“Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan. Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios. Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos. Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás. Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden; y, En las manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.” Lucas 4:1-12
Todos hemos sido tentados. No hay un sólo hombre en toda la Tierra y en toda la historia de la humanidad que no haya sido tentado. Hasta Jesús fue tentado. Así que por eso sabemos que Él nos entiende perfectamente por lo que pasamos y no sólo eso sino que en cada tentación nos ofrece una salida.
Pero de lo que quiero hablar en esta ocasión es acerca de las tentaciones en el desierto. Una cosa es ser tentado en nuestra vida diaria y en una situación “normal” y otra muy diferente es ser tentado en el desierto. Cuando tu vida NO está en un desierto las tentaciones tienen su alcance y sus repercusiones, pero cuando estás en un desierto las tentaciones tienen, definitivamente, un mayor alcance y mayores repercusiones.
Ahora bien, antes de seguir vamos aclarando que hay ocasiones que llegamos al desierto por haber sucumbido a una tentación, y cometimos pecado y esto nos llevó a un desierto. A un lugar solo, inhóspito, desagradable y una ausencia total de comodidades, pero hay otras ocasiones que somos llevados cuando estamos llenos del Espíritu Santo. Cuando llegamos al desierto por causa de nuestras acciones, este desierto sirve para tratar en nosotros el área en la que fallamos, obviamente ya que estamos en el desierto, Dios aprovecha para quitar “otras cosas” que nos afectan. Sucede muy a menudo que estando en el desierto, te das cuenta de lo que realmente te llevó a cometer la falta y la restauración es muy completa. Saliendo de ese desierto eres un poco más maduro y misericordioso, porque curiosamente, los desiertos hacen a la gente un poco más sensible y mucho más misericordiosa. Este tipo de tentaciones por lo general son muy “encubiertas” y disimuladas para engañarte y hacerte caer en pecado. Cuando cometes el pecado te das cuenta del engaño pero ya vas camino al desierto.
Ahora bien, estos desiertos de ninguna manera son una especie de penitencia, porque Cristo ha pagado el precio por todos nuestros pecados. Mas bien este tipo de desierto es una consecuencia natural de nuestras acciones. Tu pecado está perdonado, sólo estás sufriendo las consecuencias de tus actos.
Por otro lado, cuando eres llevado al desierto por el Espíritu y estando lleno del Espíritu Santo, sucede que en ese desierto surgen las tentaciones. En un lugar donde no hay agua ni comida, donde hay una enorme escasez de todo, aún de las cosas más básicas, una tentación puede ser más poderosa que estando en casa en un tiempo normal. En este nivel de tentación tú puedes aprender qué tan crecida está tu fe en Dios y en su palabra. Este tipo de desierto por lo general tienen un propósito muy definido por parte de Dios, y el diablo quiere que no se cumpla y por eso te tienta agresivamente y cínicamente.
Sus tentaciones en este nivel no son encubiertas, son directas, tales como si postrado me adorares y cosas por el estilo. En nuestros cinco sentidos esto no sería una tentación porque de inmediato lo mandaríamos a volar, pero estas tentaciones vienen en un desierto. Cuando el panorama cambia. Y gracias a Dios porque en nuestro espíritu hay un sello que dice propiedad eterna de Dios, que aún ahora lejos de esos desiertos sabemos que no dudaremos y que nuestro corazón y vida son de nuestro Padre. Pero es necesario saber por si algún día estamos en una situación así que sepas cómo hay que responder esas tentaciones; llenos del Espíritu Santo y con pura palabra…Escrito Está.
Armando Carrasco Z.
martes, 16 de diciembre de 2008
lunes, 8 de diciembre de 2008
¡Escrito está! Lucas 4:1-12
“Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan. Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios. Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos. Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás. Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden; y, En las manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.” Lucas 4:1-12
Ahora estudiemos otro aspecto del mismo pasaje. La primer tentación vimos que fue a nivel cuerpo, a nivel de la carne. Y el diablo se enfoca en el hambre y le dice a Jesús que convierta las piedras en pan, después la segunda tentación es a nivel alma donde le propone que lo adore y que le daría todos los reinos de la tierra. En esta parte el diablo comenta que a él le han sido entregados todos los reinos de la tierra. Vemos que empieza a usar argumentos válidos. Usa una tentación con argumentos verdaderos. Esto a mi me pone a pensar mucho. Porque el enemigo sabe perfectamente su situación y su derecho y trató de usarlo abiertamente con Jesús. El engaño no estaba en el argumento, el engaño estaba en lo que sucedería después si Jesús lo adoraba. Jamás le daría los reinos de la Tierra. Usó un argumento válido para prometer una mentira.
Pero el diablo va más lejos en la tercera tentación, usa las Escrituras para tentarlo. Le dice que se eche de lo alto del pináculo del templo y le recita el salmo 91 del versículo 11 al 12. “A sus ángeles mandará cerca de ti, que te guarden…en las manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra” El diablo usó la Biblia para tentar a Jesús. Usó la espada correcta con una motivación y un propósito incorrecto.
Ahora bien, Veamos las respuestas de Jesús en los tres niveles de tentación; en las tres uso las Escrituras. Aún cuando la tentación fue a nivel carne o alma o espíritu, Jesús usó la Biblia para contrarrestar las diferentes tentaciones del diablo. No confió en su fuerza de voluntad, no confió en sus conocimientos, sino que usó las Escrituras para vencer las tentaciones. Por eso toma fuerza su frase de “Escrito está”. El diablo pudo llegar con mil tentaciones, pudo usar la misma Biblia para tentarlo pero Jesús estaba cimentado en la Palabra de Dios. Su mejor contra-ataque fue la Palabra y ganó.
El diablo se sabe la Biblia de memoria, ha tenido muchos años para estudiarla y la usa en contra de los cristianos. Y lo peor es que a veces no llega tan directo como con Jesús, sino que además envuelve sus tácticas con confusión para que caigamos en sus redes. Por eso es tan importante que aprendamos a usar la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios. No sólo a memorizarla sino a usarla correctamente. Es tan importante memorizarla como el usarla. Una forma de empezar a usarla es aprender a meditar en la Palabra, porque al hacerlo nuestra mente empieza a acomodarla en las situaciones que necesitamos para la vida. Cuando meditas la Palabra, profundizas en ella y te das cuenta del gran impacto y repercusiones que tiene para nuestra vida diaria, te das cuenta que la Palabra no es algo místico inalcanzable, sino que tiene poder para nuestras vidas. Te das cuenta que verdaderamente es una espada de dos filos. Que corta y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón (He 4:12)
La próxima vez que venga la tentación lo primero que debes hacer es saber que viene del enemigo, y que no importa lo que te diga aún usando la misma Biblia, y debes usar la Palabra para contrarrestarlo y salir vencedor. Y no olvides que todo enemigo que Dios pone frente a ti es porque tienes la capacidad de vencerlo.
Armando Carrasco Z
Ahora estudiemos otro aspecto del mismo pasaje. La primer tentación vimos que fue a nivel cuerpo, a nivel de la carne. Y el diablo se enfoca en el hambre y le dice a Jesús que convierta las piedras en pan, después la segunda tentación es a nivel alma donde le propone que lo adore y que le daría todos los reinos de la tierra. En esta parte el diablo comenta que a él le han sido entregados todos los reinos de la tierra. Vemos que empieza a usar argumentos válidos. Usa una tentación con argumentos verdaderos. Esto a mi me pone a pensar mucho. Porque el enemigo sabe perfectamente su situación y su derecho y trató de usarlo abiertamente con Jesús. El engaño no estaba en el argumento, el engaño estaba en lo que sucedería después si Jesús lo adoraba. Jamás le daría los reinos de la Tierra. Usó un argumento válido para prometer una mentira.
Pero el diablo va más lejos en la tercera tentación, usa las Escrituras para tentarlo. Le dice que se eche de lo alto del pináculo del templo y le recita el salmo 91 del versículo 11 al 12. “A sus ángeles mandará cerca de ti, que te guarden…en las manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra” El diablo usó la Biblia para tentar a Jesús. Usó la espada correcta con una motivación y un propósito incorrecto.
Ahora bien, Veamos las respuestas de Jesús en los tres niveles de tentación; en las tres uso las Escrituras. Aún cuando la tentación fue a nivel carne o alma o espíritu, Jesús usó la Biblia para contrarrestar las diferentes tentaciones del diablo. No confió en su fuerza de voluntad, no confió en sus conocimientos, sino que usó las Escrituras para vencer las tentaciones. Por eso toma fuerza su frase de “Escrito está”. El diablo pudo llegar con mil tentaciones, pudo usar la misma Biblia para tentarlo pero Jesús estaba cimentado en la Palabra de Dios. Su mejor contra-ataque fue la Palabra y ganó.
El diablo se sabe la Biblia de memoria, ha tenido muchos años para estudiarla y la usa en contra de los cristianos. Y lo peor es que a veces no llega tan directo como con Jesús, sino que además envuelve sus tácticas con confusión para que caigamos en sus redes. Por eso es tan importante que aprendamos a usar la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios. No sólo a memorizarla sino a usarla correctamente. Es tan importante memorizarla como el usarla. Una forma de empezar a usarla es aprender a meditar en la Palabra, porque al hacerlo nuestra mente empieza a acomodarla en las situaciones que necesitamos para la vida. Cuando meditas la Palabra, profundizas en ella y te das cuenta del gran impacto y repercusiones que tiene para nuestra vida diaria, te das cuenta que la Palabra no es algo místico inalcanzable, sino que tiene poder para nuestras vidas. Te das cuenta que verdaderamente es una espada de dos filos. Que corta y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón (He 4:12)
La próxima vez que venga la tentación lo primero que debes hacer es saber que viene del enemigo, y que no importa lo que te diga aún usando la misma Biblia, y debes usar la Palabra para contrarrestarlo y salir vencedor. Y no olvides que todo enemigo que Dios pone frente a ti es porque tienes la capacidad de vencerlo.
Armando Carrasco Z
lunes, 1 de diciembre de 2008
Probado en todo. Lucas 4:1-12
“Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan. Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios. Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos. Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás. Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden; y, En las manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.” Lucas 4:1-12
No es casualidad la similitud de tentaciones que tuvo Adán con las que tuvo Jesús. Aquellas tentaciones en las que cayó Adán, Jesús tenía que reconquistarlas. Empecemos por partes. Antes de seguir quiero que tomes en cuenta que somos un espíritu que tiene un alma y que habita en un cuerpo.
Los deseos de la carne. En Génesis 3:6 vemos que la serpiente le dijo a Adán que “El árbol era bueno para comer” Un punto clave para el hombre es cuando cada 4 o 6 horas te das cuenta que eres hombre, que necesitas comer y beber para seguir viviendo. Digamos que le hambre es el grito tangible que nos dice que somos carne, vemos en toda la Biblia que el comer es una forma de darnos cuenta que somos carne. Este nivel de tentación fue a nivel cuerpo. Fue un ataque directo a la carne.
Cuando Jesús es tentado por el diablo le dice “…di a esta piedra que se convierta en pan.” El ataque fue al mismo nivel que a Adán, a la carne, al cuerpo que siente hambre. Y Jesús le contesta acertadamente “NO sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios.” No cayendo en la tentación de alimentar a la carne, estaba venciendo la tentación a nivel cuerpo.
Los deseos de los ojos. Vemos también que Adán fue tentado a través de sus ojos, dice la Biblia que él vio que el árbol era agradable a los ojos. Nuestros ojos es una parte del cuerpo que muy continuamente está recibiendo tentaciones, de ver lo que no debemos ver, muchas veces, pero muchas veces, sino es que siempre el ver nos lleva a tocar. Y nos metemos en problemas, así Adán no pudo resistir lo que estaba viendo y comió lo que no debía comer. Este tipo de
tentación es a nivel alma.
Pero gracias a Dios que Jesús si pudo resistir la tentación a nivel ojos y nivel alma. Cuando el diablo le “…mostró…todos los reinos de la tierra…” Jesús sabía muy bien quién era y lo frenó con “Vete de mi, Satanás, porque escrito está: al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirás.” No sólo estaba venciendo la tentación sino que estaba estableciendo su distancia.
La vanagloria de la vida. Dice la Biblia que el primer hombre vió que el árbol era codiciable para alcanzar sabiduría. Y Adán o pudo resistirlo, era demasiado, comer y ser como Dios y tener sabiduría. No pudo más y comió del fruto que no debía comer, perdiendo todo lo que Dios le había dado como dominio, la Tierra. Este nivel fue nivel espíritu.
Y nuevamente vemos a Jesús triunfando en este nivel de tentación, vemos que el diablo lo tienta diciéndole: “si eres hijo de Dios, échate aquí abajo…” el ataque fue directo a su divinidad. Pero la respuesta de Jesús fue fulminante y determinante. Le dijo: “Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.
Dice la Biblia que cuando el diablo hubo acabado toda tentación se marchó. Jesús fue probado en todo. No hubo nada en lo que no fuera tentado pero gracias a Dios que nada pudo hacerlo caer. Es bueno saber que él sabe por lo que pasamos tu y yo. El sabe que somos polvo, que habitamos en un cuerpo de carne, el sabe exactamente por lo que pasamos, por eso podemos confiar en Él y podemos descansar en que siempre nos dará una salida.
Armando Carrasco Z.
No es casualidad la similitud de tentaciones que tuvo Adán con las que tuvo Jesús. Aquellas tentaciones en las que cayó Adán, Jesús tenía que reconquistarlas. Empecemos por partes. Antes de seguir quiero que tomes en cuenta que somos un espíritu que tiene un alma y que habita en un cuerpo.
Los deseos de la carne. En Génesis 3:6 vemos que la serpiente le dijo a Adán que “El árbol era bueno para comer” Un punto clave para el hombre es cuando cada 4 o 6 horas te das cuenta que eres hombre, que necesitas comer y beber para seguir viviendo. Digamos que le hambre es el grito tangible que nos dice que somos carne, vemos en toda la Biblia que el comer es una forma de darnos cuenta que somos carne. Este nivel de tentación fue a nivel cuerpo. Fue un ataque directo a la carne.
Cuando Jesús es tentado por el diablo le dice “…di a esta piedra que se convierta en pan.” El ataque fue al mismo nivel que a Adán, a la carne, al cuerpo que siente hambre. Y Jesús le contesta acertadamente “NO sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios.” No cayendo en la tentación de alimentar a la carne, estaba venciendo la tentación a nivel cuerpo.
Los deseos de los ojos. Vemos también que Adán fue tentado a través de sus ojos, dice la Biblia que él vio que el árbol era agradable a los ojos. Nuestros ojos es una parte del cuerpo que muy continuamente está recibiendo tentaciones, de ver lo que no debemos ver, muchas veces, pero muchas veces, sino es que siempre el ver nos lleva a tocar. Y nos metemos en problemas, así Adán no pudo resistir lo que estaba viendo y comió lo que no debía comer. Este tipo de
tentación es a nivel alma.
Pero gracias a Dios que Jesús si pudo resistir la tentación a nivel ojos y nivel alma. Cuando el diablo le “…mostró…todos los reinos de la tierra…” Jesús sabía muy bien quién era y lo frenó con “Vete de mi, Satanás, porque escrito está: al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirás.” No sólo estaba venciendo la tentación sino que estaba estableciendo su distancia.
La vanagloria de la vida. Dice la Biblia que el primer hombre vió que el árbol era codiciable para alcanzar sabiduría. Y Adán o pudo resistirlo, era demasiado, comer y ser como Dios y tener sabiduría. No pudo más y comió del fruto que no debía comer, perdiendo todo lo que Dios le había dado como dominio, la Tierra. Este nivel fue nivel espíritu.
Y nuevamente vemos a Jesús triunfando en este nivel de tentación, vemos que el diablo lo tienta diciéndole: “si eres hijo de Dios, échate aquí abajo…” el ataque fue directo a su divinidad. Pero la respuesta de Jesús fue fulminante y determinante. Le dijo: “Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.
Dice la Biblia que cuando el diablo hubo acabado toda tentación se marchó. Jesús fue probado en todo. No hubo nada en lo que no fuera tentado pero gracias a Dios que nada pudo hacerlo caer. Es bueno saber que él sabe por lo que pasamos tu y yo. El sabe que somos polvo, que habitamos en un cuerpo de carne, el sabe exactamente por lo que pasamos, por eso podemos confiar en Él y podemos descansar en que siempre nos dará una salida.
Armando Carrasco Z.
lunes, 24 de noviembre de 2008
Si Dios va, voy. Lucas 4:1
“Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto” Lucas 4:1
Vamos por partes, porque este versículo tiene muchas cosas que analizar, primero veamos que Lleno del Espíritu Santo, es necesario hacer un hincapié que dice lleno, creo que si lo dice es por alguna razón, no creo que sólo sea para adornar el pasaje, hemos visto en este estudio de Lucas de las diversas personas que fueron llenas del Espíritu Santo. Es un estado del hombre que se puede alcanzar, no todos los cristianos son llenos del Espíritu. Si así fuera no se haría la mención de esta manera, “lleno” Entonces vemos que Jesús estaba lleno del Espíritu Santo. Hay muchas cosas que sólo podemos hacer o pasar si somos llenos del Espíritu Santo. Por eso es tan importante llenarnos de ÉL, aprender a saturarnos hasta el límite de Él. Cada cosa tiene su importancia, una es creerle a Dios, otra, es Aceptar su perdón y su Gracia y otra es ser lleno del Espíritu Santo. Somos su templo y como tales debemos ser llenos de Él. Estamos diseñados para almacenar toda la plenitud de la Deidad. Por eso creo que la Biblia enfatiza acerca del ser llenos del Espíritu Santo. Ya hablaremos en otros pasajes acerca de esto.
Después de esto vemos que dice que Jesús volvió del Jordán. Jesús sabía que tenía que bautizarse, sabía que tenía que hacer algo importante en el Jordán fue y lo hizo pero no se quedó allí. Dice la Biblia que volvió del Jordán. Y esto debe ser una enseñanza para nosotros. Muchas veces Dios nos pide que hagamos algo en “El Jordán” y nos gusta tanto que queremos quedarnos en ese lugar. Pero debemos ir entendiendo que a Dios le gusta moverse. Durante toda la historia del hombre si hay una constante referente a Dios es que a Él le gusta moverse, y nosotros somos los que debemos seguirlo.
Yo creo que Jesús fue anunciado en el Jordán, que Juan preparó el camino para esta presentación celestial, recordemos que en el momento del bautizo de Jesús, se abrieron los cielos y se oyó la voz del Padre que dijo que Jesús era su hijo amado. Dios presentó a la humanidad a su hijo. Y a eso fue Jesús al Jordán a ser presentado. Pero no se quedó allí, el sabía que tenía que continuar con su misión y se oye muy fácil pero para nosotros siempre se nos hace más fácil quedarnos en un lugar donde Dios nos mandó. Pero es necesario que estemos pendientes y sepamos cuál es el siguiente paso.
Después vemos que fue llevado por el Espíritu al desierto. Dice que fue llevado, esto es par pensar porque muchas veces nosotros también somos llevados, aunque no lo busquemos somos llevados, el Espíritu Santo siempre te lleva a donde necesitas. Él nunca se equivoca. Debemos aprender a dejarnos llevar por el Espíritu Santo y no poner resistencia a sus planes, déjame decirte que hay veces que aún cuando pongas resistencia serás llevado a donde el Espíritu Santo te quiera llevar.
El desierto era el siguiente paso. Una vez que fue presentado al hombre tenía que ser llevado al desierto a cumplir con una misión de suma importancia que ya veremos en los siguientes estudios, pero por hoy analizaremos que fue llevado por el Espíritu Santo al desierto.
Y por último, dice que fue llevado al desierto. Las primeras veces que leí esto sinceramente no lo entendía a la perfección y aún hoy o alcanzo a entender completamente, pero lo que me ha quedado claro es esto; hay muchas, pero muchas situaciones que sólo se pueden llevar a cabo en un desierto.
Un desierto es un lugar muy especial que a todos nos da miedo ir y quedarnos solos, pero precisamente esa es una de las principales características del desierto; la soledad. Pero no sólo eso, en el día hace mucho calor y en la noche mucho frío-incomodidades- no hay agua ni comida-falta de suplir las necesidades básicas- No te queda más remedio que voltear al cielo. Y después de un tiempo en el desierto te das cuenta que con Dios puedes sobrevivir a donde sea, y valoras como nunca que Dios sea tu Papá. Hasta el grado terminar tu desierto diciendo: voy a donde sea siempre y cuando Dios vaya conmigo.
Armando Carrasco Z.
Vamos por partes, porque este versículo tiene muchas cosas que analizar, primero veamos que Lleno del Espíritu Santo, es necesario hacer un hincapié que dice lleno, creo que si lo dice es por alguna razón, no creo que sólo sea para adornar el pasaje, hemos visto en este estudio de Lucas de las diversas personas que fueron llenas del Espíritu Santo. Es un estado del hombre que se puede alcanzar, no todos los cristianos son llenos del Espíritu. Si así fuera no se haría la mención de esta manera, “lleno” Entonces vemos que Jesús estaba lleno del Espíritu Santo. Hay muchas cosas que sólo podemos hacer o pasar si somos llenos del Espíritu Santo. Por eso es tan importante llenarnos de ÉL, aprender a saturarnos hasta el límite de Él. Cada cosa tiene su importancia, una es creerle a Dios, otra, es Aceptar su perdón y su Gracia y otra es ser lleno del Espíritu Santo. Somos su templo y como tales debemos ser llenos de Él. Estamos diseñados para almacenar toda la plenitud de la Deidad. Por eso creo que la Biblia enfatiza acerca del ser llenos del Espíritu Santo. Ya hablaremos en otros pasajes acerca de esto.
Después de esto vemos que dice que Jesús volvió del Jordán. Jesús sabía que tenía que bautizarse, sabía que tenía que hacer algo importante en el Jordán fue y lo hizo pero no se quedó allí. Dice la Biblia que volvió del Jordán. Y esto debe ser una enseñanza para nosotros. Muchas veces Dios nos pide que hagamos algo en “El Jordán” y nos gusta tanto que queremos quedarnos en ese lugar. Pero debemos ir entendiendo que a Dios le gusta moverse. Durante toda la historia del hombre si hay una constante referente a Dios es que a Él le gusta moverse, y nosotros somos los que debemos seguirlo.
Yo creo que Jesús fue anunciado en el Jordán, que Juan preparó el camino para esta presentación celestial, recordemos que en el momento del bautizo de Jesús, se abrieron los cielos y se oyó la voz del Padre que dijo que Jesús era su hijo amado. Dios presentó a la humanidad a su hijo. Y a eso fue Jesús al Jordán a ser presentado. Pero no se quedó allí, el sabía que tenía que continuar con su misión y se oye muy fácil pero para nosotros siempre se nos hace más fácil quedarnos en un lugar donde Dios nos mandó. Pero es necesario que estemos pendientes y sepamos cuál es el siguiente paso.
Después vemos que fue llevado por el Espíritu al desierto. Dice que fue llevado, esto es par pensar porque muchas veces nosotros también somos llevados, aunque no lo busquemos somos llevados, el Espíritu Santo siempre te lleva a donde necesitas. Él nunca se equivoca. Debemos aprender a dejarnos llevar por el Espíritu Santo y no poner resistencia a sus planes, déjame decirte que hay veces que aún cuando pongas resistencia serás llevado a donde el Espíritu Santo te quiera llevar.
El desierto era el siguiente paso. Una vez que fue presentado al hombre tenía que ser llevado al desierto a cumplir con una misión de suma importancia que ya veremos en los siguientes estudios, pero por hoy analizaremos que fue llevado por el Espíritu Santo al desierto.
Y por último, dice que fue llevado al desierto. Las primeras veces que leí esto sinceramente no lo entendía a la perfección y aún hoy o alcanzo a entender completamente, pero lo que me ha quedado claro es esto; hay muchas, pero muchas situaciones que sólo se pueden llevar a cabo en un desierto.
Un desierto es un lugar muy especial que a todos nos da miedo ir y quedarnos solos, pero precisamente esa es una de las principales características del desierto; la soledad. Pero no sólo eso, en el día hace mucho calor y en la noche mucho frío-incomodidades- no hay agua ni comida-falta de suplir las necesidades básicas- No te queda más remedio que voltear al cielo. Y después de un tiempo en el desierto te das cuenta que con Dios puedes sobrevivir a donde sea, y valoras como nunca que Dios sea tu Papá. Hasta el grado terminar tu desierto diciendo: voy a donde sea siempre y cuando Dios vaya conmigo.
Armando Carrasco Z.
martes, 18 de noviembre de 2008
Directamente hijo de Dios. Lucas 3:23-38
“Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años, hijo, según se creía, de José, hijo de Elí, hijo de Matat, hijo de Leví, hijo de Melqui, hijo de Jana, hijo de José, hijo de Matatías, hijo de Amós, hijo de Nahum, hijo de Esli, hijo de Nagai, hijo de Maat, hijo de Matatías, hijo de Semei, hijo de José, hijo de Judá, hijo de Joana, hijo de Resa, hijo de Zorobabel, hijo de Salatiel, hijo de Neri, hijo de Melqui, hijo de Adi, hijo de Cosam, hijo de Elmodam, hijo de Er, hijo de Josué, hijo de Eliezer, hijo de Jorim, hijo de Matat, hijo de Leví, hijo de Simeón, hijo de Judá, hijo de José, hijo de Jonán, hijo de Eliaquim, hijo de Melea, hijo de Mainán, hijo de Matata, hijo de Natán, hijo de David, hijo de Isaí, hijo de Obed, hijo de Booz, hijo de Salmón, hijo de Naasón, hijo de Aminadab, hijo de Aram, hijo de Esrom, hijo de Fares, hijo de Judá, hijo de Jacob, hijo de Isaac, hijo de Abraham, hijo de Taré, hijo de Nacor, hijo de Serug, hijo de Ragau, hijo de Peleg, hijo de Heber, hijo de Sala, hijo de Cainán, hijo de Arfaxad, hijo de Sem, hijo de Noé, hijo de Lamec, hijo de Matusalén, hijo de Enoc, hijo de Jared, hijo de Mahalaleel, hijo de Cainán, hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios.” Lucas 3:23-38
Es necesario tener en cuenta una cosa; que mucho de lo que se escribió en los evangelios estaba dirigido a los judíos, a los cuales les importaba mucho las genealogías. Por eso en dos evangelios se escriben las genealogías completas de Jesús, una por parte de su “padre” natural (entendiendo que fue padre putativo) y otra por parte de su madre. Para los judíos esa básico saber de qué genealogía provenían, por eso es que se “gastan” muchas líneas en comentar la genealogía completa.
Sin embargo en nuestra situación la genealogía toma otra importancia; ahora no decimos “Ricardo, hijo de Fulano; hijo de Zutano…” ahora podemos decir Ricardo es hijo de Dios. Directamente. Un creyente en Cristo nace del Espíritu y es hijo directo de Dios. Esto es impresionante. Recordemos que estamos en el nuevo pacto. Donde las reglas son totalmente diferentes al antiguo. Si tu hijo se convierte a Cristo no van decir Ricardito, hijo de Ricardo hijo de Dios, sino también es directamente hijo de Dios. Porque la obra que hizo Jesús fue la de llevarnos al Padre de manera directa, dice la Biblia que nos dio potestad de ser hechos hijos de Dios, (Juan 1:12)
Ahora bien, mientras que cuando Adán pecó y su descendencia heredó el pecado de manera automática, con nuestros hijo sucede lo mismo, la salvación por parte de nuestro Padre no trasciende a nuestros hijos de manera directa, ellos necesitan recorrer su propio camino. Gracias a Dios por la promesa de que si creemos en Cristo seremos salvos nosotros y los de nuestra casa. Vemos en toda la Biblia que a Dios le gusta salvar familias.
Esto nos pone en la situación de confianza para poder seguir nuestro cristianismo seguros de la promesa de Dios, sin dejar de hacer nuestra parte para que nuestros hijos crezcan en el conocimiento de Dios.
Entonces vemos que nuestra genealogía es directa con Dios sin embargo se han hecho estudios de las genealogías a partir de que una persona se convierte a Cristo y los resultados han demostrado que muchas generaciones son bendecidas por la decisión de un hombre. Estas generaciones son de personas de bien, en todas las áreas. La bendición de ser hijo de Dios si trasciende a nuestras generaciones.
Tú eres importante para Dios, independientemente si tus papás fueron cristianos o no. Tú eres importante para Él. Tu naciste del Espíritu y tu descendencia es directamente de Él. Tus genes espirituales provienen de manera directa de parte de Dios. Eres hijo de Dios. Literalmente.
Armando Carrasco Z
Es necesario tener en cuenta una cosa; que mucho de lo que se escribió en los evangelios estaba dirigido a los judíos, a los cuales les importaba mucho las genealogías. Por eso en dos evangelios se escriben las genealogías completas de Jesús, una por parte de su “padre” natural (entendiendo que fue padre putativo) y otra por parte de su madre. Para los judíos esa básico saber de qué genealogía provenían, por eso es que se “gastan” muchas líneas en comentar la genealogía completa.
Sin embargo en nuestra situación la genealogía toma otra importancia; ahora no decimos “Ricardo, hijo de Fulano; hijo de Zutano…” ahora podemos decir Ricardo es hijo de Dios. Directamente. Un creyente en Cristo nace del Espíritu y es hijo directo de Dios. Esto es impresionante. Recordemos que estamos en el nuevo pacto. Donde las reglas son totalmente diferentes al antiguo. Si tu hijo se convierte a Cristo no van decir Ricardito, hijo de Ricardo hijo de Dios, sino también es directamente hijo de Dios. Porque la obra que hizo Jesús fue la de llevarnos al Padre de manera directa, dice la Biblia que nos dio potestad de ser hechos hijos de Dios, (Juan 1:12)
Ahora bien, mientras que cuando Adán pecó y su descendencia heredó el pecado de manera automática, con nuestros hijo sucede lo mismo, la salvación por parte de nuestro Padre no trasciende a nuestros hijos de manera directa, ellos necesitan recorrer su propio camino. Gracias a Dios por la promesa de que si creemos en Cristo seremos salvos nosotros y los de nuestra casa. Vemos en toda la Biblia que a Dios le gusta salvar familias.
Esto nos pone en la situación de confianza para poder seguir nuestro cristianismo seguros de la promesa de Dios, sin dejar de hacer nuestra parte para que nuestros hijos crezcan en el conocimiento de Dios.
Entonces vemos que nuestra genealogía es directa con Dios sin embargo se han hecho estudios de las genealogías a partir de que una persona se convierte a Cristo y los resultados han demostrado que muchas generaciones son bendecidas por la decisión de un hombre. Estas generaciones son de personas de bien, en todas las áreas. La bendición de ser hijo de Dios si trasciende a nuestras generaciones.
Tú eres importante para Dios, independientemente si tus papás fueron cristianos o no. Tú eres importante para Él. Tu naciste del Espíritu y tu descendencia es directamente de Él. Tus genes espirituales provienen de manera directa de parte de Dios. Eres hijo de Dios. Literalmente.
Armando Carrasco Z
lunes, 3 de noviembre de 2008
Cronos y Kairos. Lucas 3:23
“Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años, hijo, según se creía, de José, hijo de Elí.” Lucas 3:23
A veces cuando empezamos nuestra vida cristiana y entendemos que tenemos un propósito pero no tenemos claro el panorama de nuestro llamado, queremos empezar inmediatamente a servir. Recibimos a Cristo y al año ya queremos ser pastores. Pero aquí vemos que Jesús empezó a los treinta años. Nació y se preparó y ya vimos que creció en gracia y sabiduría. No empezó su ministerio cuando tenía doce años, no empezó cuando sus padres lo perdieron por tres días, empezó a los treinta años. El tiempo le da un bouqué a nuestras vidas que no le puede dar otra cosa. La experiencia genera recursos que no se pueden obtener de ninguna otra manera. El tiempo es importantísimo para nuestro crecimiento cristiano. Nuestro carácter sólo será bien formado si pasa por el método y proceso que sólo el tiempo puede dar.
Hay cosas que se pueden recibir por gracia y por dones. Pero hay otras que Dios las da hasta que haya pasado un buen tiempo por nosotros una serie de experiencias. El tiempo tiene la capacidad de cambiar la perspectiva de cómo vemos la vida y las situaciones. Por ejemplo cuando visitas alguna casa en la que viviste de niño, te das cuenta que el patio no era tan grande como siempre lo habías recordado. Hoy ves ese patio con otra perspectiva. Igual pasa en nuestra vida. Pasamos por una situación y con el paso de los años lo vemos de manera diferente.
No te desesperes. Tal vez ya estés seguro de tu propósito y de tu llamado. Pero ten confianza en la enorme sabiduría de nuestro Papá. Hay un tiempo específico para que empieces tu ministerio. No trates de “apresurar” el arranque de tu llamado, no trates de darle una ayudadita a Dios para ejercer tu ministerio, mejor prepárate lo mejor que puedas en este tiempo.
Y aprovecho para hablar del Tiempo Cronos y del Tiempo Kairos. Cronos se refiere al caminar natural del tiempo, y Kairos a aquellos momentos de oportunidad. Cronos es el tiempo de nuestro reloj y Kairos son momentos donde se nos presenta una oportunidad con límites establecidos. Nuestro deber como cristianos es prepararnos en el Cronos para que cuando venga el Kairos lo aprovechemos al máximo.
Creo que muchos de nosotros podríamos aprovechar mejor nuestros Kairos si entendiéramos que el Cronos es ideal para prepararnos. Cuando vemos desde esta perspectiva el tiempo, nos damos cuenta que tanto el Cronos como el Kairos son importantes para el desarrollo de nuestro propósito o llamado.
Cuando estamos en el Cronos llegamos a desesperarnos por no ver el Kairos pero si estamos concientes, será mejor tener mucho Cronos para poder prepararnos mejor para el Kairos.
Nota importante: Todos tienen sus Kairos. Absolutamente todos tenemos Kairos, el problema es que muchas veces no las aprovechamos y perdemos la oportunidad y muchos ni siquiera somos capaces de reconocer los Kairos. A muchos les gusta vivir siempre en el Cronos y otros esperan tanto el Kairos que no aprovechan el Cronos. El punto sabio y prudente es reconocer ambos periodos, y en usar cada uno de acuerdo a sus características, en el Cronos podemos prepararnos y en el Kairos hay que actuar, movernos, tomar decisiones.
Hay Kairos que sólo podemos explotar si aprovechamos nuestro Cronos. A veces el tiempo Cronos es muy prolongado y su Kairos sólo dura muy poco tiempo.
Armando Carrasco Z
A veces cuando empezamos nuestra vida cristiana y entendemos que tenemos un propósito pero no tenemos claro el panorama de nuestro llamado, queremos empezar inmediatamente a servir. Recibimos a Cristo y al año ya queremos ser pastores. Pero aquí vemos que Jesús empezó a los treinta años. Nació y se preparó y ya vimos que creció en gracia y sabiduría. No empezó su ministerio cuando tenía doce años, no empezó cuando sus padres lo perdieron por tres días, empezó a los treinta años. El tiempo le da un bouqué a nuestras vidas que no le puede dar otra cosa. La experiencia genera recursos que no se pueden obtener de ninguna otra manera. El tiempo es importantísimo para nuestro crecimiento cristiano. Nuestro carácter sólo será bien formado si pasa por el método y proceso que sólo el tiempo puede dar.
Hay cosas que se pueden recibir por gracia y por dones. Pero hay otras que Dios las da hasta que haya pasado un buen tiempo por nosotros una serie de experiencias. El tiempo tiene la capacidad de cambiar la perspectiva de cómo vemos la vida y las situaciones. Por ejemplo cuando visitas alguna casa en la que viviste de niño, te das cuenta que el patio no era tan grande como siempre lo habías recordado. Hoy ves ese patio con otra perspectiva. Igual pasa en nuestra vida. Pasamos por una situación y con el paso de los años lo vemos de manera diferente.
No te desesperes. Tal vez ya estés seguro de tu propósito y de tu llamado. Pero ten confianza en la enorme sabiduría de nuestro Papá. Hay un tiempo específico para que empieces tu ministerio. No trates de “apresurar” el arranque de tu llamado, no trates de darle una ayudadita a Dios para ejercer tu ministerio, mejor prepárate lo mejor que puedas en este tiempo.
Y aprovecho para hablar del Tiempo Cronos y del Tiempo Kairos. Cronos se refiere al caminar natural del tiempo, y Kairos a aquellos momentos de oportunidad. Cronos es el tiempo de nuestro reloj y Kairos son momentos donde se nos presenta una oportunidad con límites establecidos. Nuestro deber como cristianos es prepararnos en el Cronos para que cuando venga el Kairos lo aprovechemos al máximo.
Creo que muchos de nosotros podríamos aprovechar mejor nuestros Kairos si entendiéramos que el Cronos es ideal para prepararnos. Cuando vemos desde esta perspectiva el tiempo, nos damos cuenta que tanto el Cronos como el Kairos son importantes para el desarrollo de nuestro propósito o llamado.
Cuando estamos en el Cronos llegamos a desesperarnos por no ver el Kairos pero si estamos concientes, será mejor tener mucho Cronos para poder prepararnos mejor para el Kairos.
Nota importante: Todos tienen sus Kairos. Absolutamente todos tenemos Kairos, el problema es que muchas veces no las aprovechamos y perdemos la oportunidad y muchos ni siquiera somos capaces de reconocer los Kairos. A muchos les gusta vivir siempre en el Cronos y otros esperan tanto el Kairos que no aprovechan el Cronos. El punto sabio y prudente es reconocer ambos periodos, y en usar cada uno de acuerdo a sus características, en el Cronos podemos prepararnos y en el Kairos hay que actuar, movernos, tomar decisiones.
Hay Kairos que sólo podemos explotar si aprovechamos nuestro Cronos. A veces el tiempo Cronos es muy prolongado y su Kairos sólo dura muy poco tiempo.
Armando Carrasco Z
lunes, 27 de octubre de 2008
Es tu Papá. Lucas 3:21-22
“Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió, y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.” Lucas 3:21-22
Este relato está muy esperanzador e impresionante. Empezamos viendo que ya había un furor en el pueblo judío por bautizarse. Todo mundo quería hacerlo, había un hambre y expectativa por lo que Dios estaba haciendo que todo mundo corría a bautizarse. La única forma que había en ese momento era bautizarse, muchos de ellos conocían a la perfección lo que la ley exigía para estar a cuentas con Dios, pero con el pasar de los años se daban cuenta que no era suficiente, que llevar un sistema religioso bastaba para estar bien con Dios, y ahora que se presenta la oportunidad de restablecer su comunión con Dios la única manera que encontraban a la mano era el bautizo de Juan. Se preparaba el terreno para la manifestación de Cristo en la Tierra.
Y en medio de ese “mover” del bautizo de Juan, aparece Jesús y también se bautiza. Y dice la Biblia que estaba orando cuando sucedieron tres cosas tremendas, Punto uno dice que el cielo se abrió, en lo natural podemos interpretar que las nubes se hicieron a un lado o que resplandeció más el sol, pero creo sinceramente que se refiere a algo más que eso, el cielo se abrió nos habla de una actitud de Dios para con Jesús, diciéndole, Hijo mío este cielo es tu casa y todo lo que hay en él es para ti, a partir de hoy puedes hacer uso de todos los recursos que hay en el cielo.
Punto número dos, dice que descendió el Espíritu Santo en forma de paloma, esta parte del pasaje me fascina, porque vemos al Espíritu Santo entrar en acción y vemos que a partir de allí Jesús empieza a manifestarse a los hombres, ahora quiero hacer un comentario al margen, a través de toda la Biblia vemos que Dios se presenta al hombre de maneras muy diferentes una con otra y casi nunca se repite, se presentó como una zarza ardiendo, se presentó como una nube, como columna de fuego, como un silbo apacible, en fin de muchas maneras, y en esta ocasión no es la excepción y se presenta como paloma. Ahora bien, creo personalmente que Dios, al presentarse de maneras diferentes lo hizo para que el hombre no encajonara a Dios con un símbolo o imagen. Y siento que lo mismo hizo con la paloma, pero el hombre ha querido encajonar al Espíritu Santo con una paloma y ahora hay de todo tipo de souvenir con una palomita refiriéndose al Espíritu Santo. No estoy en contra de usar imágenes para comunicar algo, es más he escrito un libro acerca del asunto, sin embargo si estoy en contra de creer que el Espíritu Santo es una palomita. No, no y no. El Espíritu Santo es Dios y es una persona. Y está aquí en la tierra, es la promesa cumplida de que no quedaríamos huérfanos.
Punto tres, dice la Biblia que se oyó una voz del cielo que decía Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia. Dios confirmando su relación de Padre con Jesús. Vemos en los evangelios que Jesús nunca llamó a Dios por Jehová, sino que siempre le habló por “Padre”.
Ahora imagínate que un día se abran los cielos para ti, que Dios te de a entender que todos los recursos del cielo están disponibles, que se manifieste el Espíritu Santo en tu vida y que se escuche la voz diciéndote: Tú eres mi hijo amado; en ti tengo complacencia. Jesús ya recorrió el camino. Todo está listo para que busques a Dios como Papá. Te lo dejo de tarea.
Armando Carrasco Z.
Este relato está muy esperanzador e impresionante. Empezamos viendo que ya había un furor en el pueblo judío por bautizarse. Todo mundo quería hacerlo, había un hambre y expectativa por lo que Dios estaba haciendo que todo mundo corría a bautizarse. La única forma que había en ese momento era bautizarse, muchos de ellos conocían a la perfección lo que la ley exigía para estar a cuentas con Dios, pero con el pasar de los años se daban cuenta que no era suficiente, que llevar un sistema religioso bastaba para estar bien con Dios, y ahora que se presenta la oportunidad de restablecer su comunión con Dios la única manera que encontraban a la mano era el bautizo de Juan. Se preparaba el terreno para la manifestación de Cristo en la Tierra.
Y en medio de ese “mover” del bautizo de Juan, aparece Jesús y también se bautiza. Y dice la Biblia que estaba orando cuando sucedieron tres cosas tremendas, Punto uno dice que el cielo se abrió, en lo natural podemos interpretar que las nubes se hicieron a un lado o que resplandeció más el sol, pero creo sinceramente que se refiere a algo más que eso, el cielo se abrió nos habla de una actitud de Dios para con Jesús, diciéndole, Hijo mío este cielo es tu casa y todo lo que hay en él es para ti, a partir de hoy puedes hacer uso de todos los recursos que hay en el cielo.
Punto número dos, dice que descendió el Espíritu Santo en forma de paloma, esta parte del pasaje me fascina, porque vemos al Espíritu Santo entrar en acción y vemos que a partir de allí Jesús empieza a manifestarse a los hombres, ahora quiero hacer un comentario al margen, a través de toda la Biblia vemos que Dios se presenta al hombre de maneras muy diferentes una con otra y casi nunca se repite, se presentó como una zarza ardiendo, se presentó como una nube, como columna de fuego, como un silbo apacible, en fin de muchas maneras, y en esta ocasión no es la excepción y se presenta como paloma. Ahora bien, creo personalmente que Dios, al presentarse de maneras diferentes lo hizo para que el hombre no encajonara a Dios con un símbolo o imagen. Y siento que lo mismo hizo con la paloma, pero el hombre ha querido encajonar al Espíritu Santo con una paloma y ahora hay de todo tipo de souvenir con una palomita refiriéndose al Espíritu Santo. No estoy en contra de usar imágenes para comunicar algo, es más he escrito un libro acerca del asunto, sin embargo si estoy en contra de creer que el Espíritu Santo es una palomita. No, no y no. El Espíritu Santo es Dios y es una persona. Y está aquí en la tierra, es la promesa cumplida de que no quedaríamos huérfanos.
Punto tres, dice la Biblia que se oyó una voz del cielo que decía Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia. Dios confirmando su relación de Padre con Jesús. Vemos en los evangelios que Jesús nunca llamó a Dios por Jehová, sino que siempre le habló por “Padre”.
Ahora imagínate que un día se abran los cielos para ti, que Dios te de a entender que todos los recursos del cielo están disponibles, que se manifieste el Espíritu Santo en tu vida y que se escuche la voz diciéndote: Tú eres mi hijo amado; en ti tengo complacencia. Jesús ya recorrió el camino. Todo está listo para que busques a Dios como Papá. Te lo dejo de tarea.
Armando Carrasco Z.
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