veces y de manera natural que ahora les cuesta trabajo pensar en el profeta como un santo, en su extensión completa de la palabra… un “apartado para Dios”. Esto nos sucede porque queremos ver que los santos elegidos los escogen por sus obras, queremos que sean sus obras las que los lleven a la santidad y servicio a Dios. Y no es así, Dios nos elige por pura Gracia. Por su santa voluntad.

Si tu papá que te vio nacer y conoce todos tus defectos de repente le llegan noticias del “gran hombre de Dios” que es su hijo pues su primer reacción es de poner en tela de juicio ese tipo de comentarios porque se le viene a la mente todos sus pequeños defectos que la demás gente no conoce. Ahora bien esto es algo natural, algo que nos sucede a todos. Lo que deberíamos hacer es entrenarnos para poder asimilar más cabalmente lo que significa la gracia. Y cuando veamos a un constituido por Dios no lo desechemos y podamos aceptarle confiando en la gracia divina.

Dicen que detrás de un gran hombre hay una mujer sorprendida. Y es cierto. Porque ella lo ve todo el día lo conoce en todas las facetas de la vida y no sólo en las que se luce públicamente. La gente que nos rodea es la primera que nos conoce de principio a fin.

Así que si tu esposa un día es elegida y constituida apóstol o profeta (sólo por poner un oficio) no vayas a cometer el error de emitir el primer juicio natural de no aceptarla. Mejor ora y acierta apoyándola en todo lo que necesite para cumplir su propósito.

Armando Carrasco Z.