viernes, 4 de julio de 2014

Cuando te persigan. Lucas 6:22-23


“…»Bienaventurados serán ustedes cuando, por causa del Hijo del Hombre, la gente los odie, los segregue, los vitupere, y menosprecie su nombre como algo malo. Cuando llegue ese día, alégrense y llénense de gozo, porque grande será el galardón que recibirán en los cielos. ¡Eso mismo hicieron con los profetas los antepasados de esta gente!...”  Lucas 6:22-23

De acuerdo a este pasaje tenemos cuatro tipos de consecuencias que los creyentes debemos estar preparados cuando decidimos seguir a Jesús, que son; odio, segregación, vituperio y menosprecio.

Está escrito y debemos estar conscientes de lo que puede llegar a suceder en nuestras vidas. Vamos a echarle un ojo a estas cuatro situaciones, de acuerdo al diccionario son:

Odio: Sentimiento de aversión y rechazo, muy intenso e incontrolable, hacia algo o alguien.

Segregar:  Apartar, marginar o separar grupos raciales, religiosos, etc.

Vituperar: Censurar, Humillar y hablar mal de alguien o algo.

Menosprecio: Tener a una cosa o a una persona en menos de lo que es o de lo que merece.

Si te ha sucedido cualquiera de estas situaciones por causa de Jesús, debes alegrarte y estar feliz de que se cumple Su Palabra.

No dice que a todos les sucede, da a entender que si sucede lo entiendas y te alegres. Pero lo que más me gusta es que hay recompensa, en otras palabras no quiere decir que nos pongamos contentos a lo menso, nos ponemos contentos porque situaciones así traen recompensa; …Cuando llegue ese día, alégrense y llénense de gozo, porque grande será el galardón que recibirán en los cielos…”

Esas situaciones son el camino a ciertas recompensas, son la plataforma para recibir recompensas especiales de parte de Dios para nuestras vidas.

Creo que no debes provocarlo, creo que no debes buscar situaciones pre-fabricadas para que te suceda, ni que andes de temerario. Lo que sí creo es que si llega ese día debes estar contento porque entiendes lo que está sucediendo. Estás recibiendo galardones y premios.

Armando Carrasco Zamora
Equipos Actúa

jueves, 12 de junio de 2014

Llanto por alegría Lucas 6:21


“…Bienaventurados ustedes los que ahora tienen hambre, porque serán saciados. Bienaventurados ustedes los que ahora lloran, porque reirán…” Lucas 6:21

Una de las mas grandes devastaciones de la pobreza para el hombre es el hambre. El hambre acaba con la ilusión del hombre. El hambre hace que el propósito sea lo último en lo que se piensa. Porque el hambre hace que se piense solo en el día actual. “qué voy a comer hoy”, “qué va a comer mi familia” todo lo demás sale sobrando.

Jesús estaba tocando un tema muy delicado, donde la gente estaba triste. Pero Él sabía que la gente que sigue sus enseñanzas puede salir de esa pobreza desoladora, que aquellos que siguen Su Palabra, nunca les faltará pan.

Pero también creo que Jesús –además de referirse a la pobreza física- se refería a la pobreza espiritual. La cual también genera hambre. Un hambre mas mortal que el hambre física, porque el hambre del cuerpo solo te mata cuerpo. Pero el hambre del espíritu mata tu esencia. Mata lo mejor de ti, mata tu espíritu.

Por eso era el clamor y la promesa de Jesús, de que aquellos que sigan sus Enseñanzas, Su Palabra, serán saciados en el espíritu. Por que sus palabras son el mejor alimento para el espíritu.

Pero después también hace una promesa hermosa. Hay gente que verdaderamente le va mal en la vida, que tiene una serie de rachas donde el sufrimiento es el pan de cada día. Que llorar es la rutina de su vida. Y a ellos les hace una promesa directo al corazón. Les dice que esas lágrimas se convertirán en gozo.

Se oye tan simple, pero cuando se lo dices a una persona que ha pasado muchos años en llanto, tristeza y amargura, le sabe a gloria creer que algún día llegará la alegría.

Y Jesús estaba seguro de lo que estaba diciendo. Sabía que estaba tocando fibras sensibles en el corazón de sus oyentes, pero estaba convencido de que la gente que creyera en él, dejaría sus lágrimas por alegría.

Armando Carrasco

miércoles, 13 de enero de 2010

El llamado permanece. Lucas 6:20

“Y alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.” Lucas 6:20

Este versículo ha sido mal interpretado, se ha querido difundir que para alcanzar el reino de Dios es necesario el voto de pobreza. Pero era mucho más profundo que eso.

Se estaba refiriendo a la humanidad entera. Dios siempre tuvo en su mente que la tierra fuera administrada por el hombre. Que el hombre fuera el embajador de los cielos. Y cuando pecó perdió el derecho de gobernar la tierra y perdió la riqueza de la autoridad divina. Dios le había delegado su autoridad al hombre y la perdió. Su condición fue de extrema pobreza.

Jesucristo nos estaba enseñando que el plan original de entregarle el dominio de la tierra al hombre seguía en pie, aún cuando Él mismo sabía su condición de pobreza del hombre. Pero Él no vio la condición siempre vio el propósito y el destino final.

Los ojos de Jesús no estaban en la condición del hombre sino en la posición que tenía para él. Y esa posición la de delegarle la autoridad en la tierra de Su Reino.

No fue una promesa condicional. No les dijo “si son pobres les doy el reino” no, no y no. Lo que les dijo fue que el Reino ya era de ellos. El reino es de ustedes y no lo saben.

Muchos de la clase media nunca dirán que son pobres. Menos los ricos. Y ellos mismos se hacen a un lado para no entrar dentro del grupo que tiene acceso al Reino. Pero la verdad es que este versículo los incluye. No importa tu posición socio-económica. Si no te has reconciliado con Dios estás en pobreza extrema. Si Dios no habita en ti eres clase social baja. EL primer paso para acceder al Reino es hacer las paces con tu Papá eterno.

El Reino es para los hijos. Que reconocen que sin Dios son pobres. Y que de allí Dios los levanta como reyes para tener dominio y gobierno sobre la tierra. Un dominio que la misma creación anhela ver. Por que la tierra fue creada para que el hombre ejerciera su llamado. Su llamado de gobernar la tierra.

Armando Carrasco Z.

lunes, 4 de enero de 2010

Cristo; accesible para todos. Lucas 6:17-19

“Y descendió con ellos, y se detuvo en un lugar llano, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón, que había venido para oírle, y para ser sanados de sus enfermedades; y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos eran sanados. Y toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía de él y sanaba a todos.” Lucas 6:17-19

En este pasaje vemos varias verdades importantes; primero vemos que Jesús descendió con ellos, Él se identificó con Su pueblo y fue a donde ellos estaban, el no puso una oficina central y esperar a sólo a los que quisieran escuchar o necesitar de Él, al contrario, buscó ir a donde estaba Su gente.

También dice que se detuvo en un lugar llano, y una de las definiciones de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española dice que llano es un lugar accesible, sencillo y sin pretensiones. Jesús no quería promover el gran ministerio internacional, lo que Él quería era llegar a la gente, en un lugar que fuera accesible para todos. Por eso buscó un lugar llano, donde la gente tuviera acceso a Él y a sus enseñanzas.

Dice que la gente había venido para oírle y para ser sanados… y ser tocados por él. Jesús necesitaba un lugar donde la gente pudiera escucharlo y tocarlo.

Su fama ya se había extendido por todo el territorio y fue gente a buscarlo y a seguirlo. Muchos de ellos tenían enfermedades que no habían podido curar. Ese lugar era un lugar de gente enferma. Todos con la esperanza de que Jesús los liberara de sus enfermedades.

También dice que “…y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos eran sanados…” Aquí podemos aprender que muchas de las enfermedades no eran provocadas por causas naturales, sino por efecto producido por un espíritu inmundo. Y sea cual sea la causa Jesús los sanaba.

Jesús no sólo enseñaba acerca de Él y del Reino, sino que también se dedicaba a sanar. No se quedaba con manejar sólo información sino que llevaba a la práctica el poder de Reino.

La gente se empezó a dar cuenta que poder salía de Él y procuraban tocarlo. La unción que Jesús tenía provocaba que la gente sanara. y por eso todo mundo procuraba tocarlo, los resultados eran tangibles y evidentes. Era imposible no darse cuenta que Jesús producía poder para liberar y sanar.

Yo creo que nosotros debemos buscar que Cristo que vive en nosotros en toda su plenitud, se manifieste con los que nos rodean y con aquellos a los que les hablamos de su amor y poder.

Dios puede hacer milagros hoy. Deja que el se manifieste y procura que la verdad de Jesús sea accesible a todos los que te escuchan.

Armando Carrasco Z.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Se vale consultar. Lucas 6:12-16

“En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles: a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote, Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor.” Lucas 6:12-16

Ahora veamos otro lado del pasaje. Yo creo que esto no solo nos enseña a que debemos orar cuando tenemos frente a nosotros decisiones importantes. Yo creo que este versículo nos empuja. Si después de saber lo que hace Jesús seguimos tomando decisiones importantes sin consultar a Dios, creo que estaríamos en franca rebeldía.

La soberbia empieza precisamente en ese momento, cuando tienes una decisión importante y no lo consultas a Dios. Él tiene la respuesta exacta y precisa a ese asunto en particular. No consultarlo es creer que tú tienes más capacidad que Él.

Un engaño muy común es creer que a Dios no se le molesta con nuestros asuntos, pero la verdad es que la Biblia enseña lo contrario, Él quiere participar con nosotros, el nos programó de una manera en la que dependamos de Él.

Al no conocer nuestra constitución espiritual decidimos tomar las decisiones sin consultar a Dios y las cosas empiezan a salirse de control. Aún cuando por encima parezca que todo va bien.

Es obvio que no vas a consultarlo para toda decisión diaria, pero sí debes tomarlo en cuenta en las decisiones importantes de tu vida.

Es necesario inclusive, aprender a orar por largos momentos. No sólo debemos hacer oraciones de mañana antes de salir al trabajo y en las noches al acostarnos, eso está muy bien, pero también necesitamos aprender a apartarnos por periodos más prolongados. De horas tal vez y en algunos casos extremos de días.

Y créeme una cosa, nunca regresarás de eses momentos con las manos vacías.

Armando Carrasco Z.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Citas con Dios. Lucas 6:12-16

“En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles: a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote, Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor.” Lucas 6:12-16

Este es un pasaje donde la enseñanza es muy clara acerca de algo que Jesús siempre hizo. Cada vez que debía tomar una decisión importante, se ponía a orar. Y no poco tiempo, sino toda la noche.

Es una enseñanza en la que nos permite ver su total dependencia de su Padre, Él sabía que cualquier decisión traería repercusiones eternas y no podía darse el lujo de fallar.

Lo primero que vemos es que se “…fue al monte a orar…” esto nos dice que apartó un tiempo específico para estar en oración. Seguro que Él mantenía una relación de todo el día con Dios, pero hubo momentos en los que fue necesario apartar un tiempo específico para orar.

Esto debemos aprender los cristianos, es muy bonito hablar con Dios y mantener una conciencia de Su existencia las veinticuatro horas del día, pero también es necesario tener tiempos dedicados exclusivos para Dios.

Tiempos que apartamos específicamente para estar con nuestro Papá. En los que hacemos a un lado todo y nos enfocamos al 100% a Dios. Estas son nuestras citas divinas con Él, en las que dedicamos nuestro tiempo a estar a solas con Él.

Y mira esto es necesario cuando debemos tomar algunas decisiones importantes, créeme que esto ayuda muchísimo, es más no deberíamos concebir la idea de tomar decisiones sin consultarlo. Sus consejos son valiosos pero más cuando en oración entendemos algún propósito divino en nuestras decisiones.

Pero también es increíblemente hermoso pasar ratos a solas con Dios por el puro gusto de estar con Él. Buscarlo no sólo cuando tenemos problemas, o cuando necesitamos dirección para una decisión sino solo para estar con Él.

Aprender a contemplarlo solo por lo que Él es. A maravillarnos de su presencia y su hermosura. Sin importar nada, absolutamente nada de nuestra vida. Sino sólo a disfrutar de su presencia.

Armando Carrasco Z

lunes, 7 de diciembre de 2009

Promotores no perseguidores. Lucas 6:6-11

“Aconteció también en otro día de reposo, que él entró en la sinagoga y enseñaba; y estaba allí un hombre que tenía seca la mano derecha. Y lo acechaban los escribas y los fariseos, para ver si en el día de reposo lo sanaría, a fin de hallar de qué acusarle. Más él conocía los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y ponte en medio. Y él, levantándose, se puso en pie. Entonces Jesús les dijo: Os preguntaré una cosa;¿Es lícito en día de reposo hacer el bien, o hacer el mal?¿Salvar la vida, o quitarla? Y mirándolos a todos alrededor, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano fue restaurada. Y ellos se llenaron de furor; y hablaban entré sí qué podían hacer contra Jesús.” Lucas 6:6-11

Se enojaron. Es impresionante pero los fariseos se enojaron. Ellos que se decían conocer al Dios altísimo y ser hijos de Abraham. Se enojaron cuando Jesús hizo el bien a un pobre hombre que había sufrido mucho tiempo, tal vez toda la vida con su mano derecha seca.

El corazón de los fariseos estaba enfocado en las formas, estaban más pendientes si era sábado o no. Recordemos que la ley prohibía hacer determinadas cosas en sábado. Pero olvidaron que el hombre es más valioso que la Ley, olvidaron que la Ley se hizo para el hombre.

A Dios le importa más sanar a uno de sus hijos, que fijarse si es sábado. Eso es lo que quería enseñar Jesús. Él se dio cuenta que lo acechaban en esa ocasión no sólo para ver si podía sanar a este hombre sino para que cometiera “el gravísimo” error de sanarlo en sábado.

La mente de estos fariseos estaba completamente desenfocada de los propósitos divinos, no conocían el corazón paternal, amoroso y misericordioso de Dios. Ellos se habían hecho a la idea de que cumplir la Ley ero lo máximo para sus vidas, aún más que ser sensibles al corazón del Padre.

Aún hoy hay fariseos, como le estudiamos en el mensaje pasado. Estos fariseos buscan más que se cumplan las tradiciones, sin importarles el corazón del Padre. Se hacen insensibles a la voluntad del Padre sólo por cumplir a como de lugar las tradiciones.

Y créeme hay hombres allá fuera, viviendo todos los días con su dolor. Es tanto su dolor que el clamor de todos los días a Dios es “sáname” “por favor Dios que no aguanto más” y debemos estar en sintonía con ese dolor y sobre todo en sintonía con el corazón de nuestro Dios.

Este hombre que estaba en la sinagoga, seguro no le quitaba la mirada a Jesús, lo más probable él ya había escuchado del poder de sanidad que fluía de Jesús, y estaba atento a todo. Cuál sería su sorpresa cuando Jesús lo llamó y le pidió que extendiera su mano. Quedó sano. En un momento quedó completamente curado de algo que pareciera imposible curarse. Su vida cambió radicalmente en tan solo unos momentos. A él no le importo si era sábado o no, lo único que vio fue el amor que se hizo patente en el poder de Jesús. Yo creo que él no dijo “wow, me curó en sábado” no, no y no. Seguro que lo único que le importó es que ya estaba sano. Conoció a un Dios determinado en manifestar su misericordia.

A los otros no les importó la sanidad, sólo les importó que el milagro se haya hecho en sábado. A ese nivel estaba endurecido su corazón. Para ellos era más importante “guardar” el sábado que la sanidad del hombre.

Lo tremendo es lo que leemos al final de este pasaje: “…y ellos se llenaron de furor; y hablaban entré sí qué podían hacer contra Jesús.” Para ellos todo pasó a segundo término, su misión ya no era verificar si sanaba en sábado, su misión ahora era ver qué podían hacer contra Jesús.

Un corazón entenebrecido por el legalismo no sólo impide que Jesús se mueva en libertad mostrando misericordia, sino que es tal su afán de querer tener la razón que llega al grado de perseguir al mismo Dios.

Una meta que todos deberíamos ponernos en nuestra vida es ser sensibles al corazón de nuestro Padre y conocerlo más de cerca para ser promotores de Él y no perseguidores de Él.

Armando Carrasco Z.