“Aconteció un día, que él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y doctores de la Ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él para sanar.” Lucas 5:17
Una de las principales tareas de nuestro Señor Jesucristo fue la de enseñar. Y la palabra enseñar es una con un sentido muy amplio, enseñar no se limita a dar una clase de teología. En verdad Cristo daba clases y predicaciones. Pero su enseñanza iba más allá que dar un sermón.
El enseñaba con su propia vida, sus mensajes no se limitaban a una plática bonita bien estructurada, el enseñaba cómo hacer las cosas y enseñaba que sí se podían hacer las cosas. cuando el hablaba de amar, amaba, cuando hablaba de perdón perdonaba, cuando hablaba de liberación pues liberaba y cuando hablaba de sanidad sanaba. Esa era su enseñanza, con el ejemplo y con su vida.
Y vemos en este pasaje que Jesús estaba enseñando y cabe mencionar para afianzar lo dicho anteriormente que después que da un panorama de quiénes estaban allí, y que dice que estaba enseñando, diga al final que el poder del Señor estaba con él para sanar. Ver a Jesús un día era aprender de sus enseñanzas aún cuando no diera una plática.
Ahora bien, dice este pasaje que los fariseos y doctores de la ley habían venido de todas las aldeas de Galilea, de Judea y Jerusalén. Ellos habían ido a verlo, su fama había crecido tanto que los “expertos” tenían que verlo y dar su visto bueno.
Yo creo que la gente cuando empezó a escuchar a Jesús cuando vio lo que hacía, no se quedaban con los labios cerrados sino que corrían a comentarlo con los sacerdotes y doctores de la ley, estaban tan maravillados que corrían a decirles todo lo que hacía Jesús. Y muchos de estos sacerdotes, doctores y fariseos fueron a ver qué tan cierto era lo que se decía de él y conocer sus enseñanzas. Yo creo que muchos fueron con un corazón sincero y creo que otros fueron sólo a tratar de encontrar fallas en Jesús.
Conocer la Biblia, tener años de experiencia en el cristianismo, estudiar en un Instituto Bíblico, a veces lleva un problema incrustado. Llega un momento en el que nadie puede hablar de Dios mas que tú, el “profesional” de las cosas de Dios. Y cuando alguien viene a ti a comentarte de cosas que ha visto y oído de Jesús, en lugar de alegrarte empiezas a perseguir a aquellos que se están moviendo en Dios. Esto ha pasado en toda la historia del cristianismo.
Conocer la Biblia y tener años de ser cristianos debería servirnos para ser más humildes. Para estar siempre con los pies en la tierra, Dios se puede mover como él quiera sin tener que pedirnos permiso. El puede aparecer a quien él quiera sin tener que mandarnos un e-mail para avisarnos. Tengamos cuidado que la soberbia espiritual de creer que ya lo sabemos todo de Dios, nos nuble la vista y que o podamos ver a Dios cuando el se presente de manera diferente a como lo hemos visto nosotros.
No nos vaya a pasar como a estos fariseos y doctores de la Ley, que fue tanto su orgullo que nunca pudieron reconocer a Dios en persona, lo tuvieron cerca, lo tuvieron tan cerca que pudieron haberlo abrazado, al Dios del universo. Al Creador. Caminó entre ellos a algunos les dirigió una mirada a otros les habló por nombre y no pudieron disfrutar de haber escuchado su nombre dicho por Dios, sólo porque no creyeron. Buscaron argumentos de hombres para justificar su incredulidad. Se perdieron de poder decir “he visto a Dios en persona”.
Por eso creo que la enseñanzas de Jesús iban más allá de dar cursos teológicos. Creo que las enseñanzas de Jesús eran sobre la vida diaria, sobre el amor de su Padre. Asuntos más importantes que saber doctrinas avanzadas del cristianismo. Dios hace las cosas sencillas, nosotros somos los que las complicamos
Armando Carrasco Z.
lunes, 10 de agosto de 2009
lunes, 3 de agosto de 2009
Un hueco en Su agenda. Lucas 5:14-16
“Y él le mandó que no lo dijese a nadie” sino ve, le dijo, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación, según mandó Moisés, para testimonio a ellos. Pero su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírle, y para que le sanase de sus enfermedades. Mas él se apartaba y oraba.” Lucas 5:14-16
Ya en otro pequeño estudio hablamos de que Jesús guardó la ley por que vino a cumplirla. Y siempre aconsejaba a su generación que la cumpliera. Aunque después empezara el pacto de la gracia, él tenía que cumplir la ley.
Sin embargo hoy quiero analizar de este pasaje un hecho importantísimo que a veces pasamos por alto. Los hechos de Jesucristo estaban resonando tanto en la ciudad que la fama de Jesús estaba creciendo de manera asombrosa. La gente llegaba por multitudes a verlo y mucha gente lo buscaba para que los sanase. En los evangelios están registradas muchas de sus sanidades y muchos de sus milagros, pero no están registrados todos los milagros que Él hizo. Eran milagros de todos los días, tanto que se generó una ambiente de expectativa por la vida de Jesús.
Y Jesús accedía a orar por ellos y enseñarles, a sanarlos y a liberarlos. Sin embargo en el versículo 16 dice la Biblia que “Jesús se apartaba y oraba”. No importa cuánta fama tenía, no importa el éxito de su ministerio, el buscaba siempre estar a solas con su Padre. Para Él lo más importante era estar con su Papá. Él conocía su propósito y su llamado, él sabía lo importante de su obra, él se movía por amor a nosotros a cumplir su destino, pero nunca olvidaba que lo más importante era su relación personal con Dios.
Y no oraba por obligación oraba por atracción. Todos nosotros hemos entablado relaciones comerciales casi siempre impersonales donde las reuniones las hacemos por la misma necesidad de la relación, pero creo que todos hemos también entablado relaciones donde lo que nos motiva y lo que nos impulsa es la atracción por las personas con las que vamos a estar, nos gusta estar con los amigos, con al familia, la novia, la esposa. Nos gusta estar con ellos y vamos a reunirnos por gusto. Así mismo Jesús iba y se reunía con su Padre.
Cuando queremos ver a alguien que nos agrada su compañía, hacemos todo lo necesario por verlo, aún cuando estamos muy apretados de tiempos, hacemos un hueco en nuestra agenda pero los vemos. El gusto por estar con alguien es tan fuerte que mueve agendas. Es lo mismo que hacía Jesús por estar con su Padre. Y lo más hermoso de todo esto es que Dios siempre tenía un tiempo para él. La agenda de Dios siempre tiene un hueco para su Hijo.
Creo que nosotros deberíamos seguir el ejemplo de Jesús, buscar a Dios todos los días a pesar de nuestras agendas cargadas. Debemos encontrar la atracción de estar con nuestro Padre para movernos a tal grado de tener un tiempo para estar a solas con Él. Sabiendo y recordando siempre que Él siempre tiene un tiempo para nosotros , sabiendo que nuestro nombre siempre está en su agenda, esperando a que nosotros lleguemos a la cita.
No importa qué tan famoso seas, no importa qué tanto éxito tengas. No importa el tamaño de tu llamado, no importa la grandeza de tu misión, lo que sí importa es que pases un rato apartado a solas con tu Padre.
Armando Carrasco Z
Ya en otro pequeño estudio hablamos de que Jesús guardó la ley por que vino a cumplirla. Y siempre aconsejaba a su generación que la cumpliera. Aunque después empezara el pacto de la gracia, él tenía que cumplir la ley.
Sin embargo hoy quiero analizar de este pasaje un hecho importantísimo que a veces pasamos por alto. Los hechos de Jesucristo estaban resonando tanto en la ciudad que la fama de Jesús estaba creciendo de manera asombrosa. La gente llegaba por multitudes a verlo y mucha gente lo buscaba para que los sanase. En los evangelios están registradas muchas de sus sanidades y muchos de sus milagros, pero no están registrados todos los milagros que Él hizo. Eran milagros de todos los días, tanto que se generó una ambiente de expectativa por la vida de Jesús.
Y Jesús accedía a orar por ellos y enseñarles, a sanarlos y a liberarlos. Sin embargo en el versículo 16 dice la Biblia que “Jesús se apartaba y oraba”. No importa cuánta fama tenía, no importa el éxito de su ministerio, el buscaba siempre estar a solas con su Padre. Para Él lo más importante era estar con su Papá. Él conocía su propósito y su llamado, él sabía lo importante de su obra, él se movía por amor a nosotros a cumplir su destino, pero nunca olvidaba que lo más importante era su relación personal con Dios.
Y no oraba por obligación oraba por atracción. Todos nosotros hemos entablado relaciones comerciales casi siempre impersonales donde las reuniones las hacemos por la misma necesidad de la relación, pero creo que todos hemos también entablado relaciones donde lo que nos motiva y lo que nos impulsa es la atracción por las personas con las que vamos a estar, nos gusta estar con los amigos, con al familia, la novia, la esposa. Nos gusta estar con ellos y vamos a reunirnos por gusto. Así mismo Jesús iba y se reunía con su Padre.
Cuando queremos ver a alguien que nos agrada su compañía, hacemos todo lo necesario por verlo, aún cuando estamos muy apretados de tiempos, hacemos un hueco en nuestra agenda pero los vemos. El gusto por estar con alguien es tan fuerte que mueve agendas. Es lo mismo que hacía Jesús por estar con su Padre. Y lo más hermoso de todo esto es que Dios siempre tenía un tiempo para él. La agenda de Dios siempre tiene un hueco para su Hijo.
Creo que nosotros deberíamos seguir el ejemplo de Jesús, buscar a Dios todos los días a pesar de nuestras agendas cargadas. Debemos encontrar la atracción de estar con nuestro Padre para movernos a tal grado de tener un tiempo para estar a solas con Él. Sabiendo y recordando siempre que Él siempre tiene un tiempo para nosotros , sabiendo que nuestro nombre siempre está en su agenda, esperando a que nosotros lleguemos a la cita.
No importa qué tan famoso seas, no importa qué tanto éxito tengas. No importa el tamaño de tu llamado, no importa la grandeza de tu misión, lo que sí importa es que pases un rato apartado a solas con tu Padre.
Armando Carrasco Z
lunes, 27 de julio de 2009
Cuando Él te toca. Lucas 5:12-13
“Sucedió que estando él en una de las ciudades, se presentó un hombre lleno de lepra, el cual, viendo a Jesús, se postró con el rostro en tierra y le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Entonces extendiendo él la mano, le tocó diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante la lepra se fue de él.” Lucas 5:12-13
Imagínate el sufrimiento de este hombre, con una de las peores enfermedades del hombre, la lepra, imagínate cómo era el dolor que tenía estando lleno de lepra, casi todo su cuerpo estaba leproso. Los dolores son insoportables, sin estar con descanso ni de día ni de noche. La lepra era una enfermedad que provocaba humillación. Porque la gente se les alejaba, ellos mismos tenían que ir gritando: !Inmundo¡ !Inmundo¡ pero el dolor de este hombre era tal que yo creo que ya ni pena tenía delante de todos. Y en esa condición llega a Jesús y lo primero que hace es postrarse pidiendo ayuda.
Este hombre leproso sabía que Jesús podía sanarlo, tenía la fe para creerlo, pero no sabía si Jesús quería sanarlo. Y por eso le dice “Señor, si quieres, puedes limpiarme” . Yo creo que muchos de nosotros creemos que Dios puede hacer milagros, pero no estamos seguros si Él quiere. Creemos que Dios no se interesa tanto en nosotros o que tiene otros asuntos más importantes que atender. Pero la verdad es que Dios sigue dándonos la misma respuesta que le dio a este hombre enfermo. Si hoy vas con Dios y le dices lo mismo, Él te contestaría exactamente igual “Quiero, sé limpio”.
Dios siempre quiere sanarnos. A Dios le gusta que todos estemos sanos. Dios se conduele con nosotros cuando estamos enfermos…!somos sus hijos¡ cuando nuestros hijos están con alguna enfermedad sufrimos junto con ellos y quisiéramos que siempre estuvieran sanos. Eso mismo siente Dios nuestro Padre. El siempre quiere sanarnos. Él siempre está dispuesto para sanarnos. Él se detiene para escucharte y para responderte: Quiero, sé limpio.
Pero también quiero ver otra cosa en este pasaje, dice que “extendiendo la mano, le tocó” vemos en los evangelios que Jesús sanó tocando a los enfermos y sanó sin tocarlos. Pero yo aquí veo algo más. creo que lo tocó para consolarlo. El sufrimiento del hombre era extremo y la mano de nuestro Señor le dio no sólo sanidad sino ánimos, sintió el amor de Jesucristo en su toque divino. Creo que todos hemos experimentado cuando nos sentimos mal y alguien pone si mano en nuestra cabeza o frente y sentimos un confort muy especial, estoy hablando independientemente de la sanidad por imposición de manos, hablo de un toque humano que nos proporciona seguridad, consuelo, algo muy especial de saber que no estamos solos. Por eso creo que este toque de las manos de Jesús no sólo trajo sanidad al hombre sino también ánimo y consuelo.
Y lo más hermoso, es que al instante la lepra se fue de él. Dios tiene el poder de sanar, de seguir haciendo milagros, no sólo quiere sino que puede, Él es nuestro creador y nuestro salvador y nuestro sanador. Cuando estemos enfermos, debemos acercarnos a Él sabiendo que quiere sanarnos y sabiendo que puede sanarnos.
Ahora imagínate la alegría de este hombre, ser libre de su enfermedad en segundos. Él sabía que Dios podía sanarlo, pero ahora experimentó que Dios quería sanarlo, eso fue la alegría más grande de su vida. Su vida cambió totalmente en un instante, era un milagro viviente, fue un testimonio vivo de que Dios puede y quiere sanarnos.
Armando Carrasco Z
Imagínate el sufrimiento de este hombre, con una de las peores enfermedades del hombre, la lepra, imagínate cómo era el dolor que tenía estando lleno de lepra, casi todo su cuerpo estaba leproso. Los dolores son insoportables, sin estar con descanso ni de día ni de noche. La lepra era una enfermedad que provocaba humillación. Porque la gente se les alejaba, ellos mismos tenían que ir gritando: !Inmundo¡ !Inmundo¡ pero el dolor de este hombre era tal que yo creo que ya ni pena tenía delante de todos. Y en esa condición llega a Jesús y lo primero que hace es postrarse pidiendo ayuda.
Este hombre leproso sabía que Jesús podía sanarlo, tenía la fe para creerlo, pero no sabía si Jesús quería sanarlo. Y por eso le dice “Señor, si quieres, puedes limpiarme” . Yo creo que muchos de nosotros creemos que Dios puede hacer milagros, pero no estamos seguros si Él quiere. Creemos que Dios no se interesa tanto en nosotros o que tiene otros asuntos más importantes que atender. Pero la verdad es que Dios sigue dándonos la misma respuesta que le dio a este hombre enfermo. Si hoy vas con Dios y le dices lo mismo, Él te contestaría exactamente igual “Quiero, sé limpio”.
Dios siempre quiere sanarnos. A Dios le gusta que todos estemos sanos. Dios se conduele con nosotros cuando estamos enfermos…!somos sus hijos¡ cuando nuestros hijos están con alguna enfermedad sufrimos junto con ellos y quisiéramos que siempre estuvieran sanos. Eso mismo siente Dios nuestro Padre. El siempre quiere sanarnos. Él siempre está dispuesto para sanarnos. Él se detiene para escucharte y para responderte: Quiero, sé limpio.
Pero también quiero ver otra cosa en este pasaje, dice que “extendiendo la mano, le tocó” vemos en los evangelios que Jesús sanó tocando a los enfermos y sanó sin tocarlos. Pero yo aquí veo algo más. creo que lo tocó para consolarlo. El sufrimiento del hombre era extremo y la mano de nuestro Señor le dio no sólo sanidad sino ánimos, sintió el amor de Jesucristo en su toque divino. Creo que todos hemos experimentado cuando nos sentimos mal y alguien pone si mano en nuestra cabeza o frente y sentimos un confort muy especial, estoy hablando independientemente de la sanidad por imposición de manos, hablo de un toque humano que nos proporciona seguridad, consuelo, algo muy especial de saber que no estamos solos. Por eso creo que este toque de las manos de Jesús no sólo trajo sanidad al hombre sino también ánimo y consuelo.
Y lo más hermoso, es que al instante la lepra se fue de él. Dios tiene el poder de sanar, de seguir haciendo milagros, no sólo quiere sino que puede, Él es nuestro creador y nuestro salvador y nuestro sanador. Cuando estemos enfermos, debemos acercarnos a Él sabiendo que quiere sanarnos y sabiendo que puede sanarnos.
Ahora imagínate la alegría de este hombre, ser libre de su enfermedad en segundos. Él sabía que Dios podía sanarlo, pero ahora experimentó que Dios quería sanarlo, eso fue la alegría más grande de su vida. Su vida cambió totalmente en un instante, era un milagro viviente, fue un testimonio vivo de que Dios puede y quiere sanarnos.
Armando Carrasco Z
lunes, 20 de julio de 2009
La red. Lucas 5:10-11
“Y asimismo de Jacob y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron.” Lucas 5:10-11
Después de todo lo que aconteció al pescar por la palabra de Jesús, todos estaban muy espantados de haber sido partícipes de un milagro que no esperaban, realmente estaban viendo milagros en enfermedades, milagros en liberaciones, pero este milagro económico realmente les espantó, de alguna manera se dieron cuenta que Jesús tiene dominio sobre todas las áreas del ser humano. Y después de esto Jesús proclama una de las frases más usadas en el cristianismo. El trabajo de Pedro tendría un giro inesperado para él. En lugar de pescar peces, pescaría hombres.
Debemos entender algo; toda la Iglesia tiene la responsabilidad de pescar hombres, todos tenemos la responsabilidad de compartir aquello que nos liberó. Sin embargo hay algunas personas que son equipadas por Dios para llevar a cabo ese trabajo. Y tienen todo el respaldo de Dios, y no me refiero exclusivamente a los evangelistas.
Creo que el llamado a “pescar” hombres involucra a los cinco ministerios de los que se habla en efesios 4:11 Y cada uno de ellos hace su parte para esta pesca. Creo que el llamado a pescar involucra muchas cosas necesarias para lograrlo.
1. Obedecer. En el contexto vemos que Jesús les dio una orden de pescar a pesar de que no habían pescado nada durante toda la noche. Pedro obedeció y se encontró con una gran pesca. Al igual debe suceder con este mandato, la obediencia es parte fundamental del éxito de la pesca.
2. Trabajo previo. Toda labor de pesca requiere que antes se preparen las redes, requiere que se revisen y si están rotas hay que repararlas, requiere una revisión y preparación de la embarcación, así como de las utilerías necesarias durante la pesca. Un buen pescador de hombres sabe que primero debe tener una red. Y checar su condición, esa red está conformada por hombres, no es necesario una multitud de hombres pero es necesaria la colaboración de ciertos hombres “red” que lo ayudarán en su propósito. La embarcación es la parte física de las cosas, por ejemplo la casa o el lugar donde empezará la pesca, checar que tenga todo lo necesario, por lo menos baño y agua. Un lugar donde sentar a la gente y las cosas muy básicas. Yo he estado en lugares donde quieren “ministrar” en un lugar que a primera vista te das cuenta que no fue preparado, y las cosas no salen bien. y las utilerías es el mensaje que vas a dar para pescar. Estas cosas parecen obvias pero en la realidad muchos que han sido llamados a pescar las pasan por alto. Y les cuesta mucho trabajo continuar.
3. Trabajo posterior. La pesca no termina cuando los peces están en las redes, hay un trabajo posterior, donde sacan los pescados de la red y los guardan en recipientes seguros y limpios. Quitan los peces que no son comestibles. Cuando la red empieza a funcionar empieza el trabajo de mandar a cada nuevo creyente a un hogar seguro, un lugar donde empiece su crecimiento y empiece su relación con otros cristianos, y también empieza un trabajo de supervisar que las personas que son problemáticas y que no quieren cambiar, quitarlos de los que han decidió seguir a Cristo. Sé que debemos ser misericordiosos y con gracia para recibir a toda la gente, pero yo me refiero a aquellos que abiertamente no quieren cambiar y que solo causan confusión y división entre los cristianos.
Yo creo que Dios en la actualidad sigue llamando a pescadores de hombres y creo que se está armando una red de Iglesia en casas impresionante a través de todo el mundo para lograr una gran pesca de hombres y mujeres. Estemos preparados para obedecer.
Armando Carrasco Z.
Después de todo lo que aconteció al pescar por la palabra de Jesús, todos estaban muy espantados de haber sido partícipes de un milagro que no esperaban, realmente estaban viendo milagros en enfermedades, milagros en liberaciones, pero este milagro económico realmente les espantó, de alguna manera se dieron cuenta que Jesús tiene dominio sobre todas las áreas del ser humano. Y después de esto Jesús proclama una de las frases más usadas en el cristianismo. El trabajo de Pedro tendría un giro inesperado para él. En lugar de pescar peces, pescaría hombres.
Debemos entender algo; toda la Iglesia tiene la responsabilidad de pescar hombres, todos tenemos la responsabilidad de compartir aquello que nos liberó. Sin embargo hay algunas personas que son equipadas por Dios para llevar a cabo ese trabajo. Y tienen todo el respaldo de Dios, y no me refiero exclusivamente a los evangelistas.
Creo que el llamado a “pescar” hombres involucra a los cinco ministerios de los que se habla en efesios 4:11 Y cada uno de ellos hace su parte para esta pesca. Creo que el llamado a pescar involucra muchas cosas necesarias para lograrlo.
1. Obedecer. En el contexto vemos que Jesús les dio una orden de pescar a pesar de que no habían pescado nada durante toda la noche. Pedro obedeció y se encontró con una gran pesca. Al igual debe suceder con este mandato, la obediencia es parte fundamental del éxito de la pesca.
2. Trabajo previo. Toda labor de pesca requiere que antes se preparen las redes, requiere que se revisen y si están rotas hay que repararlas, requiere una revisión y preparación de la embarcación, así como de las utilerías necesarias durante la pesca. Un buen pescador de hombres sabe que primero debe tener una red. Y checar su condición, esa red está conformada por hombres, no es necesario una multitud de hombres pero es necesaria la colaboración de ciertos hombres “red” que lo ayudarán en su propósito. La embarcación es la parte física de las cosas, por ejemplo la casa o el lugar donde empezará la pesca, checar que tenga todo lo necesario, por lo menos baño y agua. Un lugar donde sentar a la gente y las cosas muy básicas. Yo he estado en lugares donde quieren “ministrar” en un lugar que a primera vista te das cuenta que no fue preparado, y las cosas no salen bien. y las utilerías es el mensaje que vas a dar para pescar. Estas cosas parecen obvias pero en la realidad muchos que han sido llamados a pescar las pasan por alto. Y les cuesta mucho trabajo continuar.
3. Trabajo posterior. La pesca no termina cuando los peces están en las redes, hay un trabajo posterior, donde sacan los pescados de la red y los guardan en recipientes seguros y limpios. Quitan los peces que no son comestibles. Cuando la red empieza a funcionar empieza el trabajo de mandar a cada nuevo creyente a un hogar seguro, un lugar donde empiece su crecimiento y empiece su relación con otros cristianos, y también empieza un trabajo de supervisar que las personas que son problemáticas y que no quieren cambiar, quitarlos de los que han decidió seguir a Cristo. Sé que debemos ser misericordiosos y con gracia para recibir a toda la gente, pero yo me refiero a aquellos que abiertamente no quieren cambiar y que solo causan confusión y división entre los cristianos.
Yo creo que Dios en la actualidad sigue llamando a pescadores de hombres y creo que se está armando una red de Iglesia en casas impresionante a través de todo el mundo para lograr una gran pesca de hombres y mujeres. Estemos preparados para obedecer.
Armando Carrasco Z.
miércoles, 15 de julio de 2009
Todo por amor. Lucas 5:8
“…Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús. Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.” Lucas 5:8
Es impresionante la condición del hombre, siempre culpándonos de nuestros pecados. Es algo que todos venimos arrastrando, unos más que otros, pero todos hemos sentido la carga de la culpabilidad. Y no sólo eso nos hemos condenado.
En este pasaje Pedro se da cuenta que Jesús es algo más que un maestro, tal vez no discernía correctamente a Jesús como Hijo de Dios, pero ahora sabía que había algo de divino en Él. Inmediatamente se da cuenta de su condición de hombre y le pide que se retire, no se siente digno de estar delante de Dios. La escena es verdaderamente impactante porque creo que muchos de nosotros haríamos lo mismo, caeríamos de rodillas, y le pediríamos que se apartara porque somos pecadores.
De hecho creo que esa es una razón por la que mucha gente no se acerca a Dios. Porque se siente tan culpable que piensa que Dios no la va a perdonar. Se siente tan condenada que llega a creer que nunca alcanzará el perdón de Dios.
Yo sé que hay gente malvada que comete actos ruines y vergonzosos, asesinos, violadores, secuestradores y esas cosas, y para ellos también hay perdón en Cristo. Pero hablemos de los pecados que comete la gente común. Aquellos que todos cometemos. Pues mucha gente cree que por haber pecado en algún área van a perder la oportunidad de salvación. Y le dicen a Dios apártate de mí que soy pecador. Y no sólo eso sino que ellos se alejan de toda cercanía de Dios. Y obviamente empiezan vivir frustrados, deprimidos y amargados. Porque en su interior llevan la carga de un pecado que creen es imperdonable.
Seguro que si alguien lee estas líneas y se encuentra en ese estado dirán: “ es que tú no sabes lo que hice y a quién lo hice…” y cosas por el estilo. pero déjame decirte un a cosa. No importa qué es lo que hayas hecho, no importa el pecado que hayas cometido, no importa cuántas veces lo hayas cometido, lo importante es que Jesús ya pagó el precio por todos tus pecados. No hay un sólo pecado que se le haya olvidado a Jesús perdonar cuando estaba en la cruz, el pagó tu deuda, y la lista de pecados que te acusaba de todo lo que has hecho fue clavada en esa cruz. Y ¿te digo algo? Estás perdonado. No hay nada de lo que tengas que ser perseguido. Lo único que tienes que hacer es aceptar Su perdón.
Cuando un reo es sentenciado a muerte pero su abogado logra que lo indulten o en otras palabras que le perdonen la condena, este tiene que tramitar y firmar varios documentos para poder salir libre y disfrutar de su indulto. En nuestro caso es exactamente igual. El indulto ha sido declarado a tu favor, ya no debes nada, ya no tienes nada que pagar porque Cristo pagó el precio por lo que hiciste, ahora sólo tienes que hacer los trámites, y eso en el Reino de Dios es suficiente con creerlo y aceptarlo.
Así que adelante, entrégale a Cristo tu vida, empieza a caminar sabiendo que has sido perdonando o perdonada. Y empieza a caminar a lado de aquél que dio su vida por ti. Seguro te preguntarás ¿eso es todo lo que tengo que hacer? La respuesta es sí. Él ya hizo todo para reconciliarnos con nuestro Padre. Él ya pagó por todo lo que nosotros debíamos pagar. No debemos nada. Nuestra salvación es completa y perfecta en Cristo. No hay nada que añadir, no hay nada que hacer para completar su sacrificio, pues lo repito, fue perfecto y completo. Ese es el grandísimo amor que Dios tiene para con nosotros. No lo podemos comprender es mucho más allá de nuestra capacidad de entendimiento es algo que sólo a Dios se le pudo ocurrir, pero es algo que sólo Dios pudo hacer. Y todo por el amor que te tiene. Nunca se quedó con los brazos cruzados, hizo todo para que tú pudieras ser perdonado y que puedas tener acceso directo a Él. Dios te ama y te lo demostró de la manera más grande jamás imaginada; Dio a su hijo Jesucristo para rescatarte. Grábatelo: Todo por amor. Amor por ti.
Armando Carrasco Z
Es impresionante la condición del hombre, siempre culpándonos de nuestros pecados. Es algo que todos venimos arrastrando, unos más que otros, pero todos hemos sentido la carga de la culpabilidad. Y no sólo eso nos hemos condenado.
En este pasaje Pedro se da cuenta que Jesús es algo más que un maestro, tal vez no discernía correctamente a Jesús como Hijo de Dios, pero ahora sabía que había algo de divino en Él. Inmediatamente se da cuenta de su condición de hombre y le pide que se retire, no se siente digno de estar delante de Dios. La escena es verdaderamente impactante porque creo que muchos de nosotros haríamos lo mismo, caeríamos de rodillas, y le pediríamos que se apartara porque somos pecadores.
De hecho creo que esa es una razón por la que mucha gente no se acerca a Dios. Porque se siente tan culpable que piensa que Dios no la va a perdonar. Se siente tan condenada que llega a creer que nunca alcanzará el perdón de Dios.
Yo sé que hay gente malvada que comete actos ruines y vergonzosos, asesinos, violadores, secuestradores y esas cosas, y para ellos también hay perdón en Cristo. Pero hablemos de los pecados que comete la gente común. Aquellos que todos cometemos. Pues mucha gente cree que por haber pecado en algún área van a perder la oportunidad de salvación. Y le dicen a Dios apártate de mí que soy pecador. Y no sólo eso sino que ellos se alejan de toda cercanía de Dios. Y obviamente empiezan vivir frustrados, deprimidos y amargados. Porque en su interior llevan la carga de un pecado que creen es imperdonable.
Seguro que si alguien lee estas líneas y se encuentra en ese estado dirán: “ es que tú no sabes lo que hice y a quién lo hice…” y cosas por el estilo. pero déjame decirte un a cosa. No importa qué es lo que hayas hecho, no importa el pecado que hayas cometido, no importa cuántas veces lo hayas cometido, lo importante es que Jesús ya pagó el precio por todos tus pecados. No hay un sólo pecado que se le haya olvidado a Jesús perdonar cuando estaba en la cruz, el pagó tu deuda, y la lista de pecados que te acusaba de todo lo que has hecho fue clavada en esa cruz. Y ¿te digo algo? Estás perdonado. No hay nada de lo que tengas que ser perseguido. Lo único que tienes que hacer es aceptar Su perdón.
Cuando un reo es sentenciado a muerte pero su abogado logra que lo indulten o en otras palabras que le perdonen la condena, este tiene que tramitar y firmar varios documentos para poder salir libre y disfrutar de su indulto. En nuestro caso es exactamente igual. El indulto ha sido declarado a tu favor, ya no debes nada, ya no tienes nada que pagar porque Cristo pagó el precio por lo que hiciste, ahora sólo tienes que hacer los trámites, y eso en el Reino de Dios es suficiente con creerlo y aceptarlo.
Así que adelante, entrégale a Cristo tu vida, empieza a caminar sabiendo que has sido perdonando o perdonada. Y empieza a caminar a lado de aquél que dio su vida por ti. Seguro te preguntarás ¿eso es todo lo que tengo que hacer? La respuesta es sí. Él ya hizo todo para reconciliarnos con nuestro Padre. Él ya pagó por todo lo que nosotros debíamos pagar. No debemos nada. Nuestra salvación es completa y perfecta en Cristo. No hay nada que añadir, no hay nada que hacer para completar su sacrificio, pues lo repito, fue perfecto y completo. Ese es el grandísimo amor que Dios tiene para con nosotros. No lo podemos comprender es mucho más allá de nuestra capacidad de entendimiento es algo que sólo a Dios se le pudo ocurrir, pero es algo que sólo Dios pudo hacer. Y todo por el amor que te tiene. Nunca se quedó con los brazos cruzados, hizo todo para que tú pudieras ser perdonado y que puedas tener acceso directo a Él. Dios te ama y te lo demostró de la manera más grande jamás imaginada; Dio a su hijo Jesucristo para rescatarte. Grábatelo: Todo por amor. Amor por ti.
Armando Carrasco Z
Obedecer es la clave. Lucas 5:4-8
“Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mas adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas de tal manera que se hundían. Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús. Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.” Lucas 5:4-8
Fue sorpresivo para Pedro escuchar que Jesús le pidiera que echara sus redes otra vez después de pasar toda la noche tratando de pescar y no lograrlo. Pero lo que debemos analizar es lo que le contesta y lo que hace, Pedro le dice “En tu palabra echaré la red”. Las circunstancias y la realidad le decían a Pedro que no había pesca ese día pero Jesús le decía otra cosa. Y Pedro hizo lo que Jesús le dijo. Y la pesca fue grande.
Si Pedro no hubiera obedecido se hubiera perdido de una gran pesca, no hubiera podido conocer el poder de Dios. Y no hubiera sido testigo de este milagro.
Notemos algo, cuando Jesús le pide a Pedro que eche sus redes, Pedro lo llama Maestro, y con toda razón lo acababa de ver dar una enseñanza pero cuando lo encuentra después de la pesca ya no le llama Maestro sino Señor. La percepción de Pedro cambia radicalmente. Una cosa es enseñar y otra cosa es demostrar. Jesús no sólo enseñaba sino que hacía que las cosas sucedieran. Y Pedro se empieza a dar cuenta que Jesús no sólo era un maestro cualquiera, se empieza a dar cuenta de que era alguien extraordinario.
Creo que esa diferencia es actualmente la que debemos buscar. Creo que nosotros como cristianos no sólo debemos predicar sino hacer que las cosas sucedan. Entiendo que no somos Dios y que no podemos usar el poder de Dios a nuestro antojo. Eso me queda perfectamente claro. Pero también creo que muchas veces sólo predicamos por predicar. Pero no hacemos nada por cambiar las cosas. Por ejemplo, una persona puede hacer una hermosa y convincente plática del aborto, pero no mueve un solo dedo para que el aborto disminuya. En lo personal creo que debemos ser cristianos activistas. Personas que hagamos algo por cambiar nuestro entorno. Es difícil, sí es muy difícil. Pero si no lo hacemos nosotros nadie lo va a hacer.
Hemos dejado todo en manos del “rapto”. Creemos que ya se acerca el fin y que no vale la pena trabajar en aquello que va a cambiar nuestra sociedad. O creemos que el mundo espiritual, en otras palabras, nuestra burbuja cristiana, nuestra subcultura, tiene mucho trabajo cantando y haciendo congresos como para ponerse a trabajar en lo que puede cambiar nuestra sociedad.
Estoy seguro que Dios de inmediato se pondría de nuestra parte. Que en el momento en que diéramos el primer paso, en ese momento el empezaría a actuar para poner todas las fichas a nuestro favor. Y no sólo hablo del trabajo social, cuidar niños de la calle o rescatar drogadictos, eso está bien, pero no hablo sólo de eso. Hablo de todo el entorno social, debemos cristianizar nuestra cultura y nuestra sociedad. En todas las áreas que nos rodean. El Reino de nuestro Papá no está limitado a las congregaciones, el Reino es el Reino en todos los niveles de la sociedad.
De toda la gente que había en ese lugar donde predicó Jesús, el más beneficiado fue Pedro. Por dos razones, la gente escuchó un mensaje de Jesús y tal vez se fue a casa con una verdad revelada o con una sanidad o con encuentro personal de Dios, cosa que creo yo recibió la mayoría, pero Pedro se fue a casa con algo muchas que una predicación. Se fue con los bolsillos cargados. Ya veremos en un estudio más adelante el propósito de todo esto.
Si Pedro no hubiera entrado en acción no hubiera podido pescar milagrosamente. Pedro actuó. Se puso a trabajar, lo milagroso es que había peces donde Jesús dijo que había, pero para sacarlos era necesario trabajar. Es bueno orar, es bueno cantar, es bueno predicar, pero no tienes idea de los efectos cuando te pones a trabajar.
Armando Carrasco Z
Fue sorpresivo para Pedro escuchar que Jesús le pidiera que echara sus redes otra vez después de pasar toda la noche tratando de pescar y no lograrlo. Pero lo que debemos analizar es lo que le contesta y lo que hace, Pedro le dice “En tu palabra echaré la red”. Las circunstancias y la realidad le decían a Pedro que no había pesca ese día pero Jesús le decía otra cosa. Y Pedro hizo lo que Jesús le dijo. Y la pesca fue grande.
Si Pedro no hubiera obedecido se hubiera perdido de una gran pesca, no hubiera podido conocer el poder de Dios. Y no hubiera sido testigo de este milagro.
Notemos algo, cuando Jesús le pide a Pedro que eche sus redes, Pedro lo llama Maestro, y con toda razón lo acababa de ver dar una enseñanza pero cuando lo encuentra después de la pesca ya no le llama Maestro sino Señor. La percepción de Pedro cambia radicalmente. Una cosa es enseñar y otra cosa es demostrar. Jesús no sólo enseñaba sino que hacía que las cosas sucedieran. Y Pedro se empieza a dar cuenta que Jesús no sólo era un maestro cualquiera, se empieza a dar cuenta de que era alguien extraordinario.
Creo que esa diferencia es actualmente la que debemos buscar. Creo que nosotros como cristianos no sólo debemos predicar sino hacer que las cosas sucedan. Entiendo que no somos Dios y que no podemos usar el poder de Dios a nuestro antojo. Eso me queda perfectamente claro. Pero también creo que muchas veces sólo predicamos por predicar. Pero no hacemos nada por cambiar las cosas. Por ejemplo, una persona puede hacer una hermosa y convincente plática del aborto, pero no mueve un solo dedo para que el aborto disminuya. En lo personal creo que debemos ser cristianos activistas. Personas que hagamos algo por cambiar nuestro entorno. Es difícil, sí es muy difícil. Pero si no lo hacemos nosotros nadie lo va a hacer.
Hemos dejado todo en manos del “rapto”. Creemos que ya se acerca el fin y que no vale la pena trabajar en aquello que va a cambiar nuestra sociedad. O creemos que el mundo espiritual, en otras palabras, nuestra burbuja cristiana, nuestra subcultura, tiene mucho trabajo cantando y haciendo congresos como para ponerse a trabajar en lo que puede cambiar nuestra sociedad.
Estoy seguro que Dios de inmediato se pondría de nuestra parte. Que en el momento en que diéramos el primer paso, en ese momento el empezaría a actuar para poner todas las fichas a nuestro favor. Y no sólo hablo del trabajo social, cuidar niños de la calle o rescatar drogadictos, eso está bien, pero no hablo sólo de eso. Hablo de todo el entorno social, debemos cristianizar nuestra cultura y nuestra sociedad. En todas las áreas que nos rodean. El Reino de nuestro Papá no está limitado a las congregaciones, el Reino es el Reino en todos los niveles de la sociedad.
De toda la gente que había en ese lugar donde predicó Jesús, el más beneficiado fue Pedro. Por dos razones, la gente escuchó un mensaje de Jesús y tal vez se fue a casa con una verdad revelada o con una sanidad o con encuentro personal de Dios, cosa que creo yo recibió la mayoría, pero Pedro se fue a casa con algo muchas que una predicación. Se fue con los bolsillos cargados. Ya veremos en un estudio más adelante el propósito de todo esto.
Si Pedro no hubiera entrado en acción no hubiera podido pescar milagrosamente. Pedro actuó. Se puso a trabajar, lo milagroso es que había peces donde Jesús dijo que había, pero para sacarlos era necesario trabajar. Es bueno orar, es bueno cantar, es bueno predicar, pero no tienes idea de los efectos cuando te pones a trabajar.
Armando Carrasco Z
Cada minuto de tu vida. Lucas 5:2-3
“Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago, y los pescadores habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud.” Lucas 5:2-3
En esta parte del evangelio de Lucas vemos que verdaderamente Lucas investigó a detalle para poder narrar la historia de Jesús en la Tierra. En lo personal este tipo de detalle permite que echemos a volar la imaginación para poder reconstruir lo hechos. Gensaret era un valle que tenía un lago, este valle era muy fértil y tenía mucha agua. Parece ser que su nombre está relacionado con una palabra que significa “jardín”, entonces podemos ver que este paisaje era hermoso, mejor que en una película.
Ahora bien, en el siguiente estudio veremos una enseñanza muy peculiar de Cristo con Pedro pero todo esto tiene una relación directa, porque en un lugar tan hermoso y con tanta paz en el ambiente los pescadores estaban tristes enojados y estresados, porque no habían pescado nada. (ya lo veremos en el siguiente) pero el panorama que tenemos aquí es que había un paisaje increíble. Además había una muchedumbre, y en medio de todo esto unos pescadores enojados haciendo su trabajo después de ir a pescar, me imagino que Jesús con toda intención se acercó a ellos y les pidió una barca. Dice que les rogó poco, no mucho pero les rogó que les prestaran una barca, en otras palabras fue amable con ellos, Él sabía lo que sentían en ese momento.
Yo creo que los pescadores se le quedaron viendo con el ceño fruncido. Pensando :” y este loco…qué le pasa…no ve que estamos trabajando…” y cosas por el estilo, pero ya saben cómo es Jesús y Él sigue dando sus enseñanzas. Pero con un plan en mente.
Por otro lado dice al principio de este pasaje que la gente se agolpaba para escucharle, esa es la otra razón por la que decide apartarse en una barca para tener el mar de por medio y poder enseñar y que toda la gente pueda ser enseñada, con la gente agolpada es imposible enseñar de tal manera que todos puedan escuchar. Fue necesario apartarse un poco. Se dice que el mar de fondo provoca una especie de altavoz. Que permite hablar y ser fácilmente escuchado.
En otras palabras Jesús mató tres pájaros de un tiro; preparó el terreno para un enseñanza para Pedro, utilizó una barca para alejarse un poco de la gente y el mar para poder ser escuchado. Y créeme que muchas veces pero muchas veces en nuestras vidas, Dios hace lo mismo. Y no o entendemos hasta que pasa el tiempo.
Mira, yo creo que la gente pensó mal de Jesús cuando se subió a la barca, me imagino que pensaron que ya se iba y que los iba a dejar esperando. Otros habrán pensado que estaba harto de la gente, los pescadores habrán pensado que Jesús era un desconsiderado. Pedro ni se diga…Pero lo cierto es que Él tenía todo preparado. Y así nos pasa hoy en día, cuando pasamos por una situación empezamos a ver cómo se mueve Dios y empezamos a hacer conjeturas. Muchas veces totalmente fuera de toda realidad, pero cuando pasa el tiempo vemos el rompecabezas armado y vemos que Dios tenía un plan bien estructurado y que nunca le falla.
Por eso es que cuando tengamos una situación difícil en la que parece que Dios está haciendo todo menos fijarse en nosotros, debemos hacer un alto en el camino y esperar sabiamente en Él. Quiero recordarte que el es el Señor de toda la Tierra y de todo lo que en ella habita. Dios te tiene bajo su cuidado cada minuto de tu vida, todas las circunstancias que estás pasando Dios las tiene bajo control. Aunque no lo parezca, al final Dios siempre gana y con Él su amada Iglesia.
Armando Carrasco Z
En esta parte del evangelio de Lucas vemos que verdaderamente Lucas investigó a detalle para poder narrar la historia de Jesús en la Tierra. En lo personal este tipo de detalle permite que echemos a volar la imaginación para poder reconstruir lo hechos. Gensaret era un valle que tenía un lago, este valle era muy fértil y tenía mucha agua. Parece ser que su nombre está relacionado con una palabra que significa “jardín”, entonces podemos ver que este paisaje era hermoso, mejor que en una película.
Ahora bien, en el siguiente estudio veremos una enseñanza muy peculiar de Cristo con Pedro pero todo esto tiene una relación directa, porque en un lugar tan hermoso y con tanta paz en el ambiente los pescadores estaban tristes enojados y estresados, porque no habían pescado nada. (ya lo veremos en el siguiente) pero el panorama que tenemos aquí es que había un paisaje increíble. Además había una muchedumbre, y en medio de todo esto unos pescadores enojados haciendo su trabajo después de ir a pescar, me imagino que Jesús con toda intención se acercó a ellos y les pidió una barca. Dice que les rogó poco, no mucho pero les rogó que les prestaran una barca, en otras palabras fue amable con ellos, Él sabía lo que sentían en ese momento.
Yo creo que los pescadores se le quedaron viendo con el ceño fruncido. Pensando :” y este loco…qué le pasa…no ve que estamos trabajando…” y cosas por el estilo, pero ya saben cómo es Jesús y Él sigue dando sus enseñanzas. Pero con un plan en mente.
Por otro lado dice al principio de este pasaje que la gente se agolpaba para escucharle, esa es la otra razón por la que decide apartarse en una barca para tener el mar de por medio y poder enseñar y que toda la gente pueda ser enseñada, con la gente agolpada es imposible enseñar de tal manera que todos puedan escuchar. Fue necesario apartarse un poco. Se dice que el mar de fondo provoca una especie de altavoz. Que permite hablar y ser fácilmente escuchado.
En otras palabras Jesús mató tres pájaros de un tiro; preparó el terreno para un enseñanza para Pedro, utilizó una barca para alejarse un poco de la gente y el mar para poder ser escuchado. Y créeme que muchas veces pero muchas veces en nuestras vidas, Dios hace lo mismo. Y no o entendemos hasta que pasa el tiempo.
Mira, yo creo que la gente pensó mal de Jesús cuando se subió a la barca, me imagino que pensaron que ya se iba y que los iba a dejar esperando. Otros habrán pensado que estaba harto de la gente, los pescadores habrán pensado que Jesús era un desconsiderado. Pedro ni se diga…Pero lo cierto es que Él tenía todo preparado. Y así nos pasa hoy en día, cuando pasamos por una situación empezamos a ver cómo se mueve Dios y empezamos a hacer conjeturas. Muchas veces totalmente fuera de toda realidad, pero cuando pasa el tiempo vemos el rompecabezas armado y vemos que Dios tenía un plan bien estructurado y que nunca le falla.
Por eso es que cuando tengamos una situación difícil en la que parece que Dios está haciendo todo menos fijarse en nosotros, debemos hacer un alto en el camino y esperar sabiamente en Él. Quiero recordarte que el es el Señor de toda la Tierra y de todo lo que en ella habita. Dios te tiene bajo su cuidado cada minuto de tu vida, todas las circunstancias que estás pasando Dios las tiene bajo control. Aunque no lo parezca, al final Dios siempre gana y con Él su amada Iglesia.
Armando Carrasco Z
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