lunes, 26 de enero de 2009

A.E.S. / D.E.S. Lucas 4:16

“Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.” Lucas 4:16

Jesús no vino a invalidar la ley judía, vino a cumplirla, y en este pasaje podemos ver que Jesús tenía la costumbre de ir a la sinagoga y leer la Escritura. Y podemos seguir con el estudio de lo que sucedió después de regresar del desierto en el poder del Espíritu Santo. Porque vemos que Jesús tenía la costumbre de ir a la sinagoga y leer, pero nos damos cuenta que no lo conocían muchos porque no habían visto su poder.

En este caso marcó una pauta a partir de este momento porque ya no fue el mismo. Hubo un antes y un después. Así pasa con nosotros cuando tenemos un encuentro con el Espíritu Santo. Una cosa es cuando conoces a Jesús como tu Salvador personal y otra es cuando conoces al Espíritu Santo como persona. Cuando el Espíritu Santo te visita jamás vuelves a ser el mismo. Hay un antes y después del Espíritu Santo.

Una visita del Espíritu Santo te queda marcada de por vida. Jamás la olvidas. Y la gente se da cuenta. Es imposible no verlo, es como la tos y el dinero, no puedes ocultarlos. Ser lleno del Espíritu Santo es algo tangible por uno y por los demás. Podemos ver personas A.E.S. y D.E.S (Antes del Espíritu Santo y Después del Espíritu Santo).

NO puedes tratar al Espíritu Santo como una “fuerza” o como un “consuelo” ni tampoco lo puedes ver como una palomita o como una llama de fuego, No, Él es una persona y es Dios. Por eso cuando tienes un encuentro con Él tu vida cambia radicalmente porque te das cuenta que El Espíritu Santo es Dios y tiene muchas ganas de llevar una buena relación contigo.

Y lo que es mejor, cuando te das cuenta que el Espíritu Santo está en la Tierra. Que el es la promesa de Jesús de no dejarnos Huérfanos. No estamos solos esperando a que un día llegue y solucione todo. Tenemos a Dios caminando en la Tierra. El Espíritu Santo está en la Tierra y lo mejor, su domicilio terráqueo eres tú.

Debes buscar al Espíritu Santo. La parte en la Biblia donde dice que el que pide recibe, está bajo el concepto de buscar al Espíritu Santo, ya lo estudiaremos con calma. Pero nuestra parte es buscarlo y pedirle y dice la Biblia que no nos será negado. Vivir caminando y conociendo al Espíritu Santo es algo de otra dimensión. Es algo que engrandece tu vida al máximo. Tu vida empieza a ser extraordinaria.

Esto para mí es lo más asombroso. Vidas ordinarias, de gente común y corriente, se convierten en vidas extraordinarias. No necesitas ser el gran predicador o el gran evangelista de fama mundial, tú puedes conocer al espíritu Santo y cambiar tu entorno y vivir tantos o más milagros que el más afamado de los predicadores.

El quiere llevarte a otra dimensión de relación por eso debes entender que le está aquí en la Tierra, no está a mil años luz en el cielo, está aquí en la Tierra y tenemos acceso directo a Él por medio de Jesús. Este enorme privilegio es sólo para aquellos que hemos sido salvos. Lo único que nos capacita para poder estar delante de Él es que somos lavados con la sangre de Cristo.

Recuerda que somos su templo, Él habita en nosotros. Somos su templo y no sólo está ocupado sino que podemos ser amigos de Aquel quien lo ocupa.

Dime una cosa, en este momento…¿tu vida es A.E.S o es D.E.S.?

Armando Carrasco Z

lunes, 19 de enero de 2009

Fama Sana. Lucas 4:14-15

“Y Jesús volvió en el poder del Espíritu Santo a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor. Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos.” Lucas 4:14-15

Aquí está una de las cosas más interesantes de los desiertos y de los ayunos. Porque recordemos que Jesús ayunó y no comió nada. Entonces podemos ver lo que sucedió después de un desierto con ayuno. Regresó en el poder del Espíritu Santo. No sólo lleno del Espíritu sino en el poder del Espíritu Santo. Lo cual marcó una diferencia a partir de ese momento, porque su fama corrió veloz y pronto se difundió en todos los alrededores.

Durante el este estudio del libro de Lucas vamos a ver algunos aspectos del ayuno, en esta ocasión vamos a analizar algunos puntos, primero estar concientes que el ayuno, de ninguna manera es para “torcerle la mano a Dios. Muchas veces cuando leemos la palabra “ayuno” la relacionamos con alguna técnica para que Dios se apiade de nosotros. O para que de su mano a torcer. Para eso NO es el ayuno. La motivación es muy importante porque nos rige en todas las áreas de nuestro vida, si tu motivación es incorrecta, tu actitud durante el ayuno será incorrecta, lo mismo con tus operaciones serán incorrectas. Por es debe quedar claro cual es una buena motivación. Un propósito del ayuno es sensibilizarse un poco más de lo que estamos llevando una vida normal de alimentación.

Una batalla que tenemos diariamente es con la carne, en todos los sentidos. Y comer es un punto fundamental para la carne, nuestro cuerpo cree que no puede vivir un día sin alimento. Y le cuesta trabajo ayunar. Cuando tienes hambre todo gira en torno a comer. Por eso cuando ayunamos ponemos el cuerpo en línea a cosas más importantes. Debilitamos la carne para fortalecer el espíritu. Ahora bien el ayuno no trae cosas del cielo en automático. De nada sirve si sólo dejas de comer pero no te aplicas a orar y fortalecer tu relación con Dios, de nada sirve si no te pones a estudiar su palabra, si no te pones a meditar en ella, en estudiar revelaciones que Dios te haya dado.

Por otro lado vemos que Jesús combinó el desierto con ayuno. Muchas veces cuando somos llevados a un desierto, no ayunamos y pasamos el desierto en victoria, pero no alcanzamos a saborear eso poder del Espíritu Santo. La próxima vez que te estés percatando de que estás entrando a un desierto empieza a planear buenos tantos de ayuno, créeme que al término de tu desierto todo va a ser muy diferente.

Vemos que se difundió su fama. Yo se que no debemos buscar el ayuno sólo por la fama, pero también se del poder que genera la fama. Aquí la fama no está relacionada con algo carnal y superficial, sino como una herramienta para dar a conocer el mensaje del Reino. Es muy diferente presentarse a un lugar sin fama que con fama. Y para estas alturas del partido, la fama de Jesús ya se había difundido por todos los alrededores. Donde llegaba ya lo esperaban multitudes por su fama. Amar la fama nos lleva a la catástrofe, pero usarla nos lleva a compartir mas eficazmente el mensaje. Mantén la fama bajo control, que nunca llegue a conquistarte, la fama tiene dos filos. Sin embargo es casi imposible ser lleno del Espíritu Santos y de su poder y no tener fama. El diccionario define fama como reputación, prestigio y popularidad. Por eso es que la fama en sí no es un pecado.

Ahora bien, vemos que Jesús al tener el poder del Espíritu Santo, de tener fama es que empieza a enseñar en las sinagogas. Cuando eres lleno del Espíritu Santo y empieza a correr tu fama, dedícate a enseñar. Dios quiere que la gente le conozca, quiere que se reconcilie con Él. Por eso necesita gente llena del Espíritu Santo que quiera enseñar acerca de Él.

Vemos al final del pasaje que Jesús era glorificado por todos. Cuando tú empiezas a enseñar el mensaje del Reino en el poder del Espíritu Santo, Jesús es glorificado por todos. Ser lleno del Espíritu santo te lleva a hablar de Jesús, te lleva a que la gante lo glorifique. Tenemos que estar siempre llenos del Espíritu Santo.

Armando Carrasco Z.

lunes, 12 de enero de 2009

Victoria total. Lucas 4-13

“Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo” Lucas 4:13

En este pasaje vemos que el diablo le presentó a Jesús toda tentación. Y en todas tuvo la victoria. A veces creemos que somos los únicos que somos tentados, pero déjame decirte que Jesús fue tentado con todas las tentaciones. Por eso él se puede identificar contigo. Porque entiende perfectamente por lo que estás pasando, no importa qué clase de tentación estés pasando, él entiende al 100% la situación. Este simple hecho de saber que Jesús fue probado en todo, genera una confianza indescriptible para nosotros. Porque sabemos que él nos entiende.

Por otro lado, no sólo debemos tener la confianza de sabernos comprendidos, sino estar seguros que él venció toda tentación. Y que en cada tentación el nos proporciona una salida. Ser tentados nos es pecado, todos somos tentados. Pecado es acceder a esa tentación. Debes a prender a reconocer los momentos de tentación para poder negarte. Reconocer esos momentos donde se presenta la alternativa de pecar para poder decir no. sinceramente hay muchas áreas de nuestras vidas en las que ni siquiera escuchamos la tentación sino que somos practicantes por hábito. Esto es lo que debemos atacar. Cuando tenemos una tentación donde claramente escuchas esa voz que te invita al mal, es un poco más fácil decir que no, pero cuando practicas el pecado por hábito, un buen inicio es empezar a escuchar la voz de la tentación. Donde empieza el pecado.

El Espíritu Santo debe ser Señor de nuestras vidas y de cada área de nosotros. Nuestra vida es su templo. Aquellas áreas donde tenemos un hábito pecaminoso, debe ser entregada al señoría de nuestro Dios. De otra manera va a ser muy difícil vencer. Debemos llevar al Señorío de Cristo todas las áreas de nuestra vida.

En este pasaje dice que cuando hubo acabado toda tentación se apartó de Jesús por un tiempo, el diablo no dejó a Jesús sino hasta que hubo acabado, no hizo su trabajo por partes, lo que quería era abrumarlo, como ametralladora, para ver si por la presión, Jesús sucumbía a sus invitaciones. Pero ni aún con tanta persistencia pudo vencerlo. Puede haber ocasiones en las que nos suceda algo similar, que el diablo te tiente como ametralladora, una tras otra. Una tras otra. Hasta que caigas. Pero créeme, puedes salir victorioso porque nuestro Señor ha salido vencedor.

Pero también dice que después se apartó de él por un tiempo. Esto también nos sucede a nosotros. Una vez que ganamos una batalla el enemigo se retira. No vive todo el tiempo tentándonos las 24 horas del día. Pero también dice que es sólo por un tiempo. Después regresa. En toda nuestra vida veremos que el diablo viene nos tienta y se va, regresa, nos tienta y se va, regresa nos tienta y se va.

Hay tentaciones que llegan repentinamente, “haz esto ahora” pero hay tentaciones que se presentan por días y a veces por meses, “y si haces esto…” te comento esto porque en las tentaciones donde se te vienen a la mente cosas para hacer próximamente, lo mejor es comentarlas a algún amigo, a veces el simple hecho de comentar tu tentación es suficiente para vencerla. Y en otras ocasiones al comentarla tendrás un aliado para que te ayude a salir adelante. Dice la Biblia que Dos son mejor que uno, y que uno echa fuera mil y dos a diez mil.

No hay tentación por la que Jesús no haya pasado y no hay tentación que Jesús no haya vencido. Esa es una gran victoria.

Armando Carrasco Z

martes, 16 de diciembre de 2008

Los famosos desiertos. Lucas 4:1-12

“Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan. Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios. Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos. Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás. Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden; y, En las manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.” Lucas 4:1-12

Todos hemos sido tentados. No hay un sólo hombre en toda la Tierra y en toda la historia de la humanidad que no haya sido tentado. Hasta Jesús fue tentado. Así que por eso sabemos que Él nos entiende perfectamente por lo que pasamos y no sólo eso sino que en cada tentación nos ofrece una salida.

Pero de lo que quiero hablar en esta ocasión es acerca de las tentaciones en el desierto. Una cosa es ser tentado en nuestra vida diaria y en una situación “normal” y otra muy diferente es ser tentado en el desierto. Cuando tu vida NO está en un desierto las tentaciones tienen su alcance y sus repercusiones, pero cuando estás en un desierto las tentaciones tienen, definitivamente, un mayor alcance y mayores repercusiones.

Ahora bien, antes de seguir vamos aclarando que hay ocasiones que llegamos al desierto por haber sucumbido a una tentación, y cometimos pecado y esto nos llevó a un desierto. A un lugar solo, inhóspito, desagradable y una ausencia total de comodidades, pero hay otras ocasiones que somos llevados cuando estamos llenos del Espíritu Santo. Cuando llegamos al desierto por causa de nuestras acciones, este desierto sirve para tratar en nosotros el área en la que fallamos, obviamente ya que estamos en el desierto, Dios aprovecha para quitar “otras cosas” que nos afectan. Sucede muy a menudo que estando en el desierto, te das cuenta de lo que realmente te llevó a cometer la falta y la restauración es muy completa. Saliendo de ese desierto eres un poco más maduro y misericordioso, porque curiosamente, los desiertos hacen a la gente un poco más sensible y mucho más misericordiosa. Este tipo de tentaciones por lo general son muy “encubiertas” y disimuladas para engañarte y hacerte caer en pecado. Cuando cometes el pecado te das cuenta del engaño pero ya vas camino al desierto.

Ahora bien, estos desiertos de ninguna manera son una especie de penitencia, porque Cristo ha pagado el precio por todos nuestros pecados. Mas bien este tipo de desierto es una consecuencia natural de nuestras acciones. Tu pecado está perdonado, sólo estás sufriendo las consecuencias de tus actos.

Por otro lado, cuando eres llevado al desierto por el Espíritu y estando lleno del Espíritu Santo, sucede que en ese desierto surgen las tentaciones. En un lugar donde no hay agua ni comida, donde hay una enorme escasez de todo, aún de las cosas más básicas, una tentación puede ser más poderosa que estando en casa en un tiempo normal. En este nivel de tentación tú puedes aprender qué tan crecida está tu fe en Dios y en su palabra. Este tipo de desierto por lo general tienen un propósito muy definido por parte de Dios, y el diablo quiere que no se cumpla y por eso te tienta agresivamente y cínicamente.

Sus tentaciones en este nivel no son encubiertas, son directas, tales como si postrado me adorares y cosas por el estilo. En nuestros cinco sentidos esto no sería una tentación porque de inmediato lo mandaríamos a volar, pero estas tentaciones vienen en un desierto. Cuando el panorama cambia. Y gracias a Dios porque en nuestro espíritu hay un sello que dice propiedad eterna de Dios, que aún ahora lejos de esos desiertos sabemos que no dudaremos y que nuestro corazón y vida son de nuestro Padre. Pero es necesario saber por si algún día estamos en una situación así que sepas cómo hay que responder esas tentaciones; llenos del Espíritu Santo y con pura palabra…Escrito Está.

Armando Carrasco Z.

lunes, 8 de diciembre de 2008

¡Escrito está! Lucas 4:1-12

“Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan. Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios. Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos. Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás. Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden; y, En las manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.” Lucas 4:1-12


Ahora estudiemos otro aspecto del mismo pasaje. La primer tentación vimos que fue a nivel cuerpo, a nivel de la carne. Y el diablo se enfoca en el hambre y le dice a Jesús que convierta las piedras en pan, después la segunda tentación es a nivel alma donde le propone que lo adore y que le daría todos los reinos de la tierra. En esta parte el diablo comenta que a él le han sido entregados todos los reinos de la tierra. Vemos que empieza a usar argumentos válidos. Usa una tentación con argumentos verdaderos. Esto a mi me pone a pensar mucho. Porque el enemigo sabe perfectamente su situación y su derecho y trató de usarlo abiertamente con Jesús. El engaño no estaba en el argumento, el engaño estaba en lo que sucedería después si Jesús lo adoraba. Jamás le daría los reinos de la Tierra. Usó un argumento válido para prometer una mentira.

Pero el diablo va más lejos en la tercera tentación, usa las Escrituras para tentarlo. Le dice que se eche de lo alto del pináculo del templo y le recita el salmo 91 del versículo 11 al 12. “A sus ángeles mandará cerca de ti, que te guarden…en las manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra” El diablo usó la Biblia para tentar a Jesús. Usó la espada correcta con una motivación y un propósito incorrecto.

Ahora bien, Veamos las respuestas de Jesús en los tres niveles de tentación; en las tres uso las Escrituras. Aún cuando la tentación fue a nivel carne o alma o espíritu, Jesús usó la Biblia para contrarrestar las diferentes tentaciones del diablo. No confió en su fuerza de voluntad, no confió en sus conocimientos, sino que usó las Escrituras para vencer las tentaciones. Por eso toma fuerza su frase de “Escrito está”. El diablo pudo llegar con mil tentaciones, pudo usar la misma Biblia para tentarlo pero Jesús estaba cimentado en la Palabra de Dios. Su mejor contra-ataque fue la Palabra y ganó.

El diablo se sabe la Biblia de memoria, ha tenido muchos años para estudiarla y la usa en contra de los cristianos. Y lo peor es que a veces no llega tan directo como con Jesús, sino que además envuelve sus tácticas con confusión para que caigamos en sus redes. Por eso es tan importante que aprendamos a usar la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios. No sólo a memorizarla sino a usarla correctamente. Es tan importante memorizarla como el usarla. Una forma de empezar a usarla es aprender a meditar en la Palabra, porque al hacerlo nuestra mente empieza a acomodarla en las situaciones que necesitamos para la vida. Cuando meditas la Palabra, profundizas en ella y te das cuenta del gran impacto y repercusiones que tiene para nuestra vida diaria, te das cuenta que la Palabra no es algo místico inalcanzable, sino que tiene poder para nuestras vidas. Te das cuenta que verdaderamente es una espada de dos filos. Que corta y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón (He 4:12)

La próxima vez que venga la tentación lo primero que debes hacer es saber que viene del enemigo, y que no importa lo que te diga aún usando la misma Biblia, y debes usar la Palabra para contrarrestarlo y salir vencedor. Y no olvides que todo enemigo que Dios pone frente a ti es porque tienes la capacidad de vencerlo.

Armando Carrasco Z

lunes, 1 de diciembre de 2008

Probado en todo. Lucas 4:1-12

“Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan. Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios. Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos. Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás. Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden; y, En las manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.” Lucas 4:1-12

No es casualidad la similitud de tentaciones que tuvo Adán con las que tuvo Jesús. Aquellas tentaciones en las que cayó Adán, Jesús tenía que reconquistarlas. Empecemos por partes. Antes de seguir quiero que tomes en cuenta que somos un espíritu que tiene un alma y que habita en un cuerpo.

Los deseos de la carne. En Génesis 3:6 vemos que la serpiente le dijo a Adán que “El árbol era bueno para comer” Un punto clave para el hombre es cuando cada 4 o 6 horas te das cuenta que eres hombre, que necesitas comer y beber para seguir viviendo. Digamos que le hambre es el grito tangible que nos dice que somos carne, vemos en toda la Biblia que el comer es una forma de darnos cuenta que somos carne. Este nivel de tentación fue a nivel cuerpo. Fue un ataque directo a la carne.

Cuando Jesús es tentado por el diablo le dice “…di a esta piedra que se convierta en pan.” El ataque fue al mismo nivel que a Adán, a la carne, al cuerpo que siente hambre. Y Jesús le contesta acertadamente “NO sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios.” No cayendo en la tentación de alimentar a la carne, estaba venciendo la tentación a nivel cuerpo.

Los deseos de los ojos. Vemos también que Adán fue tentado a través de sus ojos, dice la Biblia que él vio que el árbol era agradable a los ojos. Nuestros ojos es una parte del cuerpo que muy continuamente está recibiendo tentaciones, de ver lo que no debemos ver, muchas veces, pero muchas veces, sino es que siempre el ver nos lleva a tocar. Y nos metemos en problemas, así Adán no pudo resistir lo que estaba viendo y comió lo que no debía comer. Este tipo de
tentación es a nivel alma.

Pero gracias a Dios que Jesús si pudo resistir la tentación a nivel ojos y nivel alma. Cuando el diablo le “…mostró…todos los reinos de la tierra…” Jesús sabía muy bien quién era y lo frenó con “Vete de mi, Satanás, porque escrito está: al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirás.” No sólo estaba venciendo la tentación sino que estaba estableciendo su distancia.

La vanagloria de la vida.
Dice la Biblia que el primer hombre vió que el árbol era codiciable para alcanzar sabiduría. Y Adán o pudo resistirlo, era demasiado, comer y ser como Dios y tener sabiduría. No pudo más y comió del fruto que no debía comer, perdiendo todo lo que Dios le había dado como dominio, la Tierra. Este nivel fue nivel espíritu.

Y nuevamente vemos a Jesús triunfando en este nivel de tentación, vemos que el diablo lo tienta diciéndole: “si eres hijo de Dios, échate aquí abajo…” el ataque fue directo a su divinidad. Pero la respuesta de Jesús fue fulminante y determinante. Le dijo: “Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.

Dice la Biblia que cuando el diablo hubo acabado toda tentación se marchó. Jesús fue probado en todo. No hubo nada en lo que no fuera tentado pero gracias a Dios que nada pudo hacerlo caer. Es bueno saber que él sabe por lo que pasamos tu y yo. El sabe que somos polvo, que habitamos en un cuerpo de carne, el sabe exactamente por lo que pasamos, por eso podemos confiar en Él y podemos descansar en que siempre nos dará una salida.

Armando Carrasco Z.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Si Dios va, voy. Lucas 4:1

“Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto” Lucas 4:1

Vamos por partes, porque este versículo tiene muchas cosas que analizar, primero veamos que Lleno del Espíritu Santo, es necesario hacer un hincapié que dice lleno, creo que si lo dice es por alguna razón, no creo que sólo sea para adornar el pasaje, hemos visto en este estudio de Lucas de las diversas personas que fueron llenas del Espíritu Santo. Es un estado del hombre que se puede alcanzar, no todos los cristianos son llenos del Espíritu. Si así fuera no se haría la mención de esta manera, “lleno” Entonces vemos que Jesús estaba lleno del Espíritu Santo. Hay muchas cosas que sólo podemos hacer o pasar si somos llenos del Espíritu Santo. Por eso es tan importante llenarnos de ÉL, aprender a saturarnos hasta el límite de Él. Cada cosa tiene su importancia, una es creerle a Dios, otra, es Aceptar su perdón y su Gracia y otra es ser lleno del Espíritu Santo. Somos su templo y como tales debemos ser llenos de Él. Estamos diseñados para almacenar toda la plenitud de la Deidad. Por eso creo que la Biblia enfatiza acerca del ser llenos del Espíritu Santo. Ya hablaremos en otros pasajes acerca de esto.

Después de esto vemos que dice que Jesús volvió del Jordán. Jesús sabía que tenía que bautizarse, sabía que tenía que hacer algo importante en el Jordán fue y lo hizo pero no se quedó allí. Dice la Biblia que volvió del Jordán. Y esto debe ser una enseñanza para nosotros. Muchas veces Dios nos pide que hagamos algo en “El Jordán” y nos gusta tanto que queremos quedarnos en ese lugar. Pero debemos ir entendiendo que a Dios le gusta moverse. Durante toda la historia del hombre si hay una constante referente a Dios es que a Él le gusta moverse, y nosotros somos los que debemos seguirlo.

Yo creo que Jesús fue anunciado en el Jordán, que Juan preparó el camino para esta presentación celestial, recordemos que en el momento del bautizo de Jesús, se abrieron los cielos y se oyó la voz del Padre que dijo que Jesús era su hijo amado. Dios presentó a la humanidad a su hijo. Y a eso fue Jesús al Jordán a ser presentado. Pero no se quedó allí, el sabía que tenía que continuar con su misión y se oye muy fácil pero para nosotros siempre se nos hace más fácil quedarnos en un lugar donde Dios nos mandó. Pero es necesario que estemos pendientes y sepamos cuál es el siguiente paso.

Después vemos que fue llevado por el Espíritu al desierto. Dice que fue llevado, esto es par pensar porque muchas veces nosotros también somos llevados, aunque no lo busquemos somos llevados, el Espíritu Santo siempre te lleva a donde necesitas. Él nunca se equivoca. Debemos aprender a dejarnos llevar por el Espíritu Santo y no poner resistencia a sus planes, déjame decirte que hay veces que aún cuando pongas resistencia serás llevado a donde el Espíritu Santo te quiera llevar.

El desierto era el siguiente paso. Una vez que fue presentado al hombre tenía que ser llevado al desierto a cumplir con una misión de suma importancia que ya veremos en los siguientes estudios, pero por hoy analizaremos que fue llevado por el Espíritu Santo al desierto.

Y por último, dice que fue llevado al desierto. Las primeras veces que leí esto sinceramente no lo entendía a la perfección y aún hoy o alcanzo a entender completamente, pero lo que me ha quedado claro es esto; hay muchas, pero muchas situaciones que sólo se pueden llevar a cabo en un desierto.

Un desierto es un lugar muy especial que a todos nos da miedo ir y quedarnos solos, pero precisamente esa es una de las principales características del desierto; la soledad. Pero no sólo eso, en el día hace mucho calor y en la noche mucho frío-incomodidades- no hay agua ni comida-falta de suplir las necesidades básicas- No te queda más remedio que voltear al cielo. Y después de un tiempo en el desierto te das cuenta que con Dios puedes sobrevivir a donde sea, y valoras como nunca que Dios sea tu Papá. Hasta el grado terminar tu desierto diciendo: voy a donde sea siempre y cuando Dios vaya conmigo.

Armando Carrasco Z.