lunes, 24 de agosto de 2009

Persigues o eres perseguido. Lucas 5:20-26

“Al ver él la fe de ellos, le dijo: hombre, tus pecados te son perdonados. Entonces los escribas y los fariseos comenzaron a cavilar, diciendo: ¿Quién es éste que habla blasfemias?¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios? Jesús entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo: ¿Qué caviláis en vuestros corazones? ¿Qué es mas fácil, decir: Tus pecados te son perdonados, o levántate y anda Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la Tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho y vete a tu casa. Al instante, levantándose en presencia de ellos, y tomando su lecho en que estaba acostado, se fue a sus casa, glorificando a Dios.” Lucas 5:20-26

Yo creo que ha todos nos ha impactado este pasaje. Por todos los aspectos vemos grandes cosas para aprender, lo primero que analizaremos es la postura de los escribas y de los fariseos. Estos que conocían toda la ley y que se jactaban de guardarla, no pudieron reconocer al autor de la ley. Sus ojos se estacionaron más en la ley que en su creador. Guardaron tanto la ley que perdieron de vista a Dios. Cuánta gente de ese tiempo pudo decir “¡yo hable con Dios en persona!” pero estos escribas y fariseos no sólo hablaron con Dios sino que le discutieron y tal vez muchos de ellos no se dieron cuenta en vida a quién le habían reclamado. Créanme si hubieran sabido, yo creo que jamás se hubieran atrevido siquiera a mirarlo a los ojos.

Los fariseos siempre han representado a la parte religiosa, tanto de ese tiempo como en nuestros días metafóricamente. Un fariseo actual es aquella persona que se convierte en “legalista” y que muchas veces pierde de vista Dios. A estos fariseos les importa guardar las tradiciones, y las leyes tal y como se les fue presentada. Y cuando alguien presenta algo nuevo, aunque venga de parte de Dios lo rechazan y muchas veces lo persiguen.

Empiezan como buenos cristianos, empiezan a crecer en la congregación, reciben un discipulado, y empiezan a entrar en el sistema sacerdotal de la Iglesia y en su cabecita creen que hay una línea entre ministros de tiempo completo y laicos. Y es en ese punto donde todo se echa a perder, porque creen que Dios tiene una raza especial de cristianos llamados ministros y una clase inferior de cristianos llamados ovejas. Entonces empiezan a jugar su rol de clase especial ministerial y empiezan a tratar de guardar todo aquello que los distingue de la plebe.

Entonces cuando una ovejita se acerca y le dice “Tuve una revelación…” uy uy uy llega el apocalípsis porque el ministro/fariseo le da una enseñanza de porque lo que recibió no puede ser una revelación… Porque Dios no puede hablarle a su pueblo así nomás, tiene que prepararse y que la revelación primero tiene que llegar a la cabeza y después al cuerpo y saca versículos del antiguo testamento (principios sacerdotales) y pone una línea divisoria entre su oveja y él.

El sistema sacerdotal actual restringe de manera absoluta el crecimiento de los cristianos bajo el concepto de hacerlos creer que hay dos clases de cristianos, los ministros y los laicos. Este sistema afecta la visión de ellos y en un momento dado pierden de vista a Dios y lo persiguen, creyendo que sólo ellos saben cómo es Dios y cómo se presenta, creen que por pertenecer a esa raza superior de elegidos para el ministerio de tiempo completo hace que sean los únicos poseedores de la verdad.

La cabeza de la Iglesia es Jesucristo. Y todos nosotros somos su cuerpo. En él no hay acepción de personas. No hay rangos de autoridad*, hay comisiones. Todos somos reyes y sacerdotes. La línea en ser hijo de la libre y ser hijo de la esclava es muy delgada. Es muy sencillo saber dónde estás parado. Persigues o eres perseguido.

Armando Carrasco Z.
* Ya hablaremos a detalles de los rangos reales que menciona la Biblia.

lunes, 17 de agosto de 2009

La fe de los amigos. Lucas 5:18-20

“Y sucedió que unos hombres que traían en un lecho a un hombre que estaba paralítico, procuraban llevarle adentro y ponerle delante de él. Pero no hallando cómo hacerlo a causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho, poniéndole en medio, delante de Jesús. Al ver él la fe de ellos, le dijo: hombre, tus pecados te son perdonados.” Lucas 5:18-20

Este pasaje completo habla de la sanidad de este paralítico pero nos vamos a detener aquí para ver algunas cosas importantes de estos versículos. Para estas alturas de la fama de Jesús, ya había una gran expectativa de la gente, ya no se preguntaba si Jesús podía o quería sanar, la gente estaba convencida de que Jesús sanaría a las personas que llevaban, hay versículos en la Biblia que dicen que Jesús sanaba a todos los enfermos. Entonces la gente estaba segura que si llevaba a sus enfermos, éstos sanarían. Bajo ese ambiente se presentan estos hombres llevando un paralítico para que lo sane Jesús y se topan con un problema, con un gran problema; había demasiada gente, tanta, que no podían pasar a ver a Jesús. Y yo creo que primero hicieron el intento de llegar a Él, pero al pasar el tiempo y no poder presentarlo ante Jesús, se les ocurrió llevarlo por el techo. Y todos se sorprenden y al final logran su objetivo.

Pero antes veamos algunas cosas, primero, hay situaciones en la vida en la que tenemos que depender de los amigos. Hay situaciones en las que nos encontramos sin poder movernos. Tal vez no tengas una parálisis física, tal vez estés metido en algún problema o situación extrema en la que no puedas moverte. Y necesitas de terceros para poder ir a donde está tu milagro. Por eso tienen mucho valor nuestros verdaderos amigos, aquellos que están dispuestos a hacer un esfuerzo extra con tal de que recibas tu milagro. Y por otro lado si somos amigos debemos entender que muchas veces nuestros amigos están en situaciones donde no se pueden mover, que están paralizados por una situación extrema. Y debemos tomarlos y llevarlos, si es preciso, por medios por no recorridos.

Cuando Jesús los ve, dice la Biblia que “…al ver Él la fe de ellos…” la fe se demuestra con hechos. De nada hubiera servido que sus amigos hubieran llevado al paralítico al lugar donde estaba Jesús, y cuando llegaran, decir: “no se pudo amigo, todo está lleno, no hay lugar para ti…” y dejarlo en su misma condición. No. la fe hace que te muevas a tal grado que recibas el milagro. Muchas veces el milagro está dispuesto para ti o para tus amigos pero requiere de un mayor esfuerzo para llegar a él, no me preguntes porqué, pero así es. No lo entiendo, porque se que todo lo que recibimos es por gracia. Pero por alguna razón, en algunas ocasiones debemos ir hasta el lugar mismo donde está el milagro, teniendo que superar todas las barrearas. Y no pasemos por alto que Jesús vio la fe de ellos, no sólo del hombre enfermo.

Ahora bien, cuando Jesús vio a este hombre lo obvio era que Él les dijera: “hombre eres libre de tu enfermedad”. Y listo, pero no, Jesús lo primero que le dijo “Hombre, tus pecados te son perdonados”. Esta respuesta no se la esperaba nadie, ni el enfermo, ni los amigos, ni los fariseos, ni nadie de los presentes. Los sorprendió a todos. Lo primero que vio Jesús en este hombre no fue su condición física sino su condición espiritual, que es más importante y de mayor trascendencia que una enfermedad. Jesús primero lo trasladó del reino de las tinieblas al reino de la luz. Eso era lo importante. Lo que para nosotros es obvio y lo que para nuestros ojos es la primera necesidad, para Jesús es totalmente otra cosa, para él es más importante nuestra condición espiritual que nuestra condición física. Y sí, a Dios también le interesa sanarnos y que estemos saludables, pero Él sabe que lo más importante es la parte espiritual.

Creo que esta es una excelente manera de recapitular que Jesús nos enseña con el ejemplo, que no se limitaba sólo a dar predicaciones o sermones, sino que su misma vida, nos enseña. Nosotros también debemos preocuparnos más por el estado espiritual de la gente, es la eternidad lo que está en juego. Y claro también interesarnos por sus problemas físicos como lo veremos en el siguiente estudio.

Armando Carrasco Z.

lunes, 10 de agosto de 2009

Sencillito. Lucas 5:17

“Aconteció un día, que él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y doctores de la Ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él para sanar.” Lucas 5:17

Una de las principales tareas de nuestro Señor Jesucristo fue la de enseñar. Y la palabra enseñar es una con un sentido muy amplio, enseñar no se limita a dar una clase de teología. En verdad Cristo daba clases y predicaciones. Pero su enseñanza iba más allá que dar un sermón.

El enseñaba con su propia vida, sus mensajes no se limitaban a una plática bonita bien estructurada, el enseñaba cómo hacer las cosas y enseñaba que sí se podían hacer las cosas. cuando el hablaba de amar, amaba, cuando hablaba de perdón perdonaba, cuando hablaba de liberación pues liberaba y cuando hablaba de sanidad sanaba. Esa era su enseñanza, con el ejemplo y con su vida.

Y vemos en este pasaje que Jesús estaba enseñando y cabe mencionar para afianzar lo dicho anteriormente que después que da un panorama de quiénes estaban allí, y que dice que estaba enseñando, diga al final que el poder del Señor estaba con él para sanar. Ver a Jesús un día era aprender de sus enseñanzas aún cuando no diera una plática.

Ahora bien, dice este pasaje que los fariseos y doctores de la ley habían venido de todas las aldeas de Galilea, de Judea y Jerusalén. Ellos habían ido a verlo, su fama había crecido tanto que los “expertos” tenían que verlo y dar su visto bueno.

Yo creo que la gente cuando empezó a escuchar a Jesús cuando vio lo que hacía, no se quedaban con los labios cerrados sino que corrían a comentarlo con los sacerdotes y doctores de la ley, estaban tan maravillados que corrían a decirles todo lo que hacía Jesús. Y muchos de estos sacerdotes, doctores y fariseos fueron a ver qué tan cierto era lo que se decía de él y conocer sus enseñanzas. Yo creo que muchos fueron con un corazón sincero y creo que otros fueron sólo a tratar de encontrar fallas en Jesús.

Conocer la Biblia, tener años de experiencia en el cristianismo, estudiar en un Instituto Bíblico, a veces lleva un problema incrustado. Llega un momento en el que nadie puede hablar de Dios mas que tú, el “profesional” de las cosas de Dios. Y cuando alguien viene a ti a comentarte de cosas que ha visto y oído de Jesús, en lugar de alegrarte empiezas a perseguir a aquellos que se están moviendo en Dios. Esto ha pasado en toda la historia del cristianismo.

Conocer la Biblia y tener años de ser cristianos debería servirnos para ser más humildes. Para estar siempre con los pies en la tierra, Dios se puede mover como él quiera sin tener que pedirnos permiso. El puede aparecer a quien él quiera sin tener que mandarnos un e-mail para avisarnos. Tengamos cuidado que la soberbia espiritual de creer que ya lo sabemos todo de Dios, nos nuble la vista y que o podamos ver a Dios cuando el se presente de manera diferente a como lo hemos visto nosotros.

No nos vaya a pasar como a estos fariseos y doctores de la Ley, que fue tanto su orgullo que nunca pudieron reconocer a Dios en persona, lo tuvieron cerca, lo tuvieron tan cerca que pudieron haberlo abrazado, al Dios del universo. Al Creador. Caminó entre ellos a algunos les dirigió una mirada a otros les habló por nombre y no pudieron disfrutar de haber escuchado su nombre dicho por Dios, sólo porque no creyeron. Buscaron argumentos de hombres para justificar su incredulidad. Se perdieron de poder decir “he visto a Dios en persona”.

Por eso creo que la enseñanzas de Jesús iban más allá de dar cursos teológicos. Creo que las enseñanzas de Jesús eran sobre la vida diaria, sobre el amor de su Padre. Asuntos más importantes que saber doctrinas avanzadas del cristianismo. Dios hace las cosas sencillas, nosotros somos los que las complicamos

Armando Carrasco Z.

lunes, 3 de agosto de 2009

Un hueco en Su agenda. Lucas 5:14-16

“Y él le mandó que no lo dijese a nadie” sino ve, le dijo, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación, según mandó Moisés, para testimonio a ellos. Pero su fama se extendía más y más; y se reunía mucha gente para oírle, y para que le sanase de sus enfermedades. Mas él se apartaba y oraba.” Lucas 5:14-16

Ya en otro pequeño estudio hablamos de que Jesús guardó la ley por que vino a cumplirla. Y siempre aconsejaba a su generación que la cumpliera. Aunque después empezara el pacto de la gracia, él tenía que cumplir la ley.

Sin embargo hoy quiero analizar de este pasaje un hecho importantísimo que a veces pasamos por alto. Los hechos de Jesucristo estaban resonando tanto en la ciudad que la fama de Jesús estaba creciendo de manera asombrosa. La gente llegaba por multitudes a verlo y mucha gente lo buscaba para que los sanase. En los evangelios están registradas muchas de sus sanidades y muchos de sus milagros, pero no están registrados todos los milagros que Él hizo. Eran milagros de todos los días, tanto que se generó una ambiente de expectativa por la vida de Jesús.

Y Jesús accedía a orar por ellos y enseñarles, a sanarlos y a liberarlos. Sin embargo en el versículo 16 dice la Biblia que “Jesús se apartaba y oraba”. No importa cuánta fama tenía, no importa el éxito de su ministerio, el buscaba siempre estar a solas con su Padre. Para Él lo más importante era estar con su Papá. Él conocía su propósito y su llamado, él sabía lo importante de su obra, él se movía por amor a nosotros a cumplir su destino, pero nunca olvidaba que lo más importante era su relación personal con Dios.

Y no oraba por obligación oraba por atracción. Todos nosotros hemos entablado relaciones comerciales casi siempre impersonales donde las reuniones las hacemos por la misma necesidad de la relación, pero creo que todos hemos también entablado relaciones donde lo que nos motiva y lo que nos impulsa es la atracción por las personas con las que vamos a estar, nos gusta estar con los amigos, con al familia, la novia, la esposa. Nos gusta estar con ellos y vamos a reunirnos por gusto. Así mismo Jesús iba y se reunía con su Padre.

Cuando queremos ver a alguien que nos agrada su compañía, hacemos todo lo necesario por verlo, aún cuando estamos muy apretados de tiempos, hacemos un hueco en nuestra agenda pero los vemos. El gusto por estar con alguien es tan fuerte que mueve agendas. Es lo mismo que hacía Jesús por estar con su Padre. Y lo más hermoso de todo esto es que Dios siempre tenía un tiempo para él. La agenda de Dios siempre tiene un hueco para su Hijo.

Creo que nosotros deberíamos seguir el ejemplo de Jesús, buscar a Dios todos los días a pesar de nuestras agendas cargadas. Debemos encontrar la atracción de estar con nuestro Padre para movernos a tal grado de tener un tiempo para estar a solas con Él. Sabiendo y recordando siempre que Él siempre tiene un tiempo para nosotros , sabiendo que nuestro nombre siempre está en su agenda, esperando a que nosotros lleguemos a la cita.

No importa qué tan famoso seas, no importa qué tanto éxito tengas. No importa el tamaño de tu llamado, no importa la grandeza de tu misión, lo que sí importa es que pases un rato apartado a solas con tu Padre.

Armando Carrasco Z

lunes, 27 de julio de 2009

Cuando Él te toca. Lucas 5:12-13

“Sucedió que estando él en una de las ciudades, se presentó un hombre lleno de lepra, el cual, viendo a Jesús, se postró con el rostro en tierra y le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Entonces extendiendo él la mano, le tocó diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante la lepra se fue de él.” Lucas 5:12-13

Imagínate el sufrimiento de este hombre, con una de las peores enfermedades del hombre, la lepra, imagínate cómo era el dolor que tenía estando lleno de lepra, casi todo su cuerpo estaba leproso. Los dolores son insoportables, sin estar con descanso ni de día ni de noche. La lepra era una enfermedad que provocaba humillación. Porque la gente se les alejaba, ellos mismos tenían que ir gritando: !Inmundo¡ !Inmundo¡ pero el dolor de este hombre era tal que yo creo que ya ni pena tenía delante de todos. Y en esa condición llega a Jesús y lo primero que hace es postrarse pidiendo ayuda.

Este hombre leproso sabía que Jesús podía sanarlo, tenía la fe para creerlo, pero no sabía si Jesús quería sanarlo. Y por eso le dice “Señor, si quieres, puedes limpiarme” . Yo creo que muchos de nosotros creemos que Dios puede hacer milagros, pero no estamos seguros si Él quiere. Creemos que Dios no se interesa tanto en nosotros o que tiene otros asuntos más importantes que atender. Pero la verdad es que Dios sigue dándonos la misma respuesta que le dio a este hombre enfermo. Si hoy vas con Dios y le dices lo mismo, Él te contestaría exactamente igual “Quiero, sé limpio”.

Dios siempre quiere sanarnos. A Dios le gusta que todos estemos sanos. Dios se conduele con nosotros cuando estamos enfermos…!somos sus hijos¡ cuando nuestros hijos están con alguna enfermedad sufrimos junto con ellos y quisiéramos que siempre estuvieran sanos. Eso mismo siente Dios nuestro Padre. El siempre quiere sanarnos. Él siempre está dispuesto para sanarnos. Él se detiene para escucharte y para responderte: Quiero, sé limpio.

Pero también quiero ver otra cosa en este pasaje, dice que “extendiendo la mano, le tocó” vemos en los evangelios que Jesús sanó tocando a los enfermos y sanó sin tocarlos. Pero yo aquí veo algo más. creo que lo tocó para consolarlo. El sufrimiento del hombre era extremo y la mano de nuestro Señor le dio no sólo sanidad sino ánimos, sintió el amor de Jesucristo en su toque divino. Creo que todos hemos experimentado cuando nos sentimos mal y alguien pone si mano en nuestra cabeza o frente y sentimos un confort muy especial, estoy hablando independientemente de la sanidad por imposición de manos, hablo de un toque humano que nos proporciona seguridad, consuelo, algo muy especial de saber que no estamos solos. Por eso creo que este toque de las manos de Jesús no sólo trajo sanidad al hombre sino también ánimo y consuelo.

Y lo más hermoso, es que al instante la lepra se fue de él. Dios tiene el poder de sanar, de seguir haciendo milagros, no sólo quiere sino que puede, Él es nuestro creador y nuestro salvador y nuestro sanador. Cuando estemos enfermos, debemos acercarnos a Él sabiendo que quiere sanarnos y sabiendo que puede sanarnos.

Ahora imagínate la alegría de este hombre, ser libre de su enfermedad en segundos. Él sabía que Dios podía sanarlo, pero ahora experimentó que Dios quería sanarlo, eso fue la alegría más grande de su vida. Su vida cambió totalmente en un instante, era un milagro viviente, fue un testimonio vivo de que Dios puede y quiere sanarnos.

Armando Carrasco Z

lunes, 20 de julio de 2009

La red. Lucas 5:10-11

“Y asimismo de Jacob y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron.” Lucas 5:10-11

Después de todo lo que aconteció al pescar por la palabra de Jesús, todos estaban muy espantados de haber sido partícipes de un milagro que no esperaban, realmente estaban viendo milagros en enfermedades, milagros en liberaciones, pero este milagro económico realmente les espantó, de alguna manera se dieron cuenta que Jesús tiene dominio sobre todas las áreas del ser humano. Y después de esto Jesús proclama una de las frases más usadas en el cristianismo. El trabajo de Pedro tendría un giro inesperado para él. En lugar de pescar peces, pescaría hombres.

Debemos entender algo; toda la Iglesia tiene la responsabilidad de pescar hombres, todos tenemos la responsabilidad de compartir aquello que nos liberó. Sin embargo hay algunas personas que son equipadas por Dios para llevar a cabo ese trabajo. Y tienen todo el respaldo de Dios, y no me refiero exclusivamente a los evangelistas.

Creo que el llamado a “pescar” hombres involucra a los cinco ministerios de los que se habla en efesios 4:11 Y cada uno de ellos hace su parte para esta pesca. Creo que el llamado a pescar involucra muchas cosas necesarias para lograrlo.

1. Obedecer. En el contexto vemos que Jesús les dio una orden de pescar a pesar de que no habían pescado nada durante toda la noche. Pedro obedeció y se encontró con una gran pesca. Al igual debe suceder con este mandato, la obediencia es parte fundamental del éxito de la pesca.
2. Trabajo previo. Toda labor de pesca requiere que antes se preparen las redes, requiere que se revisen y si están rotas hay que repararlas, requiere una revisión y preparación de la embarcación, así como de las utilerías necesarias durante la pesca. Un buen pescador de hombres sabe que primero debe tener una red. Y checar su condición, esa red está conformada por hombres, no es necesario una multitud de hombres pero es necesaria la colaboración de ciertos hombres “red” que lo ayudarán en su propósito. La embarcación es la parte física de las cosas, por ejemplo la casa o el lugar donde empezará la pesca, checar que tenga todo lo necesario, por lo menos baño y agua. Un lugar donde sentar a la gente y las cosas muy básicas. Yo he estado en lugares donde quieren “ministrar” en un lugar que a primera vista te das cuenta que no fue preparado, y las cosas no salen bien. y las utilerías es el mensaje que vas a dar para pescar. Estas cosas parecen obvias pero en la realidad muchos que han sido llamados a pescar las pasan por alto. Y les cuesta mucho trabajo continuar.
3. Trabajo posterior. La pesca no termina cuando los peces están en las redes, hay un trabajo posterior, donde sacan los pescados de la red y los guardan en recipientes seguros y limpios. Quitan los peces que no son comestibles. Cuando la red empieza a funcionar empieza el trabajo de mandar a cada nuevo creyente a un hogar seguro, un lugar donde empiece su crecimiento y empiece su relación con otros cristianos, y también empieza un trabajo de supervisar que las personas que son problemáticas y que no quieren cambiar, quitarlos de los que han decidió seguir a Cristo. Sé que debemos ser misericordiosos y con gracia para recibir a toda la gente, pero yo me refiero a aquellos que abiertamente no quieren cambiar y que solo causan confusión y división entre los cristianos.

Yo creo que Dios en la actualidad sigue llamando a pescadores de hombres y creo que se está armando una red de Iglesia en casas impresionante a través de todo el mundo para lograr una gran pesca de hombres y mujeres. Estemos preparados para obedecer.

Armando Carrasco Z.

miércoles, 15 de julio de 2009

Todo por amor. Lucas 5:8

“…Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús. Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.” Lucas 5:8

Es impresionante la condición del hombre, siempre culpándonos de nuestros pecados. Es algo que todos venimos arrastrando, unos más que otros, pero todos hemos sentido la carga de la culpabilidad. Y no sólo eso nos hemos condenado.

En este pasaje Pedro se da cuenta que Jesús es algo más que un maestro, tal vez no discernía correctamente a Jesús como Hijo de Dios, pero ahora sabía que había algo de divino en Él. Inmediatamente se da cuenta de su condición de hombre y le pide que se retire, no se siente digno de estar delante de Dios. La escena es verdaderamente impactante porque creo que muchos de nosotros haríamos lo mismo, caeríamos de rodillas, y le pediríamos que se apartara porque somos pecadores.

De hecho creo que esa es una razón por la que mucha gente no se acerca a Dios. Porque se siente tan culpable que piensa que Dios no la va a perdonar. Se siente tan condenada que llega a creer que nunca alcanzará el perdón de Dios.

Yo sé que hay gente malvada que comete actos ruines y vergonzosos, asesinos, violadores, secuestradores y esas cosas, y para ellos también hay perdón en Cristo. Pero hablemos de los pecados que comete la gente común. Aquellos que todos cometemos. Pues mucha gente cree que por haber pecado en algún área van a perder la oportunidad de salvación. Y le dicen a Dios apártate de mí que soy pecador. Y no sólo eso sino que ellos se alejan de toda cercanía de Dios. Y obviamente empiezan vivir frustrados, deprimidos y amargados. Porque en su interior llevan la carga de un pecado que creen es imperdonable.

Seguro que si alguien lee estas líneas y se encuentra en ese estado dirán: “ es que tú no sabes lo que hice y a quién lo hice…” y cosas por el estilo. pero déjame decirte un a cosa. No importa qué es lo que hayas hecho, no importa el pecado que hayas cometido, no importa cuántas veces lo hayas cometido, lo importante es que Jesús ya pagó el precio por todos tus pecados. No hay un sólo pecado que se le haya olvidado a Jesús perdonar cuando estaba en la cruz, el pagó tu deuda, y la lista de pecados que te acusaba de todo lo que has hecho fue clavada en esa cruz. Y ¿te digo algo? Estás perdonado. No hay nada de lo que tengas que ser perseguido. Lo único que tienes que hacer es aceptar Su perdón.

Cuando un reo es sentenciado a muerte pero su abogado logra que lo indulten o en otras palabras que le perdonen la condena, este tiene que tramitar y firmar varios documentos para poder salir libre y disfrutar de su indulto. En nuestro caso es exactamente igual. El indulto ha sido declarado a tu favor, ya no debes nada, ya no tienes nada que pagar porque Cristo pagó el precio por lo que hiciste, ahora sólo tienes que hacer los trámites, y eso en el Reino de Dios es suficiente con creerlo y aceptarlo.

Así que adelante, entrégale a Cristo tu vida, empieza a caminar sabiendo que has sido perdonando o perdonada. Y empieza a caminar a lado de aquél que dio su vida por ti. Seguro te preguntarás ¿eso es todo lo que tengo que hacer? La respuesta es sí. Él ya hizo todo para reconciliarnos con nuestro Padre. Él ya pagó por todo lo que nosotros debíamos pagar. No debemos nada. Nuestra salvación es completa y perfecta en Cristo. No hay nada que añadir, no hay nada que hacer para completar su sacrificio, pues lo repito, fue perfecto y completo. Ese es el grandísimo amor que Dios tiene para con nosotros. No lo podemos comprender es mucho más allá de nuestra capacidad de entendimiento es algo que sólo a Dios se le pudo ocurrir, pero es algo que sólo Dios pudo hacer. Y todo por el amor que te tiene. Nunca se quedó con los brazos cruzados, hizo todo para que tú pudieras ser perdonado y que puedas tener acceso directo a Él. Dios te ama y te lo demostró de la manera más grande jamás imaginada; Dio a su hijo Jesucristo para rescatarte. Grábatelo: Todo por amor. Amor por ti.

Armando Carrasco Z