lunes, 12 de noviembre de 2007

Llenos del Espíritu Santo Lucas 1:41

”…y Elisabet fue llena del Espíritu Santo.”
Lucas 1:41


Este es uno de mis principales temas favoritos. Esta frase de “llena del Espíritu Santo” dice tantas cosas. Es tan profundo que se han hecho mil controversias de este fragmento de la escritura.

Realmente no quiero entrar en polémica, lo que si quiero es ver qué es eso de ser lleno del Espíritu Santo.

Lo primero que quiero ver es “lleno”, ¿esto quiere decir que hay medidas de “llenura”? hay quienes dicen que no puede ser esto porque una vez que recibes a Cristo toda la plenitud de la Deidad está en ti, por lo que no puedes ser llenado por partes, y entiendo muy bien el argumento y creo que tienen razón, sin embargo me inquieta que la Biblia diga varias veces de algunas personas que fueron llenas del Espíritu Santo. Yo creo que es una visitación especial de Dios, es como un sumergirse completamente en él. Yo creo que por algo Jesús habló de los odres y del vino nuevo. Yo creo que somos como odres, en otras palabras que somos como recipientes y el vino nuevo es el Espíritu Santo. Yo creo que una cosa es ser hijo de Dios nacido de nuevo y ser templo de Dios y otra cosa es ser lleno de Él.

En lo personal creo que la llenura rebasa el área del espíritu que es donde mora nuestro Señor, yo creo que una llenura del Espíritu Santo es una llenura total que se puede dar en momentos, esto es que es afectado nuestra alma y nuestro cuerpo.

Por eso es que muchas veces en una visitación del Espíritu puede haber ciertas manifestaciones almáticas y a veces hasta corporales.

Una llenura del Espíritu Santo es una expansión de Dios en todo nuestro ser. Haber nacido de nuevo y tener a Dios viviendo en nosotros no provoca algo que podamos sentir, simplemente lo creemos por fe y punto, sin embargo la llenura del Espíritu Santo es imposible pasarle desapercibida. Por que nos llena por un momento el alma y el cuerpo. Y se siente. Es notorio, Lucas lo describe y anota que Elisabet fue llena del Espíritu Santo. Si quisiera decir que fue salva creo que lo hubiera dicho pero no lo hizo y no lo hizo porque todavía no era derramada la Sangre de Cristo para su perdón. Fue una experiencia diferente. Era temerosa de Dios pero todavía no había creído en su Salvador, sin embargo fue llena del Espíritu Santo.

Creo que todos los cristianos deberíamos buscar ser llenos del Espíritu Santo. Es verdad ya vive Dios en nosotros, ahora tenemos que buscar que Él se manifieste en nosotros, con una llenura de ÉL.

En un estudio posterior veremos lo que es la omnipresencia de Dios y la presencia manifiesta de Dios. Esto nos ayudará a entender un poco más esta situación de ser llenos del Espíritu Santo.

Peor me impacta muchísimo que Elisabet fue llena del Espíritu Santo cuando llegó María. En ese momento su estado maternal era profético. Llevaba dentro de ella misma al Salvador, Jesús vivía en ella. Y cuando llegó con Elizabet, saltó Juan y fue llena del Espíritu Santo. Así debemos ser nosotros. Llevamos a Jesús dentro, cuando lleguemos a un lugar el impacto debería ser igual. Que los Juanes de Dios se regocijen y las Elisabet sean llenas del Espíritu Santo. Debemos dejar que verdaderamente Dios gobierne nuestras vidas. Que sea más Él que nosotros. Y que donde lleguemos se mueva el Espíritu Santo.

Armando Carrasco Z